terça-feira, 27 de agosto de 2013

LIVRE ARBÍTRIO E O LIVRO PSEUDO-EPÍGRAFO DE GÊNESIS

LIVRE ARBÍTRIO E O LIVRO PSEUDO-EPÍGRAFO DE GÊNESIS

Recomendo a todos a leitura do fantástico livro PSEUDO-EPÍGRAFO DE GÊNESIS, este livro NÃO É UM PSEUDO-PEIGRAFO, mas uma obra de Romance de Diógenes Lopes de Oliveira, nesta obra se conta com detalhes a queda de Lúcifer e de Adão e Eva. Enumerei e recitei todas as passagens que deixa claro que tanto os anjos como os homens tem livre arbítrio para escolher o seu destino, rechaçando as idéias de predestinação do calvinismo e do islamismo. (Comentário do Escriba Valdemir Mota de Menezes)




LIVRE ARBÍTRIO E O LIVRO PSEUDO-EPÍGRAFO DE... por Escribavaldemirportugues

quinta-feira, 22 de agosto de 2013

SEGUNDO LIBRO DE ADAN Y EVA


Yo recomendo a todas las personas que lean este libro, creo que se trata de información reales y verdaderas sobre los antiguos dias, en el primordio de la humanidad. Acá entendemos como Adán e su hijo Seth era hombres santos. (Escriba Valdemir Mota de Menezes)



EL SEGUNDO LIBRO DE ADAN Y EVA - (apócrifo)

El Segundo Libro de ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva)
אָדָם וְחַוָּה ב
(apócrifo)

Capítulo 1

La familia lamenta: Qáyin (Caín) toma a Luluwa y se mudan.
1.Cuando Luluwa oyó las palabras de Qáyin (Caín), ella lloró y se fue a llamar a su padre y madre, y les contó cómo fue que Qáyin(Caín) había matado a su hermano Jével (Abel).
2.Entonces ellos todos lamentaron y levantaron sus voces, y pegaban sus caras, y tiraron polvo sobre sus cabezas, y rasgaban sus ropas, y salieron y vinieron al lugar adonde Jével (Abel) fue asesinado.
3.Y ellos le encontraron acostado sobre la tierra, muerto, y bestias alrededor de él, mientras ellos lloraron y clamaron por este justo. Desde su cuerpo, por motivo de su pureza, salía el olor de especies dulces.
4.Y ’Âthâ´m (Adán) le llevó, sus lágrimas corriendo por su cara; y se fue a la Cueva de Tesoros, donde él le acostó, y le arropó con especies dulces y mirra.
5.Y ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva) continuaron al lado de su entierro en gran luto ciento cuarenta días. Jével (Abel) tenía quince años y medio de edad, y Qáyin (Caín) diecisiete años y medio.
6.Acerca de Qáyin (Caín), cuando el luto por su hermano se había acabado, él tomó su hermana Luluwa y vino a ella, sin permiso de su padre y madre; porque ellos no podían protegerle a ella de él, por motivo de su corazón pesado.
7.Él entonces bajó a la base de la montaña, lejos del jardín, cerca al lugar adonde él había matado a su hermano.
8.Y en ese lugar había muchos árboles de frutas y árboles de bosque. Su hermana le parió hijos, quienes en su turno comenzaron multiplicarse por grados hasta que ellos llenaron ese lugar.
9.Pero acerca de ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva), ellos no se vinieron juntos luego del funeral de Jével (Abel), por siete años. Pero luego de esto, Xauwâ´h (Eva) concibió; y cuando ella estaba embarazada, ’Âthâ´m (Adán) le dijo a ella,
“Ven, tomemos una ofrenda y ofrezcámoslo a Iâjuéh (Yahvé), y pidámosle a Él que nos dé un niño lindo, en quién nosotros pudiésemos hallar conforte, y quien pudiésemos unir en matrimonio a la hermana de Jével (Abel).”
10.Entonces ellos prepararon una ofrenda y lo trajeron al altar, y la ofrecieron ante Iâjuéh (Yahvé), y comenzaron a rogarle a Él que acepte su ofrenda, y que les dé una buena descendencia.
11.Y Iâjuéh oyó ’Âthâ´m (Adán) y aceptó su ofrenda. Entonces ellos adoraron, ’Âthâ´m (Adán), Xauwâ´h (Eva), y su hija, y bajaron a la Cueva de Tesoros y pusieron una lámpara en ella, que queme de noche y de día, ante el cuerpo de Jével (Abel).
12.Entonces ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva) siguieron ayunando y orando hasta que vino el momento de Xauwâ´h (Eva) que ella debiese dar luz, cuando ella dijo a ’Âthâ´m (Adán),
“Yo deseo ir a la cueva en la roca, para parir en ella.”
13.Y él dijo,
“Anda, y toma contigo tu hija que te atienda; pero yo me quedaré en esta Cueva de Tesoros ante el cuerpo de mi hijo Jével (Abel).”
14. Entonces Xauwâ´h (Eva) hizo caso a ’Âthâ´m (Adán), y se fue, ella y su hija. Pero ’Âthâ´m (Adán) se quedó solo en la Cueva de Tesoros.

Capítulo 2
Un tercer hijo nace a ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva).
1.Y Xauwâ´h (Eva) produjo un hijo que era perfectamente hermoso en figura y de cara. Su belleza era como la de su padre ’Âthâ´m (Adán), pero aún más lindo.
2.Entonces Xauwâ´h (Eva) fue confortada cuando ella le vio, y quedó ocho días en la cueva, entonces ella envió su hija a ’Âthâ´m (Adán) para decirle que venga y vea al niño y que le nombre a él. Pero la hija quedó en su lugar al lado del cuerpo de su hermano, hasta que regresó ’Âthâ´m (Adan). Así hizo ella.
3.Pero cuando vino ’Âthâ´m (Adán) y vio la apariencia linda del niño, su hermosura, su figura perfecta, él se regocijó por él, y fue confortado por Jével (Abel). Entonces él nombró el niño Shëth (Set), lo cual significa, “Que el Poderoso ha oído mi oración, y me ha liberado de mi aflicción.” Pero también significa “poder y fuerza.”
4.Entonces luego que ’Âthâ´m (Adán) había nombrado al niño, él regresó a la Cueva de Tesoros; y su hija regresó devuelta a su madre.
5.Pero Xauwâ´h (Eva) continuó en la cueva, hasta que se cumplieron cuarenta días, cuando ella vino a ’Âthâ´m (Adán), y ella trajo con ella al niño y su hija.
6.Y ellos vinieron al río de agua, adonde ’Âthâ´m (Adán) y su hija se lavaron, debido a su tristeza por Jével (Abel); pero Xauwâ´h (Eva) y el bebé se lavaron para purificación.
7.Entonces ellos regresaron, y tomaron una ofrenda, y subieron a la montaña y la ofrecieron, por el bebé, y Iâjuéh (Yahvé) aceptó su ofrenda, y envió Su bendición sobre ellos, y sobre su hijo Shëth (Set); y ellos regresaron a la Cueva de Tesoros.
8.Acerca de ’Âthâ´m (Adán), él no conoció otra vez a su mujer Xauwâ´h (Eva), todos los días de su vida, ni tampoco nació de ellos ninguno más, sino solo esos cinco, Qáyin (Caín), Luluwa, Jével (Abel), Aklia, y Shëth (Set) solamente.
9.Y Shëth (Set) creció en estatura y en fuerza, y comenzó a ayunar y orar, fervientemente.

Capítulo 3
Sâţâ´n (Satanás) aparece como una mujer hermosa tentándole a ’Âthâ´m (Adán), diciéndole que él es todavía un joven. “Pasa tu juventud en alegría y placer.” (12) Las formas distintas que toma Sâţâ´n (Satanás) (15).
1.Acerca de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), al final de siete años del día que él se había separado de su mujer Xauwâ´h (Eva), Sâţâ´n (Satanás) le envidió, cuando él le vio así separado de ella; y peleó para hacerle vivir con ella otra vez.
2.Entonces se levantó ’Âthâ´m (Adán) y subió arriba de la Cueva de Tesoros; y continuó durmiendo ahí noche tras noche. Pero tan pronto que era luz cada día, él bajaba a la cueva, para orar ahí y para recibir una bendición de ella.
3.Pero cuando era anochecer él subía al techo de la cueva, adonde él dormía solo, por temor que le venciese Sâţâ´n (Satanás). Y él siguió así aparte treinta y nueve días.
4.Entonces Sâţâ´n (Satanás), el que odia todo el bien, cuando él vio a ’Âthâ´m (Adán) así solo, ayunando y orando, le apareció a él en la forma de una mujer hermosa, quien vino y se paró ante él en la noche del día cuarenta, y le dijo a él:
5. “O ’Âthâ´m (Adán), desde el momento que ustedes han habitado en esta cueva, nosotros hemos experimentado gran paz de ti, y tus oraciones nos ha llegado, y hemos sido confortados acerca de ti.
6.“Pero ahora, O ’Âthâ´m (Adán), que tú te has trepado sobre el techo de la cueva para dormir, nosotros hemos tenido nuestras dudas acerca de ti, y gran tristeza nos ha venido encima de nosotros por causa de tu separación de Xauwâ´h (Eva). Entonces otra vez, cuando tú estás sobre el techo de esta cueva, tu oración se derrama, pero tu corazón vacila de lado a lado.
7.Pero cuando tú estabas en la cueva tu oración era como fuego concentrado; bajaba a nosotros, y tú encontraste descanso.
8.Entonces yo también me afligí por tus hijos que están separados de ti; y mi tristeza es grande acerca del asesinato de tu hijo Jével (Abel), porque él fue justo, y por un hombre justo todos se afligirán.
9.Y yo me regocijé sobre el nacimiento de tu hijo Shëth (Set); pero luego de un ratito yo me entristecí grandemente sobre Xauwâ´h (Eva), porque ella es mi hermana. Porque cuando ’Elohíym envió un profundo sueño sobre ti, y la sacó fuera de tu lado, Él también me sacó a mí afuera con ella. Pero Él la exaltó a ella poniéndola a ella contigo, mientras Él me rebajó a mí.
10.Yo me regocijé sobre mi hermana por ella estar contigo, pero ’Elohíym me había hecho una promesa anteriormente, y me dijo, ‘No te aflijas; cuando ’Âthâ´m (Adán) haya subido sobre el techo de la Cueva de Tesoros, y sea separado de Xauwâ´h (Eva) su mujer, Yo te enviaré a ti a él, tú te unirás a ti misma a él en matrimonio, y le tendrás a él cinco hijos, como Xauwâ´h (Eva) le tuvo cinco.’
11.¡Y ahora mira! La promesa de ’Elohíym para mí se ha cumplido; porque es Él Quien me ha enviado a ti para las bodas, porque si tú me tomas, yo te tendré niños más finos y mejores que esos de Xauwâ´h (Eva).
12.Entonces otra vez, tú eres todavía aún un joven, no acabes tu juventud en este mundo en tristeza, sino pasa tus días de tu juventud en alegría y placer. Porque tus días son pocos y tus pruebas son muchos. Sé fuerte, termina tus días en este mundo en regocijo. Yo tomaré placer en ti, y tú te regocijarás conmigo en este asunto, y sin temor.
13.Levántate, ahora, y cumple la orden de tu ’Elohíym,”
Ella entonces se acercó a ’Âthâ´m (Adán), y le abrazó.
14.Pero cuando vio ’Âthâ´m (Adán) que ella le debiese vencer, él oró a Iâjuéh (Yahvé) con un corazón ferviente que le libere de ella.
15.Entonces Iâjuéh (Yahvé) envió Su Palabra a ’Âthâ´m (Adam), diciendo,
“Oh ’Âthâ´m (Adán), esa figura es la que te prometió la Persona del Poderoso, y majestad; Él no está dispuesto favorablemente hacia ti, sino que se muestra si mismo a ti en un momento en la forma de una mujer, en otro momento en la semejanza de un enviado, en otras ocasiones en la similitud de una serpiente, y en otra ocasión, en la similitud de un ’elohíym; Pero él hace todo eso solamente para destruir tu alma.
16.Ahora, por lo tanto, O ’Âthâ´m (Adán), entendiendo tu corazón, Yo te he liberado muchas veces de sus manos; para demostrarte que Yo soy un ’Elohíym misericordioso, y que Yo deseo tu bien, y que Yo no deseo tu ruina.”

Capítulo 4
’Âthâ´m (Adán) ve al Adversario en sus colores verdaderos.
1.Entonces Iâjuéh (Yahvé) ordenó a Sâţâ´n (Satanás) que se muestre si mismo a ’Âthâ´m (Adán) claramente, en su propia forma horrenda.
2.Pero cuando ’Âthâ´m (Adán) le vio, él temió, y tembló al verle a él.
3.Y Iâjuéh (Yahvé) le dijo a ’Âthâ´m (Adán),
“Mira a este shëd, y a su vista horrenda, y sepas que él es quién te hizo caer de la iluminación a la oscuridad, de la paz y descanso a trabajo y miseria.
4.¡Y mírale, Oh ’Âthâ´m (Adán), a él, quien dijo de si mismo que él es ’Elohíym! ¿Puede Iâjuéh (Yahvé) ser negro? ¿Tomaría Iâjuéh (Yahvé) la forma de una mujer? ¿Existe alguno más fuerte que Iâjuéh (Yahvé)? ¿Y puede Él ser vencido?
5.¡Ve, entonces, Oh ’Âthâ´m (Adán), y mírale atado en tu presencia, en el aire, incapaz de huirse! Por eso, Yo te digo a ti, no le tengas miedo; desde ahora en adelante ten cuidado, y vélate de él, en cualquier cosa que él te haría.”
6.Entonces Iâjuéh (Yahvé) le echó a Sâţâ´n (Satanás) de delante de ’Âthâ´m (Adán), a quien Él fortaleció, y cuyo corazón Él confortó, diciéndole a él,
“Vete abajo a la Cueva de Tesoros, y no te separes a ti mismo de Xauwâ´h (Eva); Yo apagaré todo el deseo animal en ti.”
7.Desde esa hora les dijo a ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva), y ellos disfrutaron descanso por el mandamiento de ’Elohíym. Pero Iâjuéh (Yahvé) no hizo algo semejante a ninguno de la semilla de ’Âthâ´m (Adán), sino solo a ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva).
8.Entonces ’Âthâ´m (Adán) adoró ante Iâjuéh (Yahvé), por haberle liberado, y por haberle detenido sus pasiones. Y él vino abajó de encima de la cueva, y habitó con Xauwâ´h (Eva) como anteriormente.
9.Esto terminó los cuatro días de su separación de Xauwâ´h (Eva).

Capítulo 5
Sâţâ´n (Satanás) pinta un cuadro brillante para que Shëth (Set) lo considere.
1.Acerca de Shëth (Set), cuando él tenía siete años, él reconocía el bien y el mal, y era consistente ayunando y orando, y pasó todas sus noches rogándole a Iâjuéh (Yahvé) por misericordia y perdón.
2.Él también ayunó cuando traía su ofrenda cada día, más que lo que hizo su padre, porque él era de una mirada linda, parecido a un enviado de Iâjuéh (Yahvé). Él también tenía un buen corazón, preservaba las cualidades mejores de si mismo, y por esta razón él traía su ofrenda cada día.
3.Y Iâjuéh (Yahvé) estaba agradado con su ofrenda, pero Él estaba también agradado con su pureza. Y él continuaba así haciendo la voluntad de Iâjuéh (Yahvé), y de su padre y madre, hasta que él tenía siete años.
4.Después de eso, mientras él bajaba desde el altar, cuando había terminado su ofrenda, Sâţâ´n (Satanás) le apareció a él en la forma de un enviado hermoso, brillante con luz, con una vara de luz en su mano, habiéndose ceñido con un cinto de luz.
5.Él le saludó a Shëth (Set) con una sonrisa hermosa, y comenzó a engañarle con palabras bonitas, diciéndole a él,
“Oh Shëth (Set), ¿Porqué te quedas en esta montaña? Porque es difícil, lleno de rocas y de arena, y de árboles sin ninguna buena fruta, una desolación sin casas y sin pueblos, ningún buen lugar para habitar. Y todo es calor, cansancio, y problemas.”
6.Él dijo además,
“Pero nosotros habitamos en lugares hermosos, en otro mundo que esta tierra. Nuestro mundo es uno de luz y nuestra condición es de lo mejor; nuestras mujeres son más deseables que cualquiera de las otras, y yo deseo que tú, Oh Shëth (Set), te tomes para ti una de ellas, porque yo veo que tú eres lindo para la vista, y en esta tierra no existe ni una mujer suficientemente buena para ti. Además, todos los que viven en este mundo son solamente cinco almas.
7.Pero en nuestro mundo, existe muchísimos hombres y muchas muchachas, cada uno más linda que la otra. Yo desearía, por eso, quitarte de aquí, para que tú puedas ver mis familiares y ser casado con la cual te guste.
8.Tú entonces habitarás al lado mío y estarás en paz; tú serás llenado con esplendor y luz, como nosotros estamos.
9.Tú te quedarás en nuestro mundo, y descansarás de este mundo y su miseria, tú nunca más te sentirás debilitado y cansado, tú nunca mas traerás una ofrenda, ni peticionar misericordia, porque tú no cometerás más pecados ni serás desviado por pasiones.
10.Y si tú me hicieses caso a lo que yo te digo, tú tomarás para ti una de mis hijas, porque con nosotros no es pecado hacer eso, ni se considera lujuria de animal.
11.Porque en nuestro mundo nosotros no tenemos ningún ’Elohíym, sino que nosotros todos somos ’elohíym; Nosotros todos somos de la luz, celestiales, poderosos, fuertes, y honorables.”

Capítulo 6
La conciencia de Shëth (Set) le ayuda. Él regresa a ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva).
1.Cuando Shëth (Set) oyó estas palabras él estaba asombrado, y inclinó su corazón a los dichos traicioneros de Sâţâ´n (Satanás), y le dijo a él,
“¿Dijiste que hay otro mundo creado además de este, y otras criaturas más hermosas que las criaturas que están en este mundo?”
2.Y Sâţâ´n (Satanás) dijo,
“Sí; mira, tú me has oído; pero yo aún les honraré a ellos y sus caminos en tu audiencia.”
3.Pero Shëth (Set) le dijo a él,
“Tus palabras me han asombrado, y tu descripción bonita de todo eso.”
4.Pero yo no puedo ir contigo hoy día, no hasta que yo me haya ido a mi padre ’Âthâ´m (Adán) y a mi madre Xauwâ´h (Eva), y haya contado a ellos todo lo que tú me has dicho a mí. Entonces si ellos me dan permiso de ir contigo, yo iría.”
5.Otra vez Shëth (Set) dijo,
“Yo tengo miedo de hacer cualquier cosa sin el permiso de mi padre y madre, por si yo pereciera como mi hermano Qáyin (Caín) (Nota de NA: no debería decir Abel?), y como mi padre ’Âthâ´m (Adán), quien trasgredió el mandamiento de Iâjuéh (Yahvé). Pero, mira, tú conoces este lugar; ven, y encuéntrame aquí mañana.”
6.Cuando Sâţâ´n (Satanás) oyó esto, él le dijo a Shëth (Set),
“Si tú le cuentas a tu padre ’Âthâ´m (Adán) lo que yo te he contado, él no te permitirá venir conmigo.
7.Pero hazme caso; no le cuentes a tu padre y madre lo que yo te he dicho, sino ven conmigo hoy día, a nuestro mundo, donde tú verás cosas hermosas y te divertirás ahí, y juega este día entre mis niños, mirándoles y llenándote de alegría, y regocíjate para siempre. Entonces yo te traeré a ti devuelta a este lugar mañana; pero si tú prefirieses vivir conmigo, así sería.”
8.Entonces Shëth (Set) contestó,
“El espíritu de mi padre y de mi madre, depende de mí; y si yo me escondiese de ellos un solo día, ellos se morirán, y ’Elohíym me sostendrá culpable de pecar en contra de ellos.
9.Y excepto que ellos saben que yo he venido a este lugar para traer a ello mi ofrenda, ellos no se separarían de mí por una sola hora; ni debería yo ir a cualquier otro lugar, amenos que ellos me dejen. Pero ellos me tratan a mí lo más amablemente, porque yo regreso devuelta a ellos rápidamente.”
10.Entonces Sâţâ´n (Satanás) le dijo a él,
“¿Qué te sucedería a ti si tú te escondieras de ellos una noche, y regresarías a ellos al amanecer?”
11.Pero Shëth (Set), cuando él vio cómo él seguía hablando, y que él no le quería dejar, corrió, y subió al altar, y extendió sus manos hacia Iâjuéh (Yahvé), y buscó liberación de Él.
12.Entonces Iâjuéh (Yahvé) envió Su Palabra, y maldijo a Sâţâ´n (Satanás), quien huyó de Él.
13.Pero acerca de Shëth (Set), él había subido al altar, diciéndose así en su corazón.
“El altar es el lugar de ofrenda, y Iâjuéh (Yahvé) está ahí; un fuego supernatural lo consumirá, así Sâţâ´n (Satanás) será incapaz de herirme, y no me quitará para allá.”
14.Entonces Shëth (Set) bajó del altar y se fue a su padre y madre, quienes él encontró en el camino, anhelando oír su voz, porque él había tardado un rato.
15.Él entonces comenzó a contarles lo que le había acontecido por Sâţâ´n (Satanás), bajo la forma de un enviado.
16.Pero cuando ’Âthâ´m (Adán) oyó su historia, él besó su cara, y le advirtió en contra de ese enviado, diciéndole que fue Sâţâ´n (Satanás) quien apareció así a él. Entonces ’Âthâ´m (Adán) tomó a Shëth (Set), y ellos se fueron a la Cueva de Tesoros, y se regocijaron ahí dentro.
17.Pero desde ese día en adelante ’Âthâ´m (Adán) y Xauwâ´h (Eva) nunca se separaban de él, a cualquier lugar que él fuese, ni por su ofrenda o por algún otro motivo.
18.Esta señal le sucedió a Shëth (Set), cuando él tenía nueve años de edad.

Capítulo 7
Shëth (Set) se casa con Aklia. ’Âthâ´m (Adán) vive a ver nietos y bisnietos.
1.Cuando nuestro padre ’Âthâ´m (Adán) vio que Shëth (Set) era de un corazón maduro, él deseó que él se case, por si apareciese el enemigo a él otra vez, y le venza.
2.Así que ’Âthâ´m (Adán) dijo a su hijo Shëth (Set),
“Yo deseo, Oh mi hijo, que tú tomes a tu hermana Aklia, la hermana de Jével (Abel), para que ella te tenga hijos, quienes repletarán la tierra, según la promesa de Iâjuéh (Yahvé) a nosotros.
3.No temas, Oh mi hijo; no hay disfavor en ello. Yo deseo que tú te cases, por temor que el enemigo te venza.”
4.Sin embargo Shëth (Set) no deseaba casarse, pero en obediencia a su padre y madre, él no dijo ninguna palabra.
5.Así que ’Âthâ´m (Adán) le casó a Aklia. Y él tenía quince años.
6.Pero cuando él tenía veinte años, él procreó un hijo, a quién él llamó ’Enówsh (Enós); y entonces procreó otros niños que él,
7.Entonces ’Enówsh (Enós) se creció, se casó, y procreó a Qëynâ´n (Cainán).
8.Qëynâ´n (Cainán) también se creció, se casó, y procreó a Majalal’Ë´l (Mahalaleel).
9.Esos padres nacieron durante la vida de ’Âthâ´m (Adán), y habitaron por la Cueva de Tesoros.
10.Entonces fueron los días de ’Âthâ´m (Adán) novecientos treinta años, y los de Majalal’Ë´l (Mahalaleel) cien [tenía 535 años cuando murió ’Âthâ´m (Adán)]. Pero Majalal’Ë´l (Mahalaleel), cuando él había crecido, amaba ayunar, orar, y laboraba duro, hasta que se acercaba el final de los días de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán).

Capítulo 8
Las palabras asombrosas últimas de ’Âthâ´m (Adán): Él predice el Diluvio. Él exhorta su descendencia al bien, él revela ciertos misterios de la vida.
1.Cuando nuestro padre ’Âthâ´m (Adán) vio que su fin estaba cerca, él llamó a su hijo Shëth (Set), quien vino a él en la Cueva de Tesoros, y él le dijo a él:
2.“Oh Shëth (Set), mi hijo, tráeme tus hijos y tus nietos, para que yo derrame mi bendición sobre ellos antes de que yo muera.”
3.Cuando Shëth (Set) oyó estas palabras de su padre ’Âthâ´m (Adán), él se fue de él, derramó un chorro de lagrimas sobre su cara, y juntó sus hijos y los hijos de sus hijos, y les trajo a su padre ’Âthâ´m (Adán).
4.Pero cuando nuestro padre ’Âthâ´m (Adán) les vio a ellos alrededor de él, él lloró al tener que ser separado de ellos.
5.Y cuando ellos le vieron a él llorando, ellos todos lloraron juntos, y cayeron sobre su cara diciendo,
“¿Cómo serás tú removido de nosotros, Oh nuestro padre? ¿Y cómo te recibirá la tierra y te esconderá de nuestros ojos?”
Así lamentaron ellos mucho, y en palabras parecidas.
6.Entonces nuestro padre ’Âthâ´m (Adán) les bendijo a todos ellos, y le dijo a Shëth (Set), luego de que él les había bendecido:
7.“Oh Shëth (Set), mi hijo, tú conoces este mundo – que está lleno de tristeza, y de cansancio, y tú conoces todo lo que nos ha acontecido, por nuestras pruebas en ello, yo por eso te ordeno en estas palabras: que guarden la inocencia, que sean puro y justo, y confiando en Iâjuéh (Yahvé); Y que no se inclinen hacia los discursos de Sâţâ´n (Satanás), ni a las apariciones en cual él se mostrará a si mismo a ustedes.
8.Pero guarda los mandamientos que yo te doy a ti este día; entonces dáselos los mismos a tu hijo ’Enówsh (Enós); Y que ’Enówsh (Enós) se los dé a su hijo Qëynâ´n (Cainán); y Qëynâ´n (Cainán) a su hijo Majalal’Ë´l (Mahalaleel), para que este mandamiento se quede firme entre todos tus hijos.
9.Oh Shëth (Set), mi hijo, el momento que esté muerto, lleven mi cuerpo y embobínalo con mirra, aloe, y casia, y déjenme aquí en esta Cueva de Tesoros en cual están todos estos símbolos cuales Iâjuéh (Yahvé) nos dio del Jardín.
10.Oh mi hijo, luego de esto vendrá un diluvio e inundar toda criatura, y eximir solamente ocho almas.
11.Pero permitan a esos a quienes eximirá de entre tus hijos en ese momento, quitar mi cuerpo con ellos fuera de esta cueva; y cuando ellos lo hayan llevado con ellos, que el mayor entre ellos ordene sus hijos que acuesten mi cuerpo en un barco hasta que la inundación haya sido apaciguado, y ellos saliesen del barco.
12.Entonces ellos llevarán mi cuerpo y lo acostarán en el medio de la tierra, poco luego que ellos hayan sido salvados de las aguas del diluvio.
13.Porque el lugar adonde mi cuerpo será acostado es el medio de la tierra; Iâjuéh (Yahvé) vendrá desde ahí y salvará todos nuestros familiares. [Tsillówn]
14.Pero ahora, Oh Shëth (Set), mi hijo, colócate a la cabeza de tu pueblo, tiéndelos y vigila sobre ellos en el temor de Iâjuéh (Yahvé), y dirígelos en el buen Camino. Ordénalos que ellos ayunen para Iâjuéh (Yahvé); y hazles entender que ellos no deben hacerle caso a Sâţâ´n (Satanás), por si él les destruyese a ellos.
15.Entonces, otra vez, separa tus hijos y los hijos de tus hijos de los hijos de Qáyin (Caín); nunca les permitas a ellos jamás mezclarse con esos, ni se acerquen a ellos ni en sus palabras o en sus obras.”
16.Entonces ’Âthâ´m (Adán) permitió su bendición descender sobre Shëth (Set), y sobre sus hijos, y sobre todos los hijos de sus hijos.
17.Él entonces se viró a su hijo Shëth (Set), y a Xauwâ´h (Eva) su mujer, y les dijo a ellos,
“Preserva este oro, este incienso, y esta mirra, que Iâjuéh (Yahvé) nos ha dado como un símbolo; porque en días que están viniendo, un diluvio inundará la creación entera. Pero aquellos quienes entrarán dentro de la caja (“arca”) llevarán con ellos el oro, el incienso, y la mirra, juntos con mi cuerpo; y acostarán al oro, el incienso, y la mirra, con mi cuerpo en el medio de la tierra.
18.Entonces, luego de mucho tiempo, la ciudad en cual se encuentra el oro, el incienso, y la mirra, con mi cuerpo, será despojada. Pero cuando será despojada, el oro, el incienso, y la mirra serán cuidados con el despojo que se guarda, y ninguno de ellos perecerá, hasta que la Palabra de Iâjuéh (Yahvé), hecho hombre vendrá, cuando reyes los llevarán, y se lo ofrecerán a Él, oro en simbolismo de Su ser Rey, incienso en simbolismo de Su ser el ’Elohíym del cielo y la tierra, y la mirra en simbolismo de Su sufrimiento.
19.Oro también, como un símbolo de Su venciendo Sâţâ´n (Satanás), y todos nuestros enemigos; incienso como símbolo de que Él se levantará de los muertos, y será exaltado arriba de todas las cosas en los cielos y las cosas en la tierra, y la mirra en símbolo de que Él beberá bilis amargo, y sentirá los dolores del Sh’ówl (Seol) por Sâţâ´n (Satanás).
20.Y ahora, Oh Shëth (Set), mi hijo, mira, yo te he revelado a ti secretos escondidos, cuales ’Elohíym me ha revelado a mí. Guarda mi mandamiento, para ti mismo, y para tu pueblo.”

Capítulo 9
La muerte de ’Âthâ´m (Adán)
1.Cuando ’Âthâ´m (Adán) había terminado su mandamiento a Shëth (Set), sus miembros fueron soltados, sus manos y pies perdieron todo poder, su boca se volvió muda, y su lengua cesó de hablar enteramente. Él cerró sus ojos y cedió el espíritu.
2.Pero cuando sus hijos vieron que él estaba muerto, ellos se tiraron ellos mismos sobre él, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, llorando.
3.La muerte de ’Âthâ´m (Adán) sucedió al final de novecientos y treinta años que él vivió sobre la tierra, en el día quince de Barmudeh, tras la observación de una epacta del sol, a la novena hora.
4.Fue en un 6to día de la semana, el mismo en cual él fue creado, y en cual él descansó, y la hora en cual él se murió, fue la misma a la cual él había salido del jardín.
5.Entonces Shëth (Set) le envolvió bien a él, y le embalsamó con muchas especies dulces, de árboles puros y de la Montaña Pura, y él recostó su cuerpo en el lado oriental del interior de la cueva, el lado del incienso, y puso enfrente de él un pedestal de lámpara que se mantenía quemando.
6.Entonces sus hijos se pararon ante él llorando y lamentando por él la noche entera hasta el amanecer.
7.Entonces Shëth (Set) y su hijo ’Enówsh (Enós), y Qëynâ´n (Cainán), el hijo de ’Enówsh (Enós), salieron y llevaron buenas ofrendas para presentar ante Iâjuéh (Yahvé), y ellos vinieron al altar sobre cual ’Âthâ´m (Adán) había ofrecido dádivas a ’Elohíym, cuando él solía ofrecer.
8.Pero Xauwâ´h (Eva) le dijo a ellos,
“Esperen hasta que nosotros hayamos primero pedido a Iâjuéh (Yahvé) que acepte nuestra ofrenda, y que guarde con Él el alma de ’Âthâ´m (Adán) Su sirviente, y que lo lleve al descanso.”
9.Y ellos todos se pararon y oraron.

Capítulo 10
“’Âthâ´m (Adán) fue el primero. . .”
1.Y cuando ellos habían terminado su oración, la Palabra de Iâjuéh (Yahvé) vino y les confortó a ellos por su padre ’Âthâ´m (Adán).
2.Luego de esto, ellos ofrecieron sus dádivas por ellos mismos y por su padre.
3.Y cuando ellos habían terminado su ofrenda, la Palabra de Iâjuéh (Yahvé) vino a Shëth (Set), el mayor entre ellos, diciéndole a él,
“Oh Shëth, Shëth, Shëth (Set)”;
Tres veces.
“Como Yo estaba con tu padre, así también estaré Yo contigo, hasta el cumplimiento de la promesa que Yo le hice a él, tu padre, diciendo, “Yo enviaré Mi Palabra y te salvaré a ti y a tu Semilla.”
4.Pero acerca de tu padre ’Âthâ´m (Adán), guarden ustedes el mandamiento que él te dio, y separa tu semilla de la de Qáyin (Caín) tu hermano.”
5.Y Iâjuéh (Yahvé) retiró Su Palabra de Shëth (Set).
6.Entonces Shëth (Set), Xauwâ´h (Eva), y sus niños, bajaron de la montaña a la Cueva de Tesoros.
7.Pero ’Âthâ´m (Adán) fue el primero [de la línea de la Semilla] cuya vida murió en la tierra de `Ë´then (Edén), en la Cueva de Tesoros; porque ninguno había muerto anterior a él, excepto su hijo Jével (Abel), quien murió asesinado.
8.Entonces todos los hijos de ’Âthâ´m (Adán) se levantaron, y lloraron por su padre ’Âthâ´m (Adán), e hicieron ofrendas por él, ciento cuarenta días.

Capítulo 11
Shëth (Set) se vuelve cabeza de los “hijos de Iâjuéh”(Yahvé) – la tribu de gente más feliz y justa que jamás vivió.
1.Luego de la muerte de ’Âthâ´m (Adán) y de Xauwâ´h (Eva), Shëth (Set) separó sus hijos, y los hijos de sus hijos, de los hijos de Qáyin (Caín). Qáyin (Caín) y su semilla bajaron y habitaron hacia el oeste, debajo del lugar donde él había matado a su hermano Jével (Abel).
2.Pero Shëth (Set) y sus hijos, habitaban hacia el norte sobre la montaña de la Cueva de Tesoros, para estar cerca de su padre ’Âthâ´m (Adán).
3.Y Shëth (Set) el mayor, alto y bueno, con un alma fina, y de una mente fuerte, se paraba a la cabeza de su pueblo, y les tendía a ellos en inocencia, penitencia, y mansedumbre, y no permitió ni uno de ellos que baje a los hijos de Qáyin (Caín).
4.Pero debido a su propia pureza, ellos fueron llamados “Hijos de Iâjuéh (Yahvé),” y ellos estaban con Iâjuéh (Yahvé), en lugar de los ejércitos de enviados quienes cayeron, porque ellos continuaban en honras a Iâjuéh,(Yahvé) y en cantando canciones a Él, en su cueva - la Cueva de Tesoros.
5.Entonces Shëth (Set) se paró ante el cuerpo de su padre ’Âthâ´m (Adán), y de su madre Xauwâ´h (Eva), y oró noche y día, y pidió por misericordia para él mismo y sus hijos, y que cuando él tuviese alguna dificultad tratando con un niño, que Él le diese consejo.
6.Pero Shëth (Set) y sus hijos no les gustaban trabajo terrenal, sino que se entregaban a cosas celestiales, porque ellos no tenían otro pensamiento que honras, palabras que honraban, y canciones hacia Iâjuéh (Yahvé).
7.Por eso oían ellos en todo momento las voces de enviados, exaltando y honrando a Iâjuéh (Yahvé) desde adentro del jardín, o cuando ellos fueron enviados por Iâjuéh (Yahvé) en una tarea, o cuando ellos se subían al cielo.
8.Porque Shëth (Set) y sus hijos, por motivo de su propia pureza, oían y veían esos enviados. Entonces, otra vez, el jardín no estaba lejos arriba de ellos, sino solo algunos quince cúbitos espirituales.
9.Ahora un cúbito espiritual corresponde a tres cúbitos de un hombre, todo junto cuarenta y cinco cúbitos.
10.Shëth (Set) y sus hijos habitaban sobre la montaña debajo del jardín; Ellos no sembraban, ni cosechaban, ellos trabajaban ninguna comida para el cuerpo, ni si quiera trigo, sino solo ofrendas. Ellos comían de la fruta y de árboles bien favorecidos que crecían sobre la montaña adonde ellos vivían.
11.Entonces Shëth (Set) a menudo ayunaba cada cuarenta días, como también hacían sus hijos mayores. Porque la familia de Shëth (Set) olía el olor de los árboles del jardín, cuando el viento soplaba desde ahí.
12.Ellos estaban felices, inocentes, sin temor repentino; No había celosía, ni acción mala, y ningún odio entre ellos. No había pasión de animal; De ninguna boca entre ellos salía ni palabras profanas ni maldición, ni consejo malvado ni fraude. Porque los hijos de ’Âthâ´m (Adán) de esa época nunca juraban, pero bajo circunstancias duras, cuando hombres deben jurar, ellos juraban por la sangre de Jével (Abel) el justo.
13.Pero ellos obligaban a sus hijos y sus mujeres cada día en la cueva que ayunen y oren, y que adorasen al ’Elohíym más Alto. Ellos se bendecían a si mismos por el cuerpo de su padre ’Âthâ´m (Adán), y se ungían a si mismos al lado de él.
14.Y ellos hacían así hasta que se acercaba el final de Shëth (Set).

Capítulo 12
Asuntos de la familia de Shëth (Set): Su muerte. El encabezamiento de ’Enówsh (Enós). Cómo siguió la rama exiliada de la familia de ’Âthâ´m (Adán).
1.Entonces Shëth (Set), el justo, llamó a su hijo ’Enówsh (Enós), y Qëynâ´n (Cainán), hijo de ’Enówsh (Enós), y Majalal’Ë´l (Mahalaleel), hijo de Qëynâ´n (Cainán), y les dijo a ellos:
2.“Como mi final está cerca, yo deseo construir un techo sobre el altar sobre cual se ofrecen las ofrendas.”
3.Ellos le hicieron caso a su mandamiento y salieron todos ellos, ambos ancianos y jóvenes, y laboraron duro en eso, y construyeron un techo hermoso sobre el altar.
4.Y el pensamiento de Shëth (Set), en hacer esto, fue que una bendición debiese venir sobre sus hijos sobre la montaña; y que él debiese presentar una ofrenda por ellos antes de su muerte.
5.Entonces cuando fue completada la construcción del techo, él les mandó que hagan ofrendas. Ellos trabajaron diligentemente en estos, y los trajeron a Shëth (Set) su padre quien los tomó y los ofreció sobre el altar, y oró a Iâjuéh (Yahvé) que acepte sus ofrendas, para tener misericordia sobre las almas de sus hijos, y que les guarde a ellos de la mano de Sâţâ´n (Satanás).
6.Y Iâjuéh (Yahvé) aceptó su ofrenda, y envió Su bendición sobre él y sobre sus hijos. Y entonces Iâjuéh (Yahvé) hizo una promesa a Shëth (Set), diciendo,
“Al final de los grandes cuatro días, sobre cual Yo he hecho una promesa a ti y a tu padre, Yo enviaré Mi Palabra y te salvaré a ti y a tu Semilla.”
7.Entonces Shëth (Set) y sus hijos, los hijos de sus hijos, se reunieron, y bajaron desde el altar, y fueron a la Cueva de Tesoros – adonde ellos oraron y se bendijeron con el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), y se ungieron a sigo mismos con ello.
8.Pero Shëth (Set) habitó en la Cueva de Tesoros, unos pocos días, y entonces agonizó sufrimientos hacia la muerte.
9.Entonces ’Enówsh (Enós), su hijo primogénito, le vino a él, con Qëynâ´n (Cainán), su hijo, y Majalal’Ë´l (Mahalaleel), el hijo de Qëynâ´n (Cainán), y Iéred (Jared), el hijo de Majalal’Ë´l (Mahalaleel), y Xanówkh (Enoc), el hijo de Iéred (Jared), con sus mujeres e hijos para recibir una bendición de Shëth (Set).
10.Entonces Shëth (Set) oró por ellos, y les bendijo, y les conjuró a ellos por la sangre de Jével (Abel) el justo, diciendo,
“Yo les ruego de ustedes mis hijos, que no permitan ni uno de ustedes bajar de esta montaña dedicada y pura.
11.No hagan ningún compañerismo con los hijos de Qáyin (Caín) el asesino y el pecador, quien mató a su hermano, porque ustedes saben, Oh mis hijos, que nosotros huimos de él y de todo su pecado con todo nuestro poder porque él mató a su hermano Jével (Abel).”
12.Luego de haber dicho esto, Shëth (Set) bendijo a ’Enówsh (Enós), su hijo primogénito, y le mandó que acostumbre servir en pureza ante el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), todos los días de su vida, entonces, también, que vaya periódicamente al altar que él, Shëth (Set) había construido. Y él le mandó que alimente su pueblo en justicia, en juicio y pureza todos los días de su vida.
13.Entonces los miembros de Shëth (Set) fueron soltados; Sus manos y pies perdieron todo poder, su boca se volvió mudo e incapaz de hablar, y él entregó el espíritu y se murió el día después de su año novecientos veinte; en el día veintisiete del mes Âvíyv; Xanówkh (Enoc) entonces teniendo veinte años.
14.Entonces ellos envolvieron cuidadosamente al cuerpo de Shëth (Set), y le embalsamaron con especies dulces, y le recostaron e la Cueva de Tesoros, al lado derecho del cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), y ellos lamentaron por él cuarenta días. Ellos ofrecieron dádivas por él, como ellos habían hecho por nuestro padre ’Âthâ´m (Adán).
15.Luego de la muerte de Shëth (Set), ’Enówsh (Enós) subió a la cabeza de su pueblo, a quienes él alimentó en justicia, y juicio, como su padre le había mandado a él.
16.Pero para cuando ’Enówsh (Enós) tenía ochocientos veinte años, Qáyin (Caín) tenía una progenie grande, porque ellos tomaban mujeres frecuentemente, siendo entregados a lujurias de animal, hasta que la tierra abajo de la montaña estaba llena de ellos.

Capítulo 13
“Entre los hijos de Qáyin (Caín) había mucho robo, matanza y pecado.”
1.En esos días vivía Lémekh el ciego, quien era de los hijos de Qáyin (Caín). Él tenía un hijo cuyo nombre era Atun [Túwval-Qáyin], y ellos dos tenían mucho ganado.
2.Pero Lémekh tenía la costumbre de enviarles al pastizal con un pastor joven, quien les tendía a ellos, y quien cuando volvía a casa en el anochecer lloraba ante su abuelo, y ante su padre Atun [Túwval-Qáyin] y su madre Jazina [Tsillâ´h], y les dijo a ellos,
“En cuanto a mí, yo no puedo alimentar ese ganado solo, por si alguno me robe de algunos de ellos, o me maten por causa de ellos.”
Porque entre los hijos de Qáyin (Caín), había mucho robo, matanza y pecado.
3.Entonces Lémekh le tuvo pena, y le dijo a él,
“Ciertamente, cuando él está solo, podría ser apoderado por los hombres de este lugar.”
4.Así que se levantó Lémekh, tomó un arco que él había guardado desde que él era un joven, antes de que él se volviera ciego, y él tomó flechas grandes, y piedras lisas, y una sonda que él tenía, y se fue al campo con el pastor joven, y se puso a si mismo detrás del ganado, mientras el pastor joven velaba el ganado. Así hizo Lémekh muchos días.
5.Mientras tanto Qáyin (Caín), siempre desde cuando Iâjuéh (Yahvé) le había echado, y le había maldecido a él con temblor y terror, no podía ni asentarse ni hallar reposo en ningún lugar, sino que vagaba de lugar a lugar.
6.En sus vagancias él vino a las mujeres de Lémekh, y les preguntó a ellos sobre él. Ellos le dijeron a él,
“Él está en el campo con el ganado.”
7.Entonces Qáyin (Caín) se fue a buscarle a él, y mientras él entraba al campo, el joven pastor oyó el sonido que él hacía, y el ganado juntándose de delante de él,
8.Entonces dijo él a Lémekh,
“Oh mi soberano, ¿es ese una bestia salvaje o un ladrón?”
9.Y Lémekh le dijo a él,
“Hazme entender de qué manera él luce, cuando él se asoma.
10.Entonces Lémekh arqueó su arco, le puso una flecha, y calzó una piedra en la sonda, y cuando salió Qáyin (Caín) del campo abierto, el pastor dijo a Lémekh,
“Dispara, mira, él está viniendo.”
11,Entonces Lémekh disparó hacia Qáyin (Caín) con su flecha y le pegó en su costado. Y Lémekh le pegó con una piedra de su sonda, la cual cayó sobre su cara, y le quitó ambos de sus ojos, entonces cayó Qáyin (Caín) inmediatamente y se murió.
12.Entonces Lémekh y el pastor joven se acercaron a él, y le encontraron acostado en el suelo. Y el pastor joven le dijo a él,
“¡Es Qáyin (Caín) nuestro abuelo, a quien tú has matado, Oh mi soberano!”
13.Entonces estaba Lémekh triste por eso, y de la amargura de su arrepentimiento, él pegando con sus manos, y pegó con su palma abierta la cabeza del joven, quien se cayó como si muerto, pero Lémekh pensó que fue un truco, así que él tomó una piedra y le pegó, y azotó su cabeza hasta que él se murió.

Capítulo 14
El tiempo se lleva otra generación de hombres.
1.Cuando tenía ’Enówsh (Enós) novecientos años, todos los hijos de Shëth (Set), y de Qëynâ´n (Cainán), y su primogénito, con sus mujeres y niños, se juntaron alrededor de él, pidiéndole una bendición de él.
2.Él entonces oró por ellos y les bendijo, y les hizo jurar a ellos por la sangre de Jével (Abel) el justo diciéndoles a ellos,
“No permitan a ninguno de vuestros hijos que baje de esta Pura Montaña, y que ellos no hagan ningún compañerismo con los hijos de Qáyin (Caín) el asesino.”
3.Entonces ’Enówsh (Enós) llamó a su hijo Qëynâ´n (Cainán) y le dijo a él,
“Mira, Oh mi hijo, y pon tu corazón sobre tu pueblo, y establéceles en justicia, y en inocencia, y párate sirviendo ante el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), todos los días de tu vida.”
4.Luego de esto ’Enówsh (Enós) entró al descanso, envejecido novecientos ochenta y cinco años, y Qëynâ´n (Cainán) le envolvió, y le recostó a él en la Cueva de Tesoros a la izquierda de su padre ’Âthâ´m (Adán); e hizo ofrendas por él, tras la costumbre de sus padres.

Capítulo 15
La descendencia de ’Âthâ´m (Adán) continúan manteniendo la Cueva de Tesoros como un sepulcro familiar.
1.Luego de la muerte de ’Enówsh (Enós), se paró Qëynâ´n (Cainán) a la cabeza de su pueblo en justicia e inocencia, como su padre le había mandado a él; él también continuaba sirviendo ante el cuerpo de ’Âthâ´m (Adán), dentro de la Cueva de Tesoros.
2.Entonces cuando él había vivido novecientos diez años, le vino encima sufrimiento y aflicción. Y cuando él estaba por entrar al descanso, todos los padres con sus mujeres y niños vinieron a él, y él les bendijo, y les hizo jurar por la sangre de Jével (Abel), el justo, diciéndoles a ellos,
“No permitan a ninguno de entre ustedes que baje de esta Montaña Pura, y no hagan compañerismo con los hijos de Qáyin (Caín) el asesino.”
3.Majalal’Ë´l (Mahalaleel), su hijo primogénito, recibió este mandamiento de su padre, quien le bendijo a él y se murió.
4.Entonces Majalal’Ë´l (Mahalaleel) le embalsamó a él con especies dulces, y le recostó en la Cueva de Tesoros, con sus padres; y ellos hicieron ofrendas por él, tras la costumbre de sus padres.

Capítulo 16
La buena rama de la familia todavía les tiene miedo a los hijos de Qáyin (Caín).
1.Entonces Majalal’Ë´l (Mahalaleel) se paró encima de su pueblo, y les alimentó en justicia e inocencia, y les vigilaba a ellos para observar que ellos no tuvieran ninguna relación con los hijos de Qáyin (Caín).
2.Él también continuaba en la Cueva de Tesoros orando y sirviendo ante el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), pidiéndole a Iâjuéh (Yahvé) por misericordia sobre él mismo y sobre su pueblo, hasta que él tenía ochocientos setenta años, cuando él se enfermó.
3.Entonces todos sus hijos se juntaron a él, para verle, y para pedir por su bendición sobre todos ellos, antes de que se fuese de este mundo.
4.Entonces Majalal’Ë´l (Mahalaleel) se levantó y se sentó en su cama, sus lágrimas derramándose de su cara, y él llamó a su hijo mayor Iéred (Jared), quien le vino a él.
5.Él entonces besó su cara, y le dijo a él,
“Oh Iéred (Jared), mi hijo, te hago jurar por Él quien hizo los cielos y la tierra, que vigiles a tu pueblo, y que les alimentes en justicia y en inocencia, y que no permitas que ninguno de ellos baje de esta Montaña Pura a los hijos de Qáyin (Caín), por si él perezca con ellos.
6.Oye, Oh mi hijo, luego de esto vendrá una gran destrucción sobre esta tierra por causa de ellos; Iâjuéh (Yahvé) estará enojado con el mundo, y les destruirá a ellos con aguas.
7.Pero Yo también sé que tus hijos no te harán caso a ti, y que ellos bajarán de esta montaña y tendrán relaciones con los hijos de Qáyin (Caín), y que ellos perecerán con ellos.
8.¡Oh mi hijo! Instrúyeles, y supervísales a ellos, para que ninguna culpa se conecte a ti por causa de ellos.”
9.Majalal’Ë´l (Mahalaleel) dijo más aún a su hijo Iéred (Jared),
“Cuando yo me muera, embalsama mi cuerpo y recuéstalo en la Cueva de Tesoros, al lado de los cuerpos de mis padres, entonces párate al lado de mi cuerpo y ora a Iâjuéh (Yahvé); y cuídales, y cumple tu servicio ante ellos, hasta que tu entres al descanso tú mismo.”
10.Majalal’Ë´l (Mahalaleel) entonces bendijo todos sus hijos, y entonces se acostó sobre su cama, y entró al descanso como sus padres.
11.Pero cuando vio Iéred (Jared) que su padre Majalal’Ë´l (Mahalaleel) estaba muerto, él lloró, y estuvo triste, y abrazó y besó sus manos y sus pies, y así hicieron todos sus hijos.
12.Y sus hijos le embalsamaron cuidadosamente, y le recostaron al lado de los cuerpos de sus padres. Entonces ellos se levantaron, y lamentaron por él cuarenta días.

Capítulo 17
Iéred (Jared) se vuelve disciplinario. Él se deja llevar a la tierra de Qáyin (Caín) adonde él ve muchas vistas atractivas.
Iéred (Jared) apenas se escapa con corazón limpio.
1.Entonces Iéred (Jared) guardó el mandamiento de su padre, y subió como un león sobre su pueblo. Él les alimentó en justicia e inocencia, y les mandó que hagan nada sin su consejo. Porque él tenía miedo por ellos, por si ellos se fuesen a los hijos de Qáyin (Caín).
2.Por eso él les dio órdenes repetidamente; y continuaba haciendo así hasta el final del año número cuatrocientos ochenta y cinco de su vida.
3.Al final de estos años mencionados, le vino a él esta señal. Mientras Iéred (jared) estaba parado como un león ante los cuerpos de sus padres, orando y advirtiéndoles a su pueblo, Sâţâ´n (Satanás) le envidió, y trabajó una apariencia hermosa, porque Iéred (jared) no permitía a sus hijos hacer nada sin su consejo.
4.Sâţâ´n (Satanás) entonces le apareció a él con treinta hombres de sus ejércitos, en la forma de hombres buen mozos, Sâţâ´n (Satanás) mismo siendo el mayor y el más alto de entre ellos, con una barba fina.
5.Ellos se pararon a la boca de la cueva, y llamaron afuera a Iéred (Jared), de dentro de ella.
6.Él salió a ellos, y les encontró luciendo como hombres finos, llenos de luz, y de gran belleza. Él maravilló a su hermosura y a sus apariencias, y se preguntó en sigo mismo si ellos no fuesen hijos de Qáyin (Caín).
7.Él dijo también en su corazón, “Como los hijos de Qáyin (Caín) no pueden subir hasta la altura de esta montaña, y ninguno de ellos es tan buen mozo como estos aparentan ser, y entre estos hombres no hay ninguno de mi familia, ellos deben de ser extranjeros.”
8.Entonces Iéred (Jared) y ellos intercambiaron un saludo y él dijo al mayor de entre ellos,
“Oh mi padre, explícame la maravilla que está en ustedes, y cuéntame quienes son estos contigo, porque ellos me lucen como hombres extraños.”
9.Entonces el mayor comenzó a llorar, y el resto lloraron con él, y él dijo a Iéred (Jared),
“Yo soy ’Âthâ´m (Adán) quien ’Elohíym hizo primero; y este es Jével (Abel) mi hijo, quien fue matado por su hermano Qáyin (Caín), en cuyo corazón Sâţâ´n (Satanás) le puso que le asesine a él.
10.Entonces éste es mi hijo Shëth (Set), a quien yo pedí de ’Elohíym, quien me lo dio a mí, para confortarme en lugar de Jével (Abel).
11.Entonces este es mi hijo ’Enówsh (Enós), hijo de Shëth (Set), y ese otro es Qëynâ´n (Cainán), hijo de ’Enówsh (Enós), y ese otro es Majalal’Ë´l (Mahalaleel), hijo de Qëynâ´n (Cainán), tu padre.”
12.Pero Iéred (Jared) se quedó maravillando a su apariencia, y de lo que le dijo el mayor a él.
13.Entonces el mayor le dijo a él,
“No maravilles, Oh mi hijo; nosotros vivimos en la tierra al norte del jardín, cual ’Elohíym creó antes del mundo. Él no quiso permitirnos vivir ahí, sino nos puso dentro del jardín, debajo del cual ustedes están ahora habitando.
14.Pero luego de que yo transgredí, Él me hizo salir, y yo fui dejado que habite en esta cueva, problemas grandes y graves me vinieron encima, y cuando se acercaba mi muerte, yo mandé a mi hijo Shëth (Set) que tiene a su pueblo bien, y este mi mandamiento debía ser pasado de uno al próximo, hasta el final de las generaciones que vengan.
15.Pero, Oh Iéred (Jared), mi hijo, nosotros vivimos en regiones hermosas, mientras ustedes viven aquí en miseria, como este tu padre Majalal’Ë´l (Mahalaleel) me informó, contándome que un gran diluvio vendrá y inundará la tierra entera.
16.Por eso, Oh mi hijo, temiendo por ustedes, yo me levanté y tomé mis hijos conmigo, y vine hasta aquí para que nosotros te visitemos a ti y a tus hijos, pero yo te encontré a ti parado en esta cueva llorando, y tus hijos esparcidos alrededor de esta montaña, en el calor y en miseria.
17.Pero, Oh mi hijo, como nosotros fallamos nuestro camino, y vinimos hasta aquí, nosotros encontramos otros hombres debajo de esta montaña, que habitan un país hermoso, lleno de árboles y de frutas, y de toda clase de flora; es como un jardín, así que cuando nosotros les encontramos nosotros pensábamos que ellos eran ustedes, hasta que tu padre Majalal’Ë´l (Mahalaleel) me contó que ellos no eran tal cosa.
18.Ahora, por eso, Oh mi hijo, escucha mi consejo, y baja a ellos, tú y tus hijos. Ustedes descansarán de todo este sufrimiento en cual ustedes están. Pero si ustedes no quieren bajar a ellos, entonces levántate, toma tus hijos, y ven con nosotros a nuestro jardín, ustedes vivirán en nuestra tierra hermosa, y ustedes descansarán de todo estos problemas, cuales tú y tus hijos están ahora aguantando.”
19.Pero Iéred (Jared) cuando él oyó este dicho del mayor, maravilló; y se fue aquí y allá, pero en ese momento él no encontró ninguno de sus hijos.
20.Entonces él contestó y dijo al mayor,
“¿Porqué se han ustedes escondido hasta hoy día?”
21.Y el mayor contestó,
“Si tu padre no nos hubiera dicho, nosotros no lo hubiésemos sabido.”
22.Entonces Iéred (Jared) creyó que sus palabras eran ciertas.
23.Así que ese mayor le dijo a Iéred (Jared),
“¿Porqué te viraste alrededor así y así?” Y él dijo, “Yo estaba buscando a uno de mis hijos, para contarle acerca de que yo me iba contigo, y acerca de bajar a aquellos acerca de cuales tú me has hablado a mí.”
24.Cuando el mayor oyó la intención de Iéred (Jared), él le dijo a él,
“Deja en paz ese propósito al presente, y ven con nosotros, tú verás nuestro país; si la tierra en cual nosotros habitamos te agrada, nosotros y tú regresaremos aquí y tomaremos tu familia con nosotros. Pero si nuestro país no te agrada, tú regresarás a tu propio lugar.”
25.Y el mayor urgió a Iéred (Jared), que venga antes de que alguno de sus hijos venga a aconsejarle en contra.
26.Iéred (Jared), entonces, salió de la cueva y se fue con ellos y entre ellos. Y ellos le confortaron, hasta que ellos llegaron al tope de la montaña de los hijos de Qáyin (Caín).
27.Entonces dijo el mayor a uno de sus compañeros,
“Nosotros nos hemos olvidado de algo al lado de la boca de la cueva, y ese es la ropa escogida que nosotros habíamos traído para vestirle a Iéred (Jared) con ella.”
28.Él entonces le dijo a uno de ellos,
“Regresa, alguno de ustedes; y nosotros te esperaremos aquí, hasta que tú vuelvas. Entonces le vestiremos a Iéred (Jared) y él será como nosotros, bueno, buen mozo, y digno para entrar con nosotros en nuestro país.”
29.Entonces ese regresó.
30.Pero cuando él estaba a una distancia corta, el mayor le llamó y le dijo a él,
“Espera, hasta que yo venga y te hable.”
31.Entonces él se quedó quieto, y el mayor se fue a él y le dijo a él,
“Una cosa que nos olvidamos a la cueva es esto – de apagar la lámpara que quema adentro, arriba de los cuerpos que están adentro. Entonces regresa a nosotros, rápido.”
32.Ese se fue, y el mayor regresó a sus compañeros y a Iéred (Jared). Y ellos bajaron de la montaña, y Iéred (Jared) con ellos; y ellos se quedaron al lado de una fuente de agua, cerca de las casas de los hijos de Qáyin (Caín) y esperaron por su compañero hasta que él trajese la ropa para Iéred (Jared).
33.Él, entonces, quien regresó a la cueva, apagó la lámpara, y vino a ellos y trajo un fantasma con él y les mostró a ellos. Y cuando Iéred (Jared) lo vio él maravilló a la hermosura y favor de tal, y se regocijó en su corazón creyéndolo que todo era cierto.
34.Pero mientras ellos estaban quedándose ahí, tres de ellos entraron en casas de los hijos de Qáyin (Caín) y les dijeron a ellos,
“Tráenos hoy comida a la fuente de agua, para que comamos nosotros y nuestros compañeros.”
35.Pero cuando los hijos de Qáyin (Caín) les vieron, ellos maravillaron de ellos y pensaron:
“Estos son hermosos de apariencia, y tales como nosotros nunca hemos visto.”
Así que ellos se levantaron y vinieron con ellos a la fuente de agua, para ver sus compañeros.
36.Ellos les encontraron a ellos tan buen mozos, que ellos llamaron fuerte alrededor de sus lugares que otros vengan y se junten y que vengan y miren a estos seres hermosos. Entonces ellos se juntaron alrededor de ellos, ambos hombres y mujeres.
37.Entonces el mayor les dijo a ellos,
“Nosotros somos extranjeros en vuestra tierra, tráenos buena comida y bebida, ustedes y sus mujeres, para refrescarnos con ustedes.”
38.Cuando esos hombres oyeron estas palabras del mayor, cada uno de los hijos de Qáyin (Caín) trajo su mujer, y otro trajo su hija, y así, muchas mujeres vinieron a ellos, cada uno llamándole a Iéred (Jared) o para él mismo o para su mujer; Todos iguales.
39.Pero cuando Iéred (Jared) vio lo que ellos hacían, su mero ser se arrancó a si mismo de ellos, ni quiso él probar de su comida o de su bebida.
40.Él mayor le vio como él se arrancó a si mismo de ellos, y le dijo a él,
“No estés triste; yo soy el gran mayor, y como tú me verás hacer, haz tú mismo de la misma manera.”
41.Entonces él esparció sus manos y tomó una de las mujeres, y cinco de sus compañeros hicieron lo mismo ante Iéred (Jared), para que él hiciese como hacían ellos.
42.Pero cuando Iéred (Jared) les vio trabajando infamia él lloró, y dijo en su mente, “Mis padres nunca hacían algo parecido.”
43.Él entonces esparció sus manos y oró con un corazón ferviente, y con mucho llorar, y rogó a Iâjuéh (Yahvé) que le libere a él de las manos de ellos.
44.Tan pronto comenzó Iéred (Jared) a orar, el mayor huyó con sus compañeros, porque ellos no podían quedarse en un lugar de oración.
45.Entonces Iéred (Jared) se viró alrededor pero no podía verles, sino que se encontró a si mismo parado en el medio de los hijos de Qáyin (Caín).
46.Él entonces lloró y dijo,
“Oh Iâjuéh (Yahvé), no me destruyas con esta raza, acerca de los cuales mis padres me han advertido; porque ahora, Oh mi Soberano Iâjuéh (Yahvé), yo estaba pensando que aquellos quienes me aparecieron eran mis padres, pero yo les he encontrado que ellos eran adversarios, quienes me atrajeron mediante esta apariencia hermosa, hasta que yo les creí.
47.Pero ahora yo Te pido, Oh Iâjuéh (Yahvé), que me liberes de esta raza, entre cual yo estoy ahora quedándome, como Tú me liberaste de esos adversarios. Manda a Tu Enviado que me saque de entremedio de ellos, porque yo mismo no tengo la capacidad de escaparme de entre ellos.”
48.Cuando Iéred (Jared) había terminado su oración, Iâjuéh (Yahvé) mandó a Su Enviado entremedio de ellos, Quien tomó a Iéred (Jared) y le puso encima de la montaña, y le mostró el camino, le dio consejo, y entonces le dejó a él.

Capítulo 18
Confusión en la Cueva de Tesoros. Discurso milagroso del muerto ’Âthâ´m (Adán).
1.Los hijos de Iéred (Jared) tenían el hábito de visitarle hora tras hora, para recibir su bendición y para pedirle su consejo para cada cosa que ellos hacían; y cuando él tenía un trabajo que hacer, ellos lo hacían para él.
2.Pero esta vez cuando ellos entraron a la cueva ellos no encontraron a Iéred (Jared), sino que ellos encontraron a la lámpara apagada, y los cuerpos de los padres tirados alrededor, y voces venían de ellos por el poder de Iâjuéh (Yahvé), que decían,
“Sâţâ´n (Satanás) en una aparición ha engañado a nuestro hijo, deseando destruirle, como él destruyó a nuestro hijo Qáyin (Caín).”
3.Ellos decían también,
“¡Iâjuéh (Yahvé) ’Elohíym de los cielos y la tierra, libera a nuestro hijo de la mano de Sâţâ´n (Satanás), quien trabajó una grande y falsa aparición ante él!”
Ellos también hablaban de otros asuntos, por el poder de Iâjuéh.(Yahvé)
4.Pero cuando los hijos de Iéred (Jared) oyeron estas voces ellos temieron, y se paraban llorando por su padre, porque ellos desconocían qué le había pasado.
5.Y ellos lloraron por él ese día hasta la posada del sol.
6.Entonces vino Iéred (Jared) con una cara penoso, miserable en mente y cuerpo, y entristecido de haber sido separado de los cuerpos de sus padres.
7.Pero mientras él estaba acercándose a la cueva, sus hijos le vieron, y corrieron a la cueva, y se prendieron de su cuello, llorando, y diciéndole a él,
“Oh padre, ¿adónde has estado tú, y porqué nos has dejado a nosotros, como tú no estabas dispuesto a hacer?”
Y otra vez,
“¡Oh padre, cuando tú te desapareciste, la lámpara sobre los cuerpos de nuestros padres se apagó, los cuerpos fueron tirados alrededor, y voces venían de ellos!”
8.Cuando Iéred (Jared) oyó esto él estaba triste, y entró a la cueva; y ahí encontró a los cuerpos tirados alrededor, la lámpara apagada, y los padres ellos mismos orando por su liberación de la mano de Sâţâ´n (Satanás).
9.Entonces Iéred (Jared) se cayó sobre los cuerpos y les abrazó, y dijo,
“¡Oh mis padres, a través de vuestra intercesión, Iâjuéh (Yahvé) me permitió ser liberado de la mano de Sâţâ´n (Satanás)! Y yo les ruego que pidan a Iâjuéh (Yahvé) que me guarde y me esconda de él hasta el día de mi muerte.”
10.Entonces todos las voces cesaron excepto la voz de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), quien habló a Iéred (Jared) por el poder de Iâjuéh (Yahvé), igual como uno hablaría a su prójimo, diciendo,
“Oh Iéred (Jared), mi hijo, ofrece dádivas a Iâjuéh (Yahvé) por haberte liberado de la mano de Sâţâ´n (Satanás); y cuando tú traigas esas ofrendas, que sea que tú las ofreces sobre el altar sobre cual yo solía ofrecer. Entonces también, cuídate de Sâţâ´n (Satanás), porque él me engañó muchas veces con sus apariciones, deseando destruirme, pero Iâjuéh (Yahvé) me liberó fuera de su mano.
11.Manda a tu pueblo que ellos estén vigilándose contra él, y que nunca cesen de ofrecer dádivas a Iâjuéh. (Yahvé)”
12.Entonces la voz de ’Âthâ´m (Adán) también se volvió silencioso; y Iéred (Jared) y sus hijos maravillaban de esto. Entonces ellos recostaron a los cuerpos como ellos estaban al principio, y Iéred (Jared) y sus hijos se pararon orando esa noche entera, hasta el amanecer.
13.Entonces Iéred (Jared) hizo una ofrenda y la ofreció sobre el altar, como ’Âthâ´m (Adán) le había mandado a él. Y mientras él subía al altar, él oró a Iâjuéh (Yahvé) por misericordia y por perdón de su pecado, acerca de la lámpara apagándose.
14.Entonces Iâjuéh (Yahvé) apareció a Iéred (Jared) sobre el altar y les bendijo a él y a sus hijos, y aceptó sus ofrendas, y mandó a Iéred (Jared) que tome del fuego puro del altar, y que prenda con él la lámpara que echaba luz sobre el cuerpo de ’Âthâ´m (Adán).

Capítulo 19
Los hijos de Iéred (Jared) les desvían.
1.Entonces Iâjuéh (Yahvé) le reveló a él otra vez la promesa que Él había hecho a ’Âthâ´m (Adán); Él le explicó a él los 4,000 años, y le reveló a él el secreto de Su venida sobre la tierra.
2.Y Iâjuéh (Yahvé) le dijo a Iéred (Jared),
“Acerca de ese fuego que tú has tomado del altar para prender la lámpara con él, permite que se quede contigo para dar luz a los cuerpos; y no lo dejes salir de la cueva, hasta que el cuerpo de ’Âthâ´m (Adán) salga de ella.
3.Pero, Oh Iéred (Jared), cuida el fuego, que queme brillante en la lámpara; ni salgas tú otra vez de la cueva hasta que tú recibas una orden a través de una visión, y no en una aparición, cuando sea visto por ti.
4.Entonces manda otra vez a tu pueblo que no tenga relaciones con los hijos de Qáyin (Caín), y que no aprendan sus caminos, porque Yo soy Iâjuéh (Yahvé) quien no ama el odio y obras de iniquidad.” 
5.Iâjuéh (Yahvé) dio también muchos otros mandamientos a Iéred (jared), y le bendijo a él. Y entonces retiró Su Palabra de él.
6.Entonces Iéred (Jared) se acercó cerca con sus hijos, tomó fuego, y bajó a la cueva, y prendió la lámpara ante el cuerpo de ’Âthâ´m (Adán); y él dio su pueblo mandamientos como Iâjuéh (Yahvé) le había dicho que haga.
7.Esta señal sucedió a Iéred (Jared) al final de su año cuatrocientos cincuenta [910 (3062 AC)]; como también muchas otras maravillas que nosotros no anotamos. Pero nosotros anotamos solo este por brevedad, y para no alargar nuestra narrativa.
8.Y Iéred (Jared) continuó instruyendo a sus hijos ochenta años; pero luego de eso ellos comenzaron a transgredir a los mandamientos que él les había dado, y a hacer muchas cosas sin su consejo. Ellos comenzaron a bajarse de la Montaña Pura uno tras otro, y a mezclarse con los hijos de Qáyin (Caín), en compañerismos sucios.
9.Ahora la razón por la cual los hijos de Iéred (Jared) bajaron la Montaña Pura es este, la cual nosotros te revelaremos ahora a ti.

Capítulo 20
Música encantador, bebidas fuertes soltadas entre los hijos de Qáyin (Caín). Ellos se ponen ropas coloradas. 
Los hijos de Shëth (Set) miran con ojos deseosos. Ellos se rebelan de consejo sabio, ellos descienden la montaña al valle de iniquidad. Ellos no pueden ascender la montaña otra vez.
1.Luego que Qáyin (Caín) había bajado a la tierra de tierra oscura, y sus hijos se habían multiplicado ahí dentro, había uno de ellos, cuyo nombre era Genun, hijo de Lémekh el ciego quien mató a Qáyin (Caín).
2.Pero acerca de este Genun, Sâţâ´n (Satanás) le entró a él en su niñez; y él hizo varios tipos de trompetas y cuernos, e instrumentos de cuerdas, címbalos y salterios y liras y harpas y flautas, y él los tocaba en cada momento y a toda hora.
3.Y cuando él los tocaba, Sâţâ´n (Satanás) entraba a ellos, para que de entre ellos se oyeran sonidos hermosos y dulces, que seducían al corazón.
4.Entonces él juntaba grupos en bandas para tocarlos a ellos, y cuando ellos tocaban, les agradaba bien a los hijos de Qáyin (Caín), quienes se inflamaban ellos mismos con pecado entre ellos, y ardían como con fuego, mientras Sâţâ´n (Satanás) inflamaba sus corazones, uno con otro, y aumentaba la lujuria entre ellos.
5.Sâţâ´n (Satanás) también enseño a Genun que extraiga bebida fuerte del grano, y esto usó Genun para reunir grupos y bandas en casas de bebida; y trajo al alcance de ellos toda clase de frutas y flores, y ellos bebían juntos.
6.Así este Genun hizo que el pecado se multiplique excedentemente; él también actuó con orgullo, y enseño a los hijos de Qáyin (Caín) que cometan toda clase de maldad crasa, que ellos no habían conocido, y les puso a hacer cosas variedades de fechorías que desconocían anteriormente.
7.Entonces Sâţâ´n (Satanás), cuando él veía que ellos cedían a Genun y le hacían caso en cada cosa que él les decía, se regocijó grandemente, y aumentó el entendimiento de Genun hasta que él tomó hierro e hizo con él armas de guerra.
8.Entonces cuando ellos estaban borrachos, el odio y la matanza aumentaron entre ellos; Hombres usaban violencia en contra de otros para enseñarles maldad quitándole sus hijos y profanándoles ante él.
9.Y cuando hombres veían que ellos eran vencidos, y vieron otros que no fueron vencidos, los que fueron vencidos venían a Genun, tomaban refugio con él, y él les hizo a ellos sus confederados.
10.Entonces el pecado aumentó entre ellos grandemente, hasta que hombres tomaban sus propias hermanas, o hijas, o madre, y otras, o la hija de la hermana de su padre, tal que no había más distinción de relación, y ellos no sabían más lo que era iniquidad, sino que actuaban malvadamente, y la tierra fue profanada con el pecado, y ellos enojaron a Iâjuéh (Yahvé) el Juez, Quien les había creado.
11.Pero Genun reunió juntos bandas en grupos, que tocaban cuernos y todos los otros instrumentos que nosotros ya habíamos mencionado, al pie de la Montaña Pura, y ellos lo hacían para que los hijos de Shëth (Set) quienes estaban sobre la Montaña Pura lo oyesen.
12.Pero cuando los hijos de Shëth (Set) oyeron el sonido, ellos maravillaban, y venían en grupos, y se pararon en el tope de la montaña para mirar a los que estaban abajo, y ellos hicieron así un año entero.
13.Cuando, al final de ese año, Genun vio que ellos estaban siendo ganados a él poco a poco, Sâţâ´n (Satanás) entró en él, y le enseño a él a teñir materiales para ropas de diversos patrones, y le hizo entender cómo teñir rojo y púrpura, y más cosas.
14.Y los hijos de Qáyin (Caín) quienes trabajaron todo esto, y se lucían en hermosura y ropas extravagantes, y carreras de caballo, cometiendo toda clase de abominaciones.
15.Mientras tanto los hijos de Shëth (Set), quienes estaban sobre la Montaña Pura, oraban y honraban a Iâjuéh (Yahvé), en el lugar de los ejércitos de enviados quienes habían caído, por eso Iâjuéh (Yahvé) les había llamado a ellos ‘enviados,” porque Él se regocijaba por ellos grandemente.
16.Pero después de esto, ellos no guardaban más Su mandamiento, ni se mantenían por la promesa que Él había hecho a sus padres, sino que ellos descansaron de sus ayunos y oraciones, y del consejo de Iéred (Jared) su padre. Y ellos continuaron juntándose al tope de la montaña, para mirar a los hijos de Qáyin (Caín), desde la mañana hasta el anochecer, y a lo que ellos hacían, a sus ropas hermosas y ornamentos.
17.Entonces los hijos de Qáyin (Caín) miraron arriba desde abajo, y vieron los hijos de Shëth (Set), parados en grupos encima de la montaña, y ellos llamaron a ellos que bajen abajo a ellos.
18.Pero los hijos de Shëth (Set) les dijeron a ellos desde arriba,
“Nosotros desconocemos el camino.”
Entonces Genun, el hijo de Lémekh, les oyó a ellos decir que ellos desconocían el camino, y él se preguntó a si mismo cómo él podría traerles abajo.
19.Entonces Sâţâ´n (Satanás) apareció a él de noche, diciendo,
“No existe camino para que ellos bajen desde la montaña adonde ellos habitan, pero cuando ellos vengan mañana, diles a ellos,
‘Vengan ustedes al lado occidental de la montaña, ahí encontrarás el camino de un riachuelo de agua, que baja al pie de la montaña, entre dos cerros; bájense por ese camino a nosotros.’”
20.Entonces cuando era de día, Genun sopló los cuernos y tocó los tambores debajo de la montaña, como él solía hacer. Los hijos de Shëth (Set) lo oyeron y vinieron como ellos solían hacer.
21.Entonces Genun les dijo a ellos desde abajo,
“Váyanse al lado occidental de la montaña, y ahí encontrarán el camino para bajarse.”
22.Pero cuando los hijos de Shëth (Set) oyeron estas palabras de él, ellos volvieron a la cueva a Iéred (Jared), para contarle todo lo que ellos habían oído.
23.Entonces cuando Iéred (Jared) lo oyó, él fue afligido, porque él sabía que ellos transgredirían su consejo.
24.Luego de esto cien hombres de los hijos de Shëth (Set) se juntaron, y se dijeron entre ellos,
“Vengan, vayamos abajo a los hijos de Qáyin (Caín), y veamos qué ellos hacen, y vamos a divertirnos con ellos.”
25.Pero cuando Iéred (Jared) oyó esto de los cien hombres, su mera alma fue conmovida, y su corazón fue afligido. Él entonces se levantó con gran fervor, y se paró entremedio de ellos, y les conjuró a ellos por la sangre de Jével (Jared) el justo,
“Que ninguno de ustedes se baje de esta montaña dedicada y pura, en cual nuestros padres nos han ordenado que habitemos.”
26.Pero cuando Iéred (Jared) vio que ellos aceptaban sus palabras, él les dijo a ellos,
“Oh mis hijos buenos inocentes y puros, entiendan que una vez que ustedes se bajen de esta montaña pura, Iâjuéh (Yahvé) no les permitirá que ustedes regresen de nuevo a ella.”
27.Él otra vez les conjuró diciendo,
“Yo les conjuro por la muerte de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), y por la sangre de Jével (Abel), de Shëth (Set), de Enówsh (Enós), de Qëynâ´n (Cainán), y de Majalal’Ë´l (Mahalaleel), que me hagan caso, y que no bajen de esta montaña pura, porque el momento que ustedes lo dejen, ustedes serán privados de la vida y de la misericordia, y ustedes no serán más llamados ‘hijos de Iâjuéh,’ (Yahvé) sino ‘hijos de ha-Sâţâ´n. (Satanás)’”
28.Pero ellos no quisieron hacerle caso a sus palabras.
29.Xanówkh (Enoc) en ese momento ya estaba crecido, y en su celo por Iâjuéh (Yahvé), él se levantó y dijo,
“Escúchenme, O ustedes hijos de Shëth (Set), pequeños y grandes – cuando ustedes violen el mandamiento de nuestros padres, y se bajen de esta montaña pura – ustedes no subirán aquí nunca más para siempre.”
30.Pero ellos se levantaron en contra de Xanówkh,(Enoc) y no quisieron hacerle caso a sus palabras, y bajaron de la Montaña Pura.
31.Y cuando ellos miraron a las hijas de Qáyin (Caín), a sus figuras hermosas, y a sus manos y pies teñidos con color, y tatuados en decoraciones en sus caras, el fuego del pecado fue encendido en ellos.
32.Entonces Sâţâ´n (Satanás) les hizo lucir lo más hermoso ante los hijos de Shëth (Set), como él también hizo que los hijos de Shëth (Set) luzcan entre los más lindos en los ojos de las hijas de Qáyin (Caín), para que las hijas de Qáyin (Caín) lujurien tras los hijos de Shëth (Set) como bestias rapaces, y los hijos de Shëth (Set) tras las hijas de Qáyin (Caín), hasta que ellos cometieron abominación con ellas.
33.Pero luego de que ellos habían caído así en esta profanación, ellos regresaban por el camino que ellos habían venido, y trataron de ascender la Montaña Pura. Pero ellos no podían, porque las piedras de esa montaña pura eran de fuego resplandeciendo ante ellos, por la cual ellos no podían subir otra vez.
34.Y Iâjuéh (Yahvé) estaba enojado con ellos, y se arrepintió de ellos porque ellos habían bajado del honor, y habían por lo tanto perdido o abandonado su propia pureza e inocencia, y estaban caídos en la profanación del pecado.
35.Entonces Iâjuéh (Yahvé) envió Su Palabra a Iéred (Jared), diciendo,
“Estos tus hijos, quienes tú habías llamado Mis hijos [hijos de Iâjuéh (Yahvé) (11: 4)], mira, ellos han trasgredido Mi mandamiento, y han bajado a la casa de perdición, y del pecado. Manda un enviado a los que quedan, para que ellos no bajen y que se pierdan.”
36.Entonces Iéred (Jared) lloró ante Iâjuéh (Yahvé), y Le pidió de Él misericordia y perdón. Pero él prefirió que su alma partiese de su cuerpo, a que oiga estas palabras de Iâjuéh (Yahvé) acerca del descenso de sus hijos de la Montaña Pura.
37.Pero él siguió la orden de Iâjuéh (Yahvé), y les predicó a ellos que no bajen de esa montaña pura, y que no tengan relaciones con los hijos de Qáyin (Caín).
38.Pero ellos no hicieron caso a su mensaje, y no quisieron obedecer su consejo.

Capítulo 21
Iéred (Jared) se muere en tristeza por sus hijos que se habían desviado. Una predicción del Diluvio.
1.Luego de esto, otro grupo se reunió, y ellos se fueron para buscar por sus hermanos, pero ellos perecieron también como ellos. Y así fue, grupo tras grupo, hasta que solo pocos de ellos quedaban.
2.Entonces Iéred (Jared) se enfermó de la angustia, y su enfermedad fue tal que el día de su muerte se acercaba.
3.Entonces él llamó a Xanówkh (Enoc) su hijo mayor, y Mthuwshâ´lax (Matusalén) el hijo de Xanówkh (Enoc), y Lémekh (Lamec) el hijo de Mthuwshâ´lax (Matusalén), y Nóax (Noé) el hijo de Lémekh (Lamec).
4.Y cuando ellos habían venido a él, él oró por ellos y les bendijo, y les dijo a ellos,
“Ustedes son hijos justos e inocentes; no bajen ustedes de esta montaña pura; porque mira, tus hijos y los hijos de tus hijos han bajado de esta montaña pura, y se han alienado a si mismos de esta montaña pura, a través de su lujuria abominable y trasgresión del mandamiento de Iâjuéh.(Yahvé)
5.Pero yo sé, a través del poder de Iâjuéh (Yahvé), que Él no les abandonará a ustedes sobre esta montaña pura, porque vuestros hijos han trasgredido Su mandamiento y el de nuestros padres, que nosotros hemos recibido de ellos.
6.Pero, O mis hijos, Iâjuéh (Yahvé) les llevará a ustedes a una tierra extraña, y ustedes nunca regresarán de nuevo para mirar con vuestros ojos este jardín y esta montaña pura.
7.Por eso, O mis hijos, aplica vuestros corazones a vuestras propias vidas, y guarden el mandamiento de Iâjuéh (Yahvé), que está con ustedes. Y cuando ustedes se vayan de esta montaña pura, a una tierra extraña que ustedes desconocen, tomen con ustedes el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), y con él estos tres regalos y ofrendas, específicamente el oro, el incienso, y la mirra, y que estén esos en el lugar adonde se recostará el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán).
8.Y a aquel de ustedes que quedará, O mis hijos, vendrá la Palabra de Iâjuéh (Yahvé), y cuando él salga de esta tierra él llevará con él el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán), y lo recostará en el medio de la tierra, el lugar adonde se trabajará la salvación.”
9.Entonces Nóax (Noé) le dijo a él,
“¿Quién es aquel de nosotros que quedará?”
10.Y Iéred (Jared) contestó,
“Tú eres aquel que quedará. Y tú tomarás el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán) de la cueva, y lo pondrás contigo en la caja (“arca”) cuando venga el diluvio.
11.Y tu hijo Shëm (Sem), quien vendrá de tus lomos [1558 (2414 AC)], él es quien recostará el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán) en el medio de la tierra, en el lugar de donde vendrá la salvación.”
12.Entonces Iéred (Jared) viró a su hijo Xanówkh (Enoc), y le dijo a él,
“Tú, mi hijo, habita en esta cueva, y sirve diligentemente ante el cuerpo de nuestro padre ’Âthâ´m (Adán) todos los días de tu vida, y alimenta tu pueblo en justicia e inocencia.”
13.Y Iéred (Jared) no dijo más. Sus manos fueron soltadas, sus ojos cerrados, y él entró al descanso como sus padres. Su muerte sucedió en el año trescientos sesenta [366 según Génesis y Iâshâ´r] de Nóax (Noé), y en el año novecientos ochenta y nueve [962 según Génesis y Iâshâ´r] de su propia vida, en el doce de Takhsas en un 6to día de la semana [1422 (2550 AC)].
14.Pero mientras moría Iéred (Jared), lágrimas derramaban de su cara por motivo de su gran tristeza por los hijos de Shëth (Set), quienes habían caído durante sus días.
15.Entonces Xanówkh (Enoc), Mthuwshâ´lax (Matusalén), Lémekh (Lamec) y Nóax (Noé), estos cuatro, lloraron por él, le embalsamaron cuidadosamente, y entonces le recostaron en la Cueva de Tesoros. Entonces ellos se levantaron y lamentaron por él cuarenta días.
16.Y cuando estos días de luto se acabaron, Xanówkh (Enoc), Mthuwshâ´lax (Matusalén), Lémekh (Lamec) y Nóax (Noé) se quedaron en tristeza de corazón, porque su padre se había ido de ellos, y ellos no le vieron más.

Capítulo 22
Solo quedan tres hombres justos en el mundo. Las condiciones malvadas de los hombres antes del Diluvio.
1.Pero Xanówkh (Enoc) guardó el mandamiento de Iéred (Jared) su padre, y continuó sirviendo en la cueva.
2.Es este Xanówkh (Enoc) a quien muchas maravillas sucedieron, y quien también escribió un libro celebrado, pero esas maravillas no se contarán en este sitio.
3.Entonces luego de esto, los hijos de Shëth (Set) se desviaron y cayeron, ellos, sus hijos y sus mujeres. Y cuando Xanówkh (Enoc), Mthuwshâ´lax (Matusalén), Lémekh (Lamec) y Nóax (Noé) les veían, sus corazones sufrían por motivo de su caída en duda, llenos de incredulidad; y ellos lloraban y buscaban misericordia de Iâjuéh (Yahvé), para preservarles a ellos, y para traerles fuera de esa generación malvada.
4.Xanówkh (Enoc) siguió en su servicio ante Iâjuéh (Yahvé) trescientos ochenta y cinco años, y al final de ese tiempo él se volvió consciente mediante el favor de Iâjuéh (Yahvé), que Iâjuéh (Yahvé) tenía la intención de removerle a él de la tierra.
5.Él entonces le dijo a su hijo,
“Oh mi hijo, yo sé que Iâjuéh (Yahvé) tiene intención de traer las aguas del Diluvio sobre la tierra, y destruir nuestra creación.
6.Y ustedes son los últimos gobernadores sobre este pueblo sobre esta montaña; porque yo sé que ninguno les quedará de ustedes para engendrar hijos sobre esta pura montaña; Ni gobernará ninguno de ustedes sobre los hijos de este pueblo; ni quedará de ustedes ningún gran grupo, sobre esta montaña.”
7.Xanówkh (Enoc) también les dijo a ellos,
“Velen por sus almas (vidas), y aguántense firmes en vuestro temor de Iâjuéh (Yahvé) y en vuestro servicio a Él, y adórenle a Él en confianza recta, y sírvanle a Él en justicia, inocencia y juicio, en arrepentimiento y también en pureza.”
8.Cuando Xanówkh (Enoc) había terminado sus mandamientos a ellos, Iâjuéh (Yahvé) le transportó a él desde esa montaña a la tierra de la vida, a las mansiones de los justos y de los escogidos: a la vivienda de Pardë´ç (Arboleda-parque) de alegría, en Luz que alcanza arriba al cielo; Luz que está afuera de la luz de este mundo; porque es la Luz de Iâjuéh (Yahvé), que llena el mundo entero, pero cual ningún lugar Lo puede contener.
9.Así, porque Xanówkh (Enoc) estaba en la Luz de Iâjuéh (Yahvé), él se encontró a si mismo fuera del alcance de la muerte hasta que Iâjuéh (Yahvé) le dejara morir.
10.Todo junto, ninguno de nuestros padres o de sus hijos, quedó sobre esa pura montaña, excepto esos tres, Mthuwshâ´lax (Matusalén), Lémekh (Lamec), y Nóax (Noé). Porque todo el resto bajaron de la montaña y cayeron en pecado con los hijos de Qáyin (Caín). Por eso ellos fueron prohibidos esa montaña, y ninguno quedó sobre ella excepto esos tres hombres.

sexta-feira, 3 de agosto de 2012

PSEUDO-EPÍGRAFO DE GÊNESIS


Este é o livro que eu li que melhor retrata o amor de Deus. Apesar de não pertencer ao canôn bíblico, neste livro contêm os fundamentos da fé cristã e judaica. Sendo seu conteúdo considerado autêntico pelos judeus e cristãos. Eu apresento para os meus leitores, meus comentários  intercalados no texto, meus comentários estão entre parentêses. Todas as pessoas da minha família que leram este livro ficaram maravilhados. Minha esposa leu duas vezes em seguida e minha mãe que nunca havia lido um livro inteiro de uma só vez, consegui-lo ler este livro em uma só noite, no alto dos seus sessenta e quatro anos. (Valdemir Mota de Menezes, o Escriba)






PSEUDO-EPÍGRAFO DE GÊNESIS



Antes que existisse uma estrela a brilhar, antes que houvesse anjos a cantar, já havia um céu, o lar do Eterno, o único Deus. Perfeito em sabedoria, amor e glória, viveu o Eterno uma eternidade, antes de concretizar o Seu lindo sonho, na criação do Universo.



(ANTES DA CRIAÇÃO DO UNIVERSO, DEUS JÁ PRÉ-EXISTIA, ANTES DAS CRIAÇÕES ESPIRITUAIS E COSMICAS, DEUS JÁ TINHA VIVIDO UMA “ETERNIDADE”)





Os incontáveis seres que compõem a criação foram, todos, idealizados com muito carinho. Desde o ínfimo átomo às gigantescas galáxias, tudo mereceu Sua suprema atenção.



(DEUS É CRIADOR DO MACRO E DO MICRO COSMO E TODAS AS COISAS CRIADAS POR DEUS FOI POR ELE AMADAS)



Movendo-Se com majestade, iniciou Sua obra de criação. Suas mãos moldaram primeiramente um mundo de luz, e sobre ele uma montanha fulgurante sobre a qual estaria para sempre firmado o trono do Universo. Ao monte sagrado Deus denominou: Sião.



( ESTA CITAÇÃO DA CRIAÇÃO DE SIÃO PARECE UMA AFIRMAÇÃO FIGURATIVA, MAS PODE SER QUE DEUS PERSONIFIQUE-SE EM UMA PARTE DO UNIVERSO PARA ALI ESTABELECER SEU TRONO, NO LIVRO DO APOCALIPSE TEMOS NO CAPÍTULO 22 A DESCRIÇÃO DA NOVA JERUSALÉM, A MORADA DE DEUS COM OS HOMENS)



Da base do trono, o Eterno fez jorrar um rio cristalino, para representar a vida que d'Ele fluiria para todas as criaturas.



(TERIA DEUS UMA MORADA TERRENA NO PERÍODO PRÉ-ADÁMICO >)



Como sala do trono, criou um lindo paraíso que se estendia por centenas de quilômetros ao redor do monte Sião. Ao paraíso denominou: Éden.



(TERIA O JARDIM DO ÉDEN EXISTIDO ONDE HOJE É O ORIENTE MÉDIO, PRECISAMENTE EM ISRAEL > )



Ao sul do paraíso, em ambas as margens do rio da vida, foram edificadas numerosas mansões adornadas de pedras preciosas, que se destinavam aos anjos, os ministros do reino da luz.



(O PARAISO HUMANO É FEITO DE VEGETAL, CONFORME GÊNESIS 2, MAS O PARAISO DOS ANJOS ERA MINERAL, DE PEDRAS PRECIOSAS CONFORME EZEQUIEL 28.14 ss)



Circundando o Éden e as mansões angelicais, construiu Deus uma muralha de jaspe luzente, ao longo da qual podiam ser vistos grandes portais de pérolas.



(PARECE QUE A DESCRIÇÃO ACIMA TEM UMA MESCLA DO JARDIM DO ÉDEM, COM O ÉDEN MINERAL E COM A NOVA JERUSALEM)



Com alegria, o Eterno contemplou a Capital sonhada.



(A JERUSALÉM TERRESTRE É UMA IMAGEM DISTORCIDA DA JERUSALÉM CELESTE)



Carinhosamente, o grande Arquiteto a denominou: Jerusalém, a Cidade da Paz.



( NO APOCALISE 22 É CHAMADA DE NOVA JERUSALÉM)



Deus estava para trazer à existência a primeira criatura racional. Seria um anjo glorioso, de todos o mais honrado. Adornado pelo brilho das pedras preciosas, esse anjo viveria sobre o monte Sião, como representante do Rei dos reis diante do Universo.



DESDE PONTO EM DIANTE VEREMOS UMA SEMELHANTE ENTRE A NARRATIVA DO PSEUDO-EPÍGRAFO DE GÊNESIS COM O TEXTO DE EZEQUIEL 28.13-19 QUE TRATA SOBRE LÚCIFER O ANJO DE DEUS QUE TORNOU-SE O DIABO)



Com muito amor, o Criador passou a modelar o primogênito dos anjos. Toda sabedoria aplicou ao formá-lo, fazendo-o perfeito. Com ternura concedeu-lhe a vida; o formoso anjo, como que despertando de um profundo sono, abriu os olhos e contemplou a face de seu Autor.



(LÚCIFER É CITADO COMO SENDO O PRIMOGÊNITO DOS ANJOS CRIADO, INCRIVELMENTE AS TESTEMUNHAS DE JEOVÁ CONSIDERAM JESUS O PRIMEIRO ANJO CRIADO)





Com alegria, o Eterno mostrou-lhe as belezas do paraíso, falando-lhe de Seus planos, que começavam a se concretizar. Ao ser conduzido ao lugar de sua morada, junto ao trono, o príncipe dos anjos ficou agradecido e, com voz melodiosa, entoou seu primeiro cântico de louvor.



(DEUS CRIOU TUDO COM UM PROPÓSITO PARA QUE A VIDA TENHA UM SENTIDO, UMA RAZÃO E DEUS FOI MOSTRANDO A LÚCIFER PLANOS SOBRE COMO IRIA ARQUITETAR O AUNIVERSO)



Das alturas de Sião, descortinava-se, aos olhos do formoso anjo, Jerusalém em sua vastidão e esplendor. O rio da vida, ao deslizar sereno em meio à Cidade, assemelhava-se a uma larga avenida, espelhando as belezas do jardim do Éden e das mansões angelicais.



(O TEXTO ACIMA FALA DOS LUGARES EMBLEMÁTICOS DO MUNDO ESPIRITUAL: SIÃO, JERUSALÉM, RIO DA VIDA, JARDIM DO ÉDEN E AS MANSÕES ANGELICAIS)



Envolvendo o primogênito dos anjos com Seu manto de luz, o Eterno passou a falar-lhe dos princípios que haveriam de reger o reino universal. Leis físicas e morais deveriam ser respeitadas em toda a extensão do governo divino.



( O UNIVERSO TANTO FÍSICO, ANGELICAL E HUMANO SÃO REGIDOS POR LEIS)



As leis morais resumiam-se em dois princípios básicos: amar a Deus sobre todas as coisas e viver na fraternidade com todas as criaturas. Cada criatura racional deveria ser um canal por meio do qual o Eterno pudesse jorrar aos outros vida e luz. Dessa forma, o Universo cresceria em harmonia, felicidade e paz.



(JESUS EM MATEUS 22.37-39 RESUMIU AS LEIS DE DEUS EM DUAS: AMAR A DEUS E AMAR AO PRÓXIMO. AS CRIATURAS RACIONAIS TINHAM ESTE DEVER MORAL PARA COM DEUS E AS DEMAIS CRIATURAS DE DEUS)



Depois de revelar ao formoso anjo as leis de Seu governo, o Eterno confiou-lhe uma missão de grande responsabilidade: seria o protetor daquelas leis, devendo honra-las e revela-las ao Universo prestes a ser criado. Com o coração transbordante de amor a Deus e aos semelhantes, caber-lhe-ia ser um modelo de perfeição: seria Lúcifer, o portador da luz.



(EM EZEQUIEL 28.14 É DITO QUE LÚCIFER ERA ANJO PROTETOR, E O VERSÍCULO 15 DIZ QUE ELE FOI CRIADO PERFEITO)



O príncipe dos anjos; agradecido por tudo, prostrou-se ante o amoroso Rei, prometendo-Lhe eterna fidelidade.



(LÚCIFER ERA RACIONAL E TINHA LIVRE ARBÍTRIO, PROMETEU FIDELIDADE A DEUS MAS TINHA A OPÇÃO DE NÃO SER FIEL)



O Eterno continuou Sua obra de criação, trazendo à existência inumeráveis hostes de anjos, os ministros do reino da luz. A Cidade Santa ficou povoada por essas criaturas radiantes que, felizes e gratas, uniam as vozes em belíssimos cânticos de louvor ao Criador.



(APÓS A CRIAÇÃO DE LÚCIFER, VARIOS OUTROS SERES CELESTIAIS FORAM CRIADOS, TUDO FOI FEITO PARA A GLÓRIA DE DEUS)





Deus traria agora à existência o Universo que, repleto de vida, giraria em torno de Seu trono firmado em Sião. Acompanhado por Seus ministros, partiu para a grandiosa realização.



(APÓS CRIAR OS SERES CELESTIAIS, AGORA DEUS PASSOU A CRIAR O MUNDO FÍSICO, ESTE MUNDO FÍSICO GIRARIA EM TORNO DA SIÃO. AQUI O SENTIDO DA PALAVRA GIRAR EM TORNO DE SEU TRONO PODE SER LITERAL, ENTÃO NO CENTRO DO UNIVERSO FÍSICO ESTARIA O TRONO DE DEUS, ISSO NÃO QUER DIZER NECESSÁRIAMENTE QUE SEJA O PLANETA TERRA, COM SE ACREDITOU POR SÉCULOS).



Depois de contemplar o vazio imenso, o Eterno ergueu as poderosas mãos, ordenando a materialização das multiformes maravilhas que haveriam de compor o Cosmo. Sua ordem, qual trovão, ecoou por todas as partes, fazendo surgir, como que por encanto, galáxias sem conta, repletas de mundos e sóis - paraísos de vida e alegria -, tudo girando harmoniosamente em torno do monte Sião.



(MAIS UMA VEZ, NA COSMOLOGIA DO LIVRO DO PSEUDO-GÊNESIS VEMOS UMA REFERÊNCIA QUE DEUS ESTARIA NO CENTRO DO UNIVERSO)



Ao presenciarem tão grande feito do supremo Rei, as hostes angelicais prostraram-se, fazendo ecoar pelo espaço iluminado um cântico de triunfo, em saudação à vida. Todo o Universo uniu-se nesse cântico de gratidão, em promessa de eterna fidelidade ao Criador.





(A CANÇÃO, A MUSICA É UM INSTRUMENTO DE GLORIFICAR A DEUS QUE PRÉ-EXISTE AO UNIVERSO)



Guiados pelo Eterno, os anjos passaram a conhecer as riquezas do Universo. Nessa excursão sideral, ficaram admirados ante a vastidão do reino da luz. Por todas as partes encontravam mundos habitados por criaturas felizes que os recebiam em festa. Os anjos saudavam-nos com cânticos que falavam das boas novas daquele reino de paz.



(O LIVRO PSEUDO-GÊNESIS SUGERE VIDA EM OUTROS PLANETAS, POIS OS ANJOS AO VIAJAREM PELO UNIVERSO ENCONTROU MUNDOS HABITADOS POR CIRATURAS FELIZES, ESTA POSSIBILIDADE NÃO É DESCARTADA PELAS ESCRITURAS SAGRADAS, ATÉ PORQUE O TEMA DA BÍBLIA É O RESGATE DA HUMANIDADE, SILENCIANDO-SE SOBRE AS DEMAIS CRIATURAS DO UNIVERSO)



Tão preciosa como a vida, a liberdade de escolha, através da qual as criaturas poderiam demonstrar seu amor ao Criador, exigia um teste de fidelidade. Com o propósito de revelá-lo, o Eterno conduziu as hostes por entre o espaço iluminado, até se aproximarem de um abismo de trevas que contrastava com o imenso brilho das galáxias. Ao longe, esse abismo revelara-se insignificante aos olhos dos anjos, como um pontinho sem luz; mas à medida de sua aproximação, mostrou-se em sua enormidade. O Criador, que a cada passo revelava aos anjos os mistérios de Seu reino, ficou ali silencioso, como que guardando para Si um segredo. As trevas daquele abismo consistiam no teste da fidelidade. Voltando-Se para as hostes, o Eterno solenemente afirmou:



( SÓ EXISTE LIBERDADE COM MAIS DE UMA OPÇÃO DE ESCOLHA E DEUS TERIA QUE PERMITIR AOS ANJOS A OPÇÃO DE NÃO SERVI-LO, POIS O LIVRE-ARBÍTRIO ERA UM ATRIBUTO QUE DEUS DEU AOS ANJOS, ASSIM COMO DEU POSTERIORMENTE AOS HOMENS).



-"Todos os tesouros da luz estarão abertos ao vosso conhecimento, menos os segredos ocultos pelas trevas. Sois livres para me servirem ou não. Amando a luz estareis ligados à Fonte da Vida".



(DEUS CRIOU OS ANJOS PERFEITOS E PUROS, MAS COMO DEU-LHE O LIVRE-ARBÍTRIO TEVE QUE APRESENTAR-LHE O MAL COMO UM OBJETO QUE PODERIA SER OPTADO PELOS ANJOS EM ALCANÇA-LO CASO ALMEJASSEM).



Com estas palavras, fez Deus separação entre a luz e as trevas, o bem e o mal. O Universo era livre para escolher seu destino.



(DEUS NUNCA TEVE E NUNCA TERÁ OPOSITOR A SUA ALTURA, MAS PRECISOU CRIAR ESTA OPÇÃO DE ALGUÉM SE OPOR A ELE PARA QUE PUDESSE CRIAR SERES LIVRES)



O tão acalentado sonho do Criador se concretizara. Agora, como Pai carinhoso, conduzia as criaturas através de uma eternidade de harmonia e paz. Em virtude do cumprimento das leis divinas, o Universo expandia-se em felicidade e glória.



( O DESEJO DE DEUS ESTAVA REALIZADO, CRIATURAS SERVINDO-O POR LIVRE E ESPONTANEA VONTADE, NÃO MECANICAMENTE COMO ROBÔS PROGRAMADOS)



Havia um forte elo de amor, que a todos unia fortemente. Os seres racionais, dotados da capacidade de um desenvolvimento infinito, encontravam indizível prazer em aprender os inesgotáveis tesouros da Sabedoria divina, transmitindo-os aos semelhantes. Eram como canais por meio dos quais a Fonte da Eterna Vida nutria a todos de amor e luz.



(DEUS NÃO CRIOU CRIATURAS PLENA DE CIÊNCIA, MAS COM CAPACIDADE INFINITA DE DESENVOLVIMENTO E POSSIBILIDADE DE APRENDER ETERNAMENTE)



Em Jerusalém, os ministros do reino reuniam-se ante o soberano Rei, sempre prontos a cumprir os Seus propósitos. Era através de Lúcifer que o Eterno tornava manifesto os Seus desígnios. Depois de receber uma nova revelação, ele prontamente a transmitia às hostes angelicais. Estas, por sua vez, a compartilhavam com a criação. Em célere vôo os anjos rumavam para as terras planetas capitais, onde, em grandes assembléias, reuniam-se os representantes dos demais mundos.







Em muitas dessas assembléias, Lúcifer fazia-se presente, enchendo os participantes de alegria e admiração. Perfeito em todas as virtudes, ele os cativava com sua simpatia. Nenhum outro anjo conseguia revelar como ele os mistérios do amor do Eterno.



(LÚCIFER ERA O ANJO MAIORAL, ESTAVA ENTRE OS DE MAIOR DESTAQUE NO CÉU, NO LIVRO DO PROFETA EZEQUIEL MOSTRA QUE ELE ERA GRANDE QUERUBIM PROTETOR, AQUI NO LIVRO DE PSEUDO-GÊNESIS DIZ QUE NENHUM OUTRO ANJO ERA COMO ELE)



O Universo, alimentando-se da Fonte da Vida, expandia-se numa eternidade de perfeita paz. A obediência às leis divinas era o fundamento de todo progresso e felicidade. Ainda que conscientes do livre-arbítrio, jamais subira ao coração de qualquer criatura o desejo de se afastar do Criador. Assim foi por muito tempo, até que tal problema irrompeu na vida daquele que era o mais íntimo do Eterno.

( A OBEDIÊNCIA ERA O PRÍNCIPIO QUE MANTINHA TODO O UNIVERSO EM HARMONIA NO MUNDO ANTIGO, MUITO ANTIGO, ANTES QUE HOUVESSE HOMEM NA FACE DA TERRA)



Lúcifer, que dedicara sua vida ao conhecimento dos mistérios da luz, sentiu-se aos poucos atraído pelas trevas. O Rei do Universo, aos olhos de quem nada pode ser encoberto, acompanhou com tristeza os seus passos no caminho descendente que leva à morte. A princípio, uma pequena curiosidade levou Lúcifer a se aproximar daquele abismo profundo. Contemplando-o, ele começou a indagar o porquê de não poder compreender o seu enigma.



(A DESOBEDIÊNCIA NASCEU DA CURIOSIDADE DA INDAGAÇÃO, SER QUESTIONADOR FOI O PRINCÍPIO DA REBELIÃO, VEJO HOJE, NA PEDAGOGIA MODERNA FALANDO EM INDAGAR E QUESTIONAR COM O TOM DE DEBATER, POR MENOS, O MAIOR ANJOS SE TORNOU NO DIABO!)



Retornando a seu lugar de honra, junto ao trono, prostrou-se ante o divino Rei, suplicando-Lhe:



(ATÉ MESMO PARA DAR O PASSO PARA A QUEDA, OS ANJOS AINDA PEDIRAM PERMISSÃO PARA DEUS)



- Pai, dá-me a conhecer os segredos das trevas, assim como me revelas a luz.



(IR ALÉM DOS LIMITES É O QUE LEVA A RUÍNA, OS HOMENS MUITAS VEZES PASSAM DOS LIMITES DE VELOCIDADE, DAS EXPERIÊNCIAS COM ÁLCOOL E DROGA, DE AVENTURAS SEXUAIS E TODO ROMPIMENTO DE LIMITES LEVA AS CONSEQUÊNCIAS DEVASTADORAS. A INSATISFAÇÃO COM A SUA POSIÇÃO LEVOU LÚCIFER A QUEDA).



Ante o pedido do formoso anjo, o Eterno, com voz expressiva de tristeza, disse-lhe:



(DEUS, QUE TUDO SABE PELO SEU PODER DE ONISCIÊNCIA, VIA QUE LÚCIFER ESTAVA DANDO OS PASSOS PARA DE DESVIAR DO CAMIMNHO DE DEUS, MAS O PRÓPRIO DEUS, NÃO IRIA IMPEDIR A SUA QUEDA USANDO A SUA ONIPOTÊNCIA, DEIXARIA O CURSODA VIDA SEGUIR, PORQUE DEUS RESPEITARIA O LIVRE-ARBÍTRIO)



- Meu filho, você foi criado para a luz, que é vida.



( O FATO DE DEUS VER O HOMEM CAIR NÃO SIGNIFICA QUE ELE DEIXARÁ A QUEDA OCORRER SEM FAZER NADA, AQUI VEMOS DEUS ACONSELHANDO LÚCIFER, NOS DIAS ATUAIS DEUS AO VER O HOMEM CAIR ELE TAMBÉM FALA POR SINAIS E MENSAGENS PARA QUE O HOMEM RECONSIDERE SEU CAMINHO ANTES DA QUEDA FATAL).



Convencendo-se de que o Criador não lhe revelaria os tesouros das trevas, Lúcifer decidiu compreender por si mesmo o enigma. Julgava-se capacitado para tanto.

(A REBELIÃO É O ATO DA PESSOA SIMPLESMENTE TOMAR DECISÕES SEM CONSULTAR A DEUS, OU O PIOR, FAZER COMO LÚCIFER QUE CONSULTOU E APÓS VER QUAL ERA A VONTADE DE DEUS, TOMOU DECISÃO CONTRÁRIA)



Só Deus sabia o que se passava no coração de Lúcifer. O anjo, que fora criado para ser o portador da luz, estava divorciando-se em pensamentos do bondoso Criador que, num esforço de impedir o desastre, rogava-lhe permanecer a Seu lado.



(DEUS TUDO VIA PELA SUA ONICIÊNCIA E TENTOU IMPEDIR A REBELIÃO, MAS SEM USAR DE FORÇA, APENAS TENTANDO PELO CONVENCIMENTO, COMO FAZ ATÉ HOE COM A HUMANIDADE)





Uma tremenda luta passou a travar-se em seu íntimo. O desejo de conhecer o sentido das trevas era imenso, contudo, os rogos daquele amoroso Pai, a quem não queria também perder, o torturavam. Vendo o sofrimento que sua atitude causava ao Criador, às vezes demonstrava arrependimento, mas voltava a cair.



(O CONFLITO INTERIOR ENTRE A VONTADE DE PECAR E A CONSCIÊNCIA DO QUE ERA CERTO RETARDOU A DECISÃO FATÍDICA DE LÚCIFER QUE EM BREVE SE TORNARIA SATANÁS)



Antes de criar o Universo, Deus já previra a possibilidade de uma rebelião. O risco de conceder liberdade às criaturas era imenso, mas, sem este dom, a vida não teria sentido.

(PARA DEUS NÃO EXISTE O IMPREVISÍVEL, ELE SABE TUDO, SUA ETERNA PACIÊNCIA PERMITE-LHE ASSISTIR INJUSTIÇAS PARA DEPOIS REPARÁ-LAS NO TEMPO CERTO. DEUS NÃO TEM PRESA, PORQUE O TEMPO NÃO FAZ SENTIDO PARA QUEM É ETERNO E IMUTÁVEL. A POSSIBILIDADE DE REBELIÃO NUNCA FOI DESCARTADA, PORQUE ONDE HÁ LIBERDADE A POSSIBILIDADE DE INSUBORDINAÇÃO É GRANDE)



Ele queria que a obediência fosse fruto de reconhecimento e amor, por isso decidiu correr o grande risco.

( AO FINAL DA HISTÓRIA DE LÚCIFER E DOS HOMENS TEREMOS NA ETERNIDADE A LIÇÃO DE QUE A REBELIÃO NÃO COMPENSA. MAS DEUS AINDA ASSIM NÃO NOS QUER SERVINDO-O POR MEDO, MAS POR AMOR.)

Ainda que prosseguisse na busca do sentido das trevas, Lúcifer não pretendia abandonar a luz. Esforçava-se para chegar a uma combinação entre essas partes que, no reino do Eterno, coexistiam separadas. Finalmente, com um sentimento de exaltação, concebeu uma teoria enganosa, que pretendia apresentar ao Universo como um novo sistema de governo, superior ao governar do Eterno. Denominou sua Lei "a ciência do bem e do mal".



( NO LIVRO DO PROFETA ISAÍAS DIZ QUE DEUS CRIOU O BEM E O MAL, FORMOU AS TREVAS E A LUZ, PORÉM ESTE DUALISMO ERA A FORMA PELA QUAL DEUS PODIA INSTITUIR O LIVRE ARBÍTRIO, O MAL E AS TREVAS FORAM CRIADOS APENAS NO CAMPO DA POSSIBILIDADE, NÃO ERA A INTENÇÃO DE DEUS QUE SUAS CRIATURAS LANÇASSEM MÃO DESTES INGREDIENTES. NENHUMA CRIATURA FEITA POR DEUS, ERA MÁ, O MAL ERA UMA SUBSTÂNCIA ISOLADA. MAS LÚCIFER TENTOU FAZER A REAÇÃO QUÍMICA MAIS ABSURDA DO MUNDO, IMBUTIR EM UM MESMO SER O BEM E O MAL, AGORA LÚCIFER ACREDITAVA QUE ERA POSSIVEL TER O BEM E O MAL DENTRO DE SI E ESTABELECER UMA NOVA FORMA DE GOVERNAR O UNIVERSO E SUAS CRIATURAS)



Estruturada na lógica, a ciência do bem e do mal revelou-se atraente aos olhos de Lúcifer, parecendo descerrar um sentido de vida superior àquele oferecido pelo Criador, cujo reino possibilitava unicamente o conhecimento experimental do bem. No novo sistema, haveria equilíbrio entre o bem e o mal, entre o amor e o egoísmo, entre a luz e as trevas.



(O CULTO AO DIABO NÃO É IRRACIONAL, ELE DESENVOLVEU TEORIAS QUE CATIVAM E LEVAM AO ENGANO A MENTE ANGELICAL, MUITO MAIS AINDA A MENTE HUMANA. SERVIR A DEUS É BASEADO NO PRINCÍPIO DA SUBMISSÃO A VONTADE DE DEUS, SEM QUESTIONAMENTO, SEM RACIONALIZAÇÃO DAS CRENÇAS, É O PRINCÍPIO DA FÉ)



Ao longo do tempo em que amadurecera em sua mente a ciência do bem e do mal, Lúcifer soube guardar segredo diante do Universo. Continuava em seu posto de honra, cumprindo a função de Portador da Luz. Contudo, por mais que procurasse fingir, seu semblante já não revelava alegria em servir ao Eterno.



(O MAL COMEÇOU A SER PROCESSADO NO INTERIOR DE LÚCIFER E ELE FOI GRADATIVAMENTE PERDENDO O PRAZER EM SERVIR A DEUS, ASSIM É COM O CRISTÃO QUE APÓS A CONVERSÃO SENTE UMA FELICIDADE, MAS QUANDO COMEÇA A SE DEIXAR LEVAR PELA SEDUÇÃO DO PECADO, E COMEÇA A VIVER UMA VIDA DUBIA, ELE VAI FICANDO VAZIO E CHEGA UMA HORA QUE NÃO CONSEGUE ESCONDER MAIS)





O divino Rei, que sofria em silêncio, procurava, por meio de Suas revelações de amor, preparar as criaturas racionais para a grande prova que se aproximava. Sabia que muitos dariam ouvido à tentação, voltando-Lhe as costas. A noite da provação faria sobressair, contudo, os verdadeiros fiéis - aqueles que serviam ao Criador não por interesse, mas por amor.



( UMA LIÇÃO APRENDEMOS AO LONGO DA HISTÓRIA DO NOSSO UNIVERSO, É QUE NAS PROVAÇÕES SURGE OS VERDADEIROS FIÉIS EM CONTRAPARTIDA AOS QUE ESTÃO NA SITUAÇÃO APENAS POR CONVENIÊNCIA).



Ao ver que a hora da prova chegara, e que Lúcifer estava pronto para traí-Lo diante do Universo, o Eterno, que jamais cessara de revelar os tesouros de Sua sabedoria, tornou-se silencioso e contemplativo. O silêncio fez reviver no coração das hostes a lembrança daquela primeira excursão sideral, quando, depois de lhes mostrar as riquezas do reino da luz, Deus tornou-se silencioso ante aquele abismo. Lembram-se de Suas palavras: "Todos os tesouros da luz estarão abertos ao vosso conhecimento, menos os segredos ocultos pelas trevas. Sois livres para me servirem ou não. Amando a luz estareis ligados à Fonte da Vida".

(DEUS DEMONSTRA EMOÇÃO, AFINAL O FATO DELE SER TODO-PODEROSO, ETERNO E TUDO MAIS QUE SE REFERE A SUA PESSOA, NÃO IMPEDE DELE TER EMOÇÃO COMO A COMTEMPLAÇÃO PELA ESPECTATIVA DE A QUALQUER MOMENTO LÚCIFER INSURGIR EM SUA REVOLTA)





Lúcifer, que passara a cobiçar o trono de Deus, indagou-Lhe o motivo de Seu silêncio. O Criador, contemplando-o com infinita tristeza, disse-lhe: "É chegada a hora das trevas. Você é livre para realizar seus propósitos".



(O TEXTO BÍBLICO DE ISAIAS 14 E EZEQUIEL 28 FALA DA SOBERBA COMO O PECADO QUE LEVOU LÚCIFER A REBELIÃO. AGORA LÚCIFER JÁ ESTAVA QUERENDO ASSUMIR O TRONO DE DEUS, NÃO MAIS SE CONTENTAVA EM SER UM GRANDE NO REINO DE DEUS, QUERIA SER O GRANDE, O MAIORAL)





Vendo que o momento propício para a propagação de sua teoria havia chegado, Lúcifer convocou os anjos para uma reunião especial. As hostes, desejosas de conhecer o significado do silêncio do Pai, tomaram seus lugares junto ao magnífico anjo, que sempre lhes revelara os tesouros do reino da luz.



( ESTE LIVRO REVELA, SE É QUE OS FATOS SÃO VERÍDICOS, QUE LÚCIFER REUNIU OS ANJOS PARA UMA EXPLANAÇÃO DA SUA TEORIA DA “ CIÊNCIA DO BEM E DO MAL”, OS ANJOS JÁ PERCEBIAM QUE DEUS ESTAVA SILENCIOSO ULTIMAMENTE).





Lúcifer começou seu discurso exaltando, como de costume, o governo do Eterno. Num amplo retrospecto, lembrou-lhes as grandiosas revelações que os enriquecera em toda aquela eternidade.

( UM BOM ORADOR, ANTES DE ATACAR O SEU OPONENTE, É DE PRAXE FAZER UM DISCURSO EXALTANDO AS QUALIFICAÇÕES DO ADVERSÁRIO PARA ENTÃO PASSAR AO COMBATE)



O silêncio divino, apresentou-o como sendo a indicação de que o Universo alcançara a plenitude do conhecimento oriundo da luz. Silenciando, o Eterno abria-lhes caminho para o entendimento de mistérios ainda não sondados, mantidos até então além dos limites de Seu governo.



(LÚCIFER É DESCRITO COMO UM GRANDE ORADOR, CAPAZ DE CATIVAR O PÚBLICO COM SUA ELOQUAZ FALA, MAIS TARDE SATANÁS USARIA HITLER COM A MESMA ELOQUÊNCIA QUE ELE MESMO DISCUSSARA AOS ANJOS COM A PROMESSA DE UM GOVERNO “NAZISTA” PARA OS ANJOS)





Surpresas, as hostes tomaram conhecimento da experiência de Lúcifer sobre as trevas. Com eloqüência, ele falou-lhes da ciência do bem e do mal, indicando-a como o caminho das maiores realizações.

(O PASSO SEGUINTE DE LÚCIFER APÓS ASSIMILAR O MAL ERA AGORA LEVAR OUTROS AO ERRO, O PRINCÍPIO DA REBELDIÃO NÃO CAUSOU IMEDIATO CASTIGO)



O efeito de suas palavras logo se fez sentir em todo o Universo. A questão era decisiva e explosiva, gerando pela primeira vez discórdia. Os seres racionais, em sua prova, tinham de optar por permanecer somente com o conhecimento da luz, o qual Lúcifer afirmava haver chegado ao seu limite, ou se aventurar no conhecimento da ciência do bem e do mal. No começo, os anjos debateram-se diante da questão, sendo logo depois todo o Universo posto à prova. Dir-se-ia que a ciência do bem e do mal

(AQUI VALE AQUELE DITADO: UMA LARANJA PODRE, ESTRAGA TODO O CESTO DE FRUTAS. O UNIVERSO, VÁRIOS PAÍSES E VÁRIAS IGREJAS JÁ SENTIRÃO A EXPERIÊNCIA DA REBELIÃO QUE GERALMENTE COMEÇA COM UM E LOGO VEM A CISÃO)



haveria de arrebanhar a maior parte das criaturas, mas, aos poucos, muitos que a princípio se empolgaram com a teoria, despertaram para a ilusão da mesma, reafirmando sua fidelidade ao reino da luz. Ao fim desse conflito, que se arrastou por longo tempo, revelou-se um terço das estrelas do céu ao lado de Lúcifer, e as restantes, ainda que abaladas pela prova ao lado do Eterno.



(O LIVRO DO APOCALIPSE 12.4 FALA QUE A QUANTIDADE DE ANJOS QUE SEGUIRAM APÓS SATANÁS FOI DE UM TERÇO DE TODOS OS SERES ANGELICAIS. COMO NÃO SABEMOS O NÚMERO EXATO DE ANJOS, PODEMOS APENAS PODEMOS DEDUZIR QUE A PROPORÇÃO DE SEGUIDORES DE LÚCIFER FOI ELEVADA, INTERESSANTE NOTAR QUE A REBELIÃO AINDA TINHA SIDO ADERIDA POR MUITOS MAIS ANJOS QUE REFLETIRAM BEM A POSIÇÃO QUE ESTAVAM TOMANDO E DECIDIRÃO OPTAR POR FICAR AO LADO DE DEUS, ESTE ANJOS NÃO CHEGARAM A PECAR, MAS FORAM TENTADOS)



A ciência do bem e do mal fora apregoada por Lúcifer como um novo sistema de governo. Mas como exercê-lo, se o Eterno continuava reinando em Sião? O conselho, formado pelos anjos rebeldes, passou a tratar disso. Decidiram, finalmente, solicitar-Lhe o trono por um tempo determinado, no qual poderiam demonstrar a excelência do novo sistema de governo. Caso fosse aprovado pelo Universo, o novo sistema se estabeleceria para sempre; caso contrário, o domínio retornaria ao Criador.

(ORA VEJA SÓ...SATANÁS PROPOS UM PLEBICITO... UM GOVERNO DE TRANSIÇÃO...UMA ALTERNANCIA DE PODER....ISSO ESTA ME CHEIRANDO A DEMOCRACIA.... – DEMOCRACIA : NOVAS IDÉIAS, VELHAS MENTIRAS !)



Foi assim que Lúcifer, acompanhado por suas hostes, aproximou-se d'Aquele Pai sofredor, fazendo-Lhe tal pedido.

(DEUS ERA TÃO BOM QUE OS ANJOS ACHARAM QUE PODERIAM SIMPLESMENTE PEDIR A DEUS O SEU TRONO E ELE IRIA ENTREGAR-LHE ???)



O Eterno não era ambicioso, apenas queria bem às Suas criaturas. Se a ciência do bem e do mal consistisse realmente num bem maior, não Se oporia à sua implantação, cedendo o trono a seus defensores. Mas Ele sabia que aquele caminho conduziria à infelicidade e à morte.

(DEUS NÃO AMBICIONAVA O PLENO PODER, MAS SABIA QUE ENTREGAR O UNIVERSO E TUDO O QUE FOI CRIADO PARA SER REGIDO DEMOCRATICAMENTE PELAS CRIATURAS O FIM SERIA TERRÍVEL, VEJA QUE AO LONGO DE MILÊNIOS QUE ELE TEM PERMITIDO A HUMANIDADE SE GOVERNAR, ATÉ HOJE, ESTAS CRIATURAS “RACIONAIS” NÃO CONSEGUIRAM ESTABELECER UM REINO DE PAZ E FELECIDADE SOBRE A TERRA.)



---------------------------------------27/02/10-------------------------------------



Movido por Seu amor protetor, o Criador desatendeu o pedido das hostes rebeldes, que se afastaram enfurecidas.



(VEJAM QUE ATÉ O MOMENTO DEUS NÃO DETERMINOU QUE TAIS REBELDES FOSSEM IMEDIATAMENTE CONDENADOS AO INFERNO ETERNO, FOI DANDO CHANCES E OPORTUNIDADES PARA QUE ELES SE CONSCIENTIZASSEM DOS SEUS PEDIDOS INSANOS.)







Lúcifer e suas hostes passaram a acusar o divino Rei, proclamando ser o seu governo de tirania.

(SATANÁS É O INSPIRADOR DE CHE GUEVARA, HITLER, SADDAN HUSSEIN, AS FARCS, ORGANIZAÇÃO PARA LIBERTAÇÃO DA PALESTINA, HESBOLLA E VÁRIOS GRUPOS E LIDERES REVOLUCIONÁRIOS – SATANÁS É QUEM ACUSA OS ESTADOS UNIDOS DE IMPERIALISMO. LÚCIFER É CONTRA A ORDEM E A HIERARQUIA ESTABELECIDA, E SEU PRIMEIRO ATAQUE FOI CONTRA O TRONO DE DEUS)



Afirmavam ser sua permanência no trono a mais patente demonstração de Sua arbitrariedade. Não lhes concedera liberdade de escolha? Por que neutralizá-la agora, impedindo-os de pôr em prática um sistema de governo superior?





(SEMPRE TENHO DITO QUE A TIRANIA PODE VIR EM FORMA DE TEOCRACIA, MILITARISMO E TAMBÉM PELA DEMOCRACIA. SATANÁS FOI ESTABELECENDO SUA POLITICA UNIVERSAL, SUSTENTANDO-SE NOS DIREITOS DEMOCRÁTICOS. NÃO QUERO COM ISSO ACUSAR A DEMOCRACIA DO MAL, MAS QUE DEMOCRACIA SEM BOAS INTENÇÕES, SEM JUSTIÇA, SEM MISERICORDIA, SEM AMOR, IRÁ TRAÇAR O MESMO CAMINHO DE DESTRUIÇÃO DE OUTROS REGIMES)





As acusações das hostes rebeldes repercutiram por todo o Universo, fazendo parecer que o governo do Eterno era injusto.







Isto trouxe profunda angústia àqueles que permaneciam fiéis ao reino da luz. Não sabendo como refutar tais acusações, essas criaturas, emudecidas pela dor moral, ansiavam pelo momento em que novas revelações procedentes do Criador pudessem aclarar-lhes os mistérios desse grande conflito.







As acusações e blasfêmias das hostes rebeldes alcançavam o ponto culminante quando o Eterno, num gesto surpreendente, ergueu-se de Seu trono, como que pronto a deixá-lo. Os infiéis, na expectativa de uma conquista, aquietaram-se, enquanto um sentimento de temor penetrava no coração dos súditos da luz. Entregaria Ele o domínio de toda a criação, para livrar-Se das vis acusações? De acordo com a lógica a partir da qual Lúcifer fundamentava seus ensinamentos, não restava outra alternativa ao Criador. Nesta tremenda expectativa, o Universo acompanhava os passos de Deus.











Num gesto de humildade, o Criador despojou-Se de Sua coroa e de Seu manto real, depondo-os sobre o alvo trono. Em Seu semblante não havia expressão de ressentimento ou ira, mas de infinito amor e tristeza.







Com solenidade, o Eterno proclamou que o momento decisivo chegara, quando cada criatura deveria selar sua decisão ao lado da luz ou das trevas. Numa ampla revelação, alertou para as conseqüências de um rompimento com a Fonte da Vida.



(TODA REBELIÃO E PECADO É TRATADO POR DEUS, PRIMEIRAMENTE COM AMOR E SOLICITAÇÃO DE ARREPENDIMENTO, NÃO TENDO ENCONTRADO ECO NO CORAÇÃO DAS CRIATURAS, LOGO VIRÁ O JUIZO).



Lúcifer e seus seguidores estavam conscientes da seriedade daquele momento.







Vendo que o Trono permanecia vazio, Lúcifer e suas hostes, dominados pela cobiça, romperam definitivamente com o Criador.







Ao ver um terço dos súditos transpor as divisas da eterna separação, Deus deixou extravasar a dor angustiante que por tanto tempo martirizava Seu coração, curvando-Se em inconsolável pranto. Contemplando Seus filhos rebeldes, ergueu a voz numa lamentação dolorosa: "Meus filhos, meus filhos! Já não posso chamá-los assim! Queria tanto tê-los nos braços meus! Lembro-Me quando os formei com carinho! Vocês surgiram felizes e perfeitos, em acordes de esperança em eterna harmonia!



(ESTA DESCRIÇÃO DE DEUS CHORANDO É IMPRESSIONANTE, POIS DEUS LAMENTA A REBLIÃO DOS ANJOS. NO LIVRO DO APOCALIPSE, CAPÍTULO 12, VEMOS QUE LÁ SE REFERE A ESTA MESMA QUANTIDADE DE ANJOS QUE ABANDONARAM O PRINCIPADO CELESTIAL: UM TERÇO DOS ANJOS SEGUIRAM LÚCIFER)



Vivi para vocês, cobrindo-os de glória e poder! Vocês foram a minha alegria! Por que seus corações mudaram tanto? O que mais poderia eu ter feito para fazê-los permanecer comigo? Hoje minh'alma sangra em dor pela separação eterna! Como olharei para os lugares vazios onde tantas vezes rejubilantes ergueram as vozes em hosanas festivas, sem me vir à mente um misto da felicidade e dor?! Saudade infinita já invade o meu ser, e sei que será eterna! Hoje o meu coração rompeu e quebrou-se; as cicatrizes carregarei para sempre!



(DEUS LAMENTA PROFUNDAMENTE PELA ENTRADA DO PECADO NO UNIVERSO)



Depois de proclamar em pranto tão dolorosa lamentação, o Eterno, dirigindo-Se a Lúcifer, o causador de todo o mal, disse:







"Você recebeu um nome de honra ao ser criado. Agora não mais o chamarão Lúcifer, mas Satã, O Senhor das Trevas".



(LÚCIFER É O NOME DADO POR DEUS, SATÃ, É O NOVO NOME DO ADVERSÁRIO)





Depois de lamentar a perdição das hostes rebeldes, o Eterno, em lentos passos, ausentou-se do jardim do Éden, lugar do trono Universal.. Onde seria agora a Sua morada....









As hostes fiéis acompanharam reverentes os Seus misteriosos passos de abandono, que pareciam descerrar um futuro difícil, de sofrimentos e humilhações. Ocupariam os rebeldes o divino trono, profanando-o como domínio do pecado? Esta indagação torturava o coração dos súditos do Eterno.



Deixando Sua amada Cidade, o Senhor da luz conduziu-Se, em meio às glórias do Universo, em direção do abismo imenso, a respeito do qual silenciara até então. Ali deteve-Se mais uma vez, emudecido, enquanto parecia ler nas trevas um futuro de grandes lutas. Ante o sofrimento do Eterno, expresso na tristeza de Seu semblante, os fiéis puderam finalmente compreender o significado daquele misterioso abismo: consistia numa representação simbólica do reino da rebeldia.



(NO LIVRO DO PROFETA ISAÍAS, DIZ QUE DEUS CRIOU O BEM E O MAL, MAS O MAL ERA APENAS UM SÍMBOLO, DEUS NÃO CRIOU CRIATURAS MÁS. O MAL CRIADO POR DEUS ERA APENAS A POSSIBILIDADE DA REBELDIA, O LIVRE ARBÍTRIO)



Na face entristecida de Deus manifestou-se, por fim, um brilho que aos fiéis animou. Erguendo os poderosos braços ante as trevas, ordenou em alta voz: "Haja luz."



(NESTE PONTO EM DIANTE VEMOS A DESCRIÇÃO DA CRIAÇÃO DO PLANETA TERRA. AQUI PARECE OCORRER UM GRANDE INTERVALO DE TEMPO. ATÉ AQUI A TERRA ERA HABITADA PELOS DINOSSAUROS. COM A QUEDA DE LÚCIFER, A TERRA FICOU COBERTA DE TREVAS, TALVÉS PROVOCADA POR FUMAÇA DE VULCÕES, OU PELA POEIRA LEVANTADA COM A QUEDA DE UM GRANDE ASTRO NA TERRA. DEUS COMEÇA A RECRIAR PLANETA)





Imediatamente, a luz de Sua presença inundou o profundo abismo e, triunfando sobre as trevas, revelou um mundo inacabado, coberto por cristalinas águas. Com esse gesto, iniciava o Eterno uma grande batalha pela reivindicação de Seu governo de luz; batalha do amor contra o egoísmo; da justiça contra a injustiça; da humildade contra o orgulho; da liberdade contra a escravidão; da vida contra a morte.



Batalha que, sem trégua, se estenderia até que, no alvorecer almejado, pudesse o divino Rei retornar vitorioso ao santo monte Sião, onde, entronizado em meio aos louvores dos remidos, reinaria para sempre em perfeita paz. As trevas, em sua fuga, apontavam para o aniquilamento final da rebeldia.







As águas abundantes que cobriam aquele mundo, até então oculto, simbolizavam a vida eterna que para os fiéis seria conquistada pelo amor que tudo sacrifica.









O mundo revelado era a Terra. Visitada pelas trevas e pela luz, ela seria o palco da grande luta.





Rejubilavam-se os fiéis ante o triunfo da luz naquele primeiro dia, quando as trevas em sua fúria rolaram sobre o planeta, sucumbindo-o em densa escuridão. A luz, que parecia vencida, renasceu vitoriosa num lindo alvorecer.







Ao raiar a luz do segundo dia, o Eterno ordenou: "Haja uma expansão no meio das águas, e haja separação entre água e águas."







Imediatamente, o calor de Sua luz fez com que imensa quantidade de vapor se elevasse das águas, envolvendo o planeta num manto de transparência anil. Surgiu assim a atmosfera, com sua mistura perfeita de gases que seriam essenciais à vida que em breve coroaria o planeta. O Criador, contemplando a expansão, denominou-a "céus".







A atmosfera, que cheia de brilho envolvia a Terra, sombreou-se ao sobrevir o crepúsculo de um outro entardecer.







Ao serem vencidas as trevas no terceiro dia, o Criador prosseguiu Sua obra, fazendo surgir os imensos continentes que ainda estavam sob a superfície das águas. Com as mãos erguidas ordenou: "Ajuntem-se as águas debaixo dos céus num lugar e apareça a porção seca."







Em pronta obediência, as cristalinas águas cederam sua posição superior à porção seca que se ergueu, sobrepondo-se a elas.







Nas regiões baixas da Terra, as águas continuariam refletindo o brilho celeste, sendo um refrigério para as criaturas sedentas.







Nesse gesto de humildade, as águas prefiguravam o Criador, que na grande luta desceria ao mais profundo abismo para fazer renascer nas almas sedentas a vida eterna. Contemplando a face daquele novo mundo, o Eterno denominou a parte seca "terra", e ao ajuntamento das águas chamou "mares".







Com Sua poderosa voz prosseguiu, ordenando: "Produza a terra erva verde, erva que dê semente, árvore frutífera que dê fruto segundo a sua espécie, cuja semente esteja nela sobre a terra."







Em obediência ao mando divino, a superfície sólida do planeta revestiu-se de toda sorte de vegetação: lindos prados a florir, campos verdejantes entrecortados por rios cristalinos, florestas sem fim.







Enquanto com admiração as hostes contemplavam as belezas daquela criação, surpreenderam-se ao reconhecer sobre o novo planeta o jardim do Éden, lugar do trono divino. O Eterno, pelo poder de Sua palavra, o havia transferido para o seio daquele mundo especial, onde em justiça seria confirmado o governo do Universo.



( O JARDIM DO ÉDEN E SIÃO É UM LUGAR MÓVEL QUE PODE SER TELEPORTADO DE UM LUGAR PARA OUTRO, DE UMA DIMENSÃO PARA OUTRA)





Contemplando Sua obra, o Criador com felicidade exclamou: "Eis que tudo é muito bom." As hostes fiéis agora podiam compreender melhor a importância da luz divinal. Sua ausência havia ofuscado, naquela noite, as belezas de Sião. Nesse novo dia, o Criador expressaria o Seu grande poder, dando à Terra luminares que a encheriam de luz e calor. Esses luminares permaneceriam para sempre como símbolos da presença espiritual do Eterno, que é a fonte de toda a luz.







Contemplando o espaço escuro e vazio que se estendia ao redor da Terra, com potente voz ordenou: "Haja luminares na expansão dos céus, para haver separação entre o dia e a noite; sejam eles para sinais e para tempos determinados, para dias e anos. E sejam para luminares na expansão dos céus para alumiarem a Terra."







Imediatamente, o espaço tornou-se radiante pelo brilho do sol e pelo reflexo de planetas e estrelas. Ante esta demonstração de poder, as hostes fiéis curvaram-se em reverente adoração.





No quarto dia, o Eterno criou os mundos de nosso sistema solar não para serem habitados como a Terra, mas para o equilíbrio do sistema. Encheriam também o céu de fulgor, abrandando as trevas das noites terrenas.







Volvendo os olhos para a Terra, as hostes alegraram-se por vê-la radiante em cores. Bem próximo dela podia-se ver a Lua que, com seu reflexo prateado, afugentaria as profundas sombras noturnas.



( ESTA DESCRIÇÃO DO SISTEMA SOLAR, DEIXA CLARO QUE O PROPÓSITO DIVINO ERA QUE HOUVE EXUBERANTE VARIEDADE DE VIDA, APENAS NO PLANETA TERRA. A CIÊNCIA DA ASTRONOMIA COMPROU QUE NÃO VIDA NOS PLANETAS VIZINHOS A TERRA)



Envolvidos por esse cenário encantador, os filhos da luz, rejubilantes, saudaram o alvorecer do quinto dia, que seria de muitas surpresas. O Eterno tornaria a Terra festiva pela presença de infindáveis espécies de animais irracionais que habitariam toda a superfície do planeta. Essa criação teria continuidade no sexto dia. Erguendo as poderosas mãos, o Criador, olhando primeiramente para as cristalinas águas, ordenou: "Produzam as águas abundantemente répteis de alma vivente."







De imediato, as águas tornaram-se ondulantes pela presença de incontáveis espécies de répteis . Desde os seres microscópicos até as grandes baleias, todos surgiram em completa harmonia, refletindo em sua natureza o amor do Criador.







Pousando os olhos sobre a atmosfera anil que repousava sobre as verdejantes florestas, o Eterno continuou: "Voem as aves sobre a face da expansão dos céus".







Mediante Sua ordem, os Céus encheram-se de pássaros coloridos que, voando em todas as direções, tinham no coração um cântico de gratidão pela vida. Esse cântico encheu o ar, misturando-se com o perfume das matas floridas.







Contemplando com prazer Suas criaturas terrenais, o Eterno abençoou-as dizendo: "Frutificai e multiplicai-vos e enchei as águas nos mares, e as aves se multipliquem na Terra."







Alvorecer do sexto dia. Erguendo os potentes braços, o Eterno ordenou: "Produza a Terra alma vivente conforme a sua espécie: gado, répteis e bestas-feras da terra, conforme a sua espécie."







Sua voz poderosa foi prontamente ouvida e, nas florestas e campos, pôde-se ver o resultado de Seu poder criador. Animais de todas as espécies despertaram numa existência feliz, em meio a um paraíso de perfeita paz.







Movendo-Se com majestade, o Eterno baixou às glórias do novo mundo, dirigindo-Se ao jardim do Éden, lugar do divino trono. Os anjos da luz acompanharam-nO reverentes, detendo-se qual nuvem sobre os céus do paraíso. Todo Universo observava com profundo interesse o desdobramento dos atos do Criador, em resposta às acusações de seus inimigos.







O momento era decisivo. Tudo indicava que o Eterno demonstraria não ser tirano nem egoísta, coroando alguém sobre o monte Sião. Satã e seus seguidores não duvidavam de que o reino lhes seria entregue e reinariam vitoriosos no seio daquele antigo abismo, onde as trevas e a luz agora se entrelaçavam. Os súditos da luz estremeceram ante essa perspectiva.







Junto à fonte do rio da vida, o Eterno curvou-Se solenemente e, com os elementos naturais da Terra, começou a moldar, com muito carinho, uma criatura especial. Depois de alguns instantes, estava estendido diante do Criador o corpo, ainda sem vida, do primeiro homem. O Eterno contemplou-o e, após acariciar-lhe a face fria e descorada, soprou-lhe nas narinas o fôlego da vida e o homem começou a viver.



Como que despertando de um sono, o homem abriu os olhos e contemplou a face meiga de Seu Criador que, sorrindo, beijou-lhe a face agora corada e cheia de vida. Emocionou-se ao ouvir o Eterno dizer-lhe com voz suave e cheia de afeição:



(ESTA DESCRIÇÃO DA CRIAÇÃO DO HOMEM É PARTICULARMENTE EMOCIONANTE E MOSTRA O CARINHO DE DEUS PARA COM O HOMEM, O ACARICIANDO E BEIJANDO SEU ROSTO)







"Meu filho, meu querido filho!" Por ter nascido do solo, o primeiro homem recebeu o nome de Adão.



As hostes fiéis que admiradas testemunhavam a grandiosa realização divina, emocionadas ante o gesto humano, prostraram-se também em reverente adoração. Uniram então as vozes num cântico de júbilo em saudação àquela criatura especial, que despertava para a vida num momento tão decisivo para o Universo.



Com o coração cheio de felicidade, Adão uniu-se aos anjos em seu cântico de louvor. Sua voz, ao ecoar pelos arredores floridos, misturou-se ao canto das aves e ao mugir de animais que se aproximavam em festa.





(NO MUNDO ADÁMICO HAVIA UMAITERAÇÃO ENTRE AS CRIATURAS E HOMEM E ANIMAL ERA CULTURADORES DE DEUS, OS ANIMAIS AINDA CONTINUAM LOUVANDO A DEUS. MUITOS DOS CÂNTICOS DAS AVES SÃO LOUVORES A DEUS E NÃO TEM NENHUM SIGNIFICADO DE COMUNICAÇÃO ENTRE AS AVES DA MESMA ESPÉCIE)



Num passeio de surpresas inesquecíveis, Adão foi conscientizado das belezas de seu lar. Com admiração, contemplou o monte Sião, donde jorrava o rio da vida, numa cascata de luz.









Com intensa alegria, Adão tomava conhecimento das infindáveis espécies de animais que povoavam o jardim. Todos eram mansos e submissos e viviam em perfeita harmonia e felicidade.





Observando os animais, Adão percebeu que eles desfrutavam de um companheirismo especial. Via por toda parte casais felizes que viviam um para o outro. Seus pensamentos voltaram-se para o Seu Companheiro. Olhou ao derredor e ficou surpreso por não vê-Lo. O Eterno havia Se ocultado propositalmente, tornando-Se invisível.



(OS SERES CELESTIAIS TEM A FACULDADE DE FICAR VISIVEL OU INVISÍVEL AOS OLHOS HUMANOS. ANTES DO PECADO DEUS FICAVA MAIS VÍSIVEL DO QUE INVISÍVEL. COM O INGGRESSO DO PECADO NA TERRA, O OPOSTO É QUE TORNOU-SE REGRA)



Adão sentia-se solitário em meio àquele paraíso. Com quem partilharia sua felicidade e seu amor? Havia ali os animais, mas eles eram irracionais, não podendo compartilhar de seus ideais. Nascia em seu coração, ao caminhar solitário naquele entardecer, um desejo ardente de encontrar alguém que pudesse estar sempre a seu lado.







Enquanto Adão olhava para as distantes colinas na esperança de ver alguém, o Eterno apresentou-Se ao seu lado e disse-lhe:







"Não é bom que o homem esteja só; far-lhe-ei uma companheira."







Adão ficou feliz ao ouvir do Criador essa promessa, justamente no momento em que tanto ansiava ter alguém para estar sempre visível a seu lado.







Tomado por um profundo sono, Adão reclinou-se no peito de seu amoroso Criador que, com carícias, o fez adormecer. Em seu subconsciente surgiram os primeiros sonhos:







Contempla o olhar meigo do Eterno; ouve o som harmonioso da música angelical; descobre as maravilhas ao derredor: o monte Sião com seu arco-íris; o rio da vida; os prados em flor; os animais que o saúdam em festa. Repetem-se em seus sonhos as cenas que o envolveram em seu anseio; olha ao derredor na esperança de encontrar seu companheiro, mas não o vê. Sente-se solitário em seu sonho, e isso o faz procurar alguém com quem possa compartilhar sua existência. Seu olhar estende-se por campinas verdejantes, divisando ao longe colinas floridas. Enquanto caminha esperançoso, sente a brisa mansa a afagar-lhe os cabelos macios. Conversa com a brisa: "Brisa, você parece ser quem tanto procuro; você me afaga os cabelos; beija minha face; você tem o perfume das verdes matas. Se eu pudesse ver sua face, beijá-la-ia; se eu pudesse tocar os seus cabelos, faria longas tranças e as enfeitaria com as flores do nosso jardim!"



(NO PRIMEIRO DIA DA NOSSA EXISTÊNCIA, NA PESSO ADE ADÃO, O HOMEM SONHA, E ELE SONHA EM UMA CONVERSA COM A BRISA)



Após caminhar em sonho pelos prados do paraíso, Adão deteve-se enquanto contemplava a paisagem ao redor. Admirou-se por não ver o efeito da brisa nos ramos floridos. Mas como, se a sentia calidamente no rosto? Começou então a despertar de seu sonho. Ainda com os olhos fechados lembrou-se do momento em que, sonolento, recostara-se no peito do Eterno. Seria a brisa o afago de Suas mãos? Com esta indagação abriu os olhos e emocionou-se ao contemplar uma linda mulher que, com as mãos perfumadas, acariciava-lhe a face com amor. Era a brisa de seu sonho; a promessa de um Criador que só queria fazê-lo feliz.







Agora Adão era completo, pois tinha Eva, que era carne de sua carne e ossos de seus ossos. Tomando-a pela mão, Adão convidou-a para um passeio de surpresas inesquecíveis. Mostraria à sua companheira as belezas de seu lar.







Sensibilizada Eva detinha-se a cada passo, atraída pelas flores que exalavam suaves perfumes; pelos pássaros que gorjeavam alegres cantos; pelos animais que os seguiam submissos; pela vegetação de ricos matizes; pelas águas cristalinas do rio da vida que jorravam em cascata do monte Sião. Tudo no paraíso era perfeito e belo, mas nada se igualava ao ser humano, criado à imagem de Deus. Voltaram-se um para o outro em admiração e carícias. Embalados por esse amor, permaneceram até o entardecer. Com deleite, o jovem casal passou a contemplar o sol poente que, através de rosados raios, coloria o céu em lindo arrebol.







Era o sexto dia que chegava ao seu final, dando lugar às horas de um dia especial: o sábado. Esse dia, em seu significado, seria solene para todos os súditos do Eterno, pois seu alvorecer traria a vitória para o reino da luz.







Indagavam o sentido das trevas quando, por entre as ramagens, viram um lindo luar, cujos raios prateados banhavam a natureza em suave luminosidade. Todo o céu estava iluminado pelo fulgor das estrelas.



Admirados, descobriram que a noite somente era trevas quando se olhava para baixo. Adão e Eva em sua inocência não sabiam que aquela noite simbolizava o futuro sombrio da humanidade. Quando o compreendessem, ficariam confortados ao contemplar o fulgor dos céus: o luar falaria de esperança e as estrelas cintilantes testemunhariam o interesse das hostes da luz em aclarar-lhes as trevas morais, dando alento aos pecadores. Mas seriam iluminados apenas aqueles que, desviando os olhos da Terra, contemplassem os altos céus.







Após contemplar por algum tempo o céu em sua luminosidade, o casal, lembrando-se das belezas do paraíso, volveu os olhos, buscando divisá-las. Estavam, porém, ocultas em meio às sombras. Quanto almejavam o alvorecer, pois somente ele traria consigo o paraíso!







Ante o anseio do coração humano, o Eterno surgiu em meio às trevas, devolvendo ao casal a alegria de se encontrar novamente num jardim colorido.







Banhados em suave luz, caminhavam agora por prados verdejantes e floridos. o brilho do Criador despertava a natureza por onde passavam, colorindo e alegrando tudo em derredor. O casal, admirado, aprendeu que ao lado do Eterno poderiam ter um paraíso em plena noite.







Sentindo-se sonolentos, Adão e Eva recostaram-se no colo do amoroso Pai, que os faz adormecer docemente, esperançosos de um despertar feliz. Deitando-os sobre a relva macia, o Eterno elevou-Se indo para junto das hostes contemplativas. Voltaria a manifestar-Se ao alvorecer, fazendo o casal despertar para o mais solene acontecimento, que reduziria a pó as vis acusações dos inimigos.



(O CLIMA DO PLANETA E TODA A VIDA NO PARAISO PERMITIA QUE O HOMEM VIVESSE NO PARAISO EM QUALQUER LUGAR QUE SENTIRIAM CONFORTO, ASSIM, ADÃO E EVA DORMIA NA PRÓPRIA RELVA).



A noite escura e fria, através de suas longas horas, parecia zombar da luz. Ofuscaria para sempre as belezas da criação? Oh, jamais! O sol não recuaria ante a imponência das trevas; surgiria em breve como um libertador, arrebatando com seus cálidos raios a natureza das frias garras, dando-lhe vida e cor.



Num último desafio, as trevas tornaram-se densas nas horas que antecederam o alvorecer. A noite arregimentava suas forças para lutar pelo domínio usurpado.







Finalmente, surgiu no leste um lampejo que parecia falar de esperança em um novo dia. O céu aos poucos tornou-se colorido de um vermelho vivo. As trevas impotentes recuaram ante a força crescente da luz e foram consumidas em sua fuga. A natureza começou a despertar da longa noite, refletindo em seu seio os saudosos raios. Flores abriram-se, exalando perfumes de alegria; animais e aves, silenciados pela noite, uniram as vozes num cântico triunfal em saudação ao alvorecer daquele dia grandioso. A negra noite chegara ao fim, dando lugar à luz do dia sonhado - dia que para Deus tinha um sentido especial, pois prefigurava a final vitória de Seu reino sobre o domínio da rebeldia.







O Eterno agora despertaria Seus filhos humanos que, banhados pela luz de Sua presença, haviam adormecido na esperança de um alvorecer feliz. Numa marcha festiva, todas as hostes santas, com cânticos de vitória, acompanharam-nO rumo ao paraíso banhado em luz. Quando já estavam próximos, o Criador deteve-Se contemplando o casal adormecido, e exclamou suavemente: "Acordem meus filhos." Sua voz penetrou nos ouvidos de Adão e Eva, despertando-os para a mais feliz comunhão. Quão depressa raiara a acalentada manhã, trazendo em sua luz o doce paraíso, perdido naquela noite! Com alegria o casal saudou o divino Criador, unindo-se aos anjos em antífonas triunfais.







O Universo vivia um momento deveras solene. Naquela manhã festiva, o Eterno haveria de revelar a grandeza de Seu caráter, que é justiça e amor. As acusações de que Seu governo era de egoísmo e tirania seriam refutadas.







Aos olhos de todas as criaturas racionais do vasto Universo, Deus conduziu o jovem casal ao monte Sião, lugar do divino trono. Ali, ante o estremecimento das hostes emudecidas, o Criador, num gesto surpreendente, cobriu o homem com o manto real, colocando sobre sua cabeça a coroa que fora cobiçada por Lúcifer.



(ADÃO ESTAVA VESTIDO COM UM MANTO NO PARAISO, OS HUMANOS NÃO ESTAVAM NUS CONFORME A NOSSA CONCEPÇÃO FÍSICA)



Movidos por profunda gratidão pela suprema honra conferida, Adão e Eva prostraram-se reverentes, depondo aos pés do Criador sua coroa preciosa, em sinal de submissão. Seguiu-se a esse gesto humano um brado de vitória que sacudiu toda a Criação. Os filhos da luz, que por tanto tempo haviam sofrido afrontas e humilhações ante as constantes acusações das hostes rebeldes, exaltaram em retumbante louvor o Deus bendito, que em Sua obra de justiça desmentira os inimigos, revelando Seu caráter de humildade, desprendimento e amor.







Tendo constituído o homem como o senhor de toda a criação, o Eterno, com voz solene, passou a conscientizá-lo da grandiosidade de sua missão. Como um guardião, deveria cuidar do paraíso, mantendo límpida a fonte do rio da vida. As leis da justiça e do amor, fundamentos do reino da luz, deveriam ser honradas. Como um cetro racional, caberia ao homem, em gesto de reconhecimento e gratidão, aceitar livremente o governo d'Aquele que o criou.







As hostes, que maravilhadas testemunhavam a revelação do desprendimento divino, compreenderam que o Senhor da Luz não governaria mais o Universo, a não ser com o consentimento humano. O homem, pela vontade do Eterno, fora feito o árbitro da criação; em seu glorioso ser, feito à imagem do Criador, resplandecia o selo do eterno domínio.







Após revelar ao casal a infinita honra e responsabilidade de sua missão, o Criador conscientizou-o do conflito espiritual que se travava pela conquista do domínio universal: Lúcifer, que por incontáveis eras servira ao divino Rei em Sião, havia sido corrompido pelo orgulho e pelo egoísmo, sendo seguido por um terço das hostes racionais; buscavam agora destronar o Eterno, desonrando-O com vis acusações. Tendo revelado ao ser humano a dolorosa situação em que o Universo se encontrava, o Eterno, num gesto solene, mostrou-lhe duas altaneiras árvores que, carregadas de grandes frutos, se erguiam em ambas as margens do rio que nascia do trono. A que se elevava à direita revelou o Senhor ser a árvore da vida monumento do reino da luz. A que se erguia à outra margem revelou ser a árvore da ciência do bem e do mal - símbolo da rebeldia.



(OS ÍMPIOS E INDOUTOS VIVEM FALANDO BESTEIRAS E ASNEIRAS SOBRE A ÁRVORE DA CIÊNCIA DO BEL E DO MAL. ELA ERA SÍMBOLO DE REBELIÃO E NADA TINHA EM RELAÇÃO A SEXO OU A MAÇA)



Comendo do fruto da árvore da vida, o homem manifestaria sua submissão ao Criador, que é Fonte de vida e luz. Comer da outra árvore seria entregar ao inimigo o domínio de Sião. O inevitável resultado desse passo seria a morte eterna, não somente para o ser humano, mas para toda a criação, que se reduziria ao caos sob a fúria da rebeldia.







Após contemplar demoradamente as duas altaneiras árvores, que externavam em seus frutos tão infinita responsabilidade, Adão prostrou-se ante o Criador, dizendo: "Digno és Senhor de reinar sobre o Universo, pois pela Tua sabedoria, amor e poder todas as coisas foram criadas e subsistem."







O sábado, emblema do triunfo divino, encheu-se de louvor. Todos os filhos da luz uniram-se ao ser humano no mais harmonioso cântico de exaltação Àquele cuja grandeza é sem par. Foi com espanto que Satã e seus seguidores testemunharam a grandiosa realização do Eterno. Presenciaram com amargura a alegria dos fiéis ante a coroação do homem- acontecimento que lançara por terra as fortes acusações que eles haviam levantado contra o governo divino. Cheios de frustração e ira, consideravam agora sua triste condição. Quão terrível e humilhante era-lhes o pensamento de verem seus planos de rebeldia desfazerem-se diante do Criador, semelhantes às sombras daquela noite. Se pudessem, pensavam, encheriam o sábado de trevas, banindo da mente dos súditos do Eterno qualquer esperança de vitória.







Finalmente, em suas considerações, Satã e seus liderados compreenderam que lhes restava uma oportunidade: no meio do jardim do Éden, nas alturas de Sião, elevava-se, junto ao rio da vida, a árvore da ciência do bem e do mal. Bastaria um gesto humano, nada mais, e teriam sob seu poder, para sempre, o domínio cobiçado. Mas como seduzi-lo?







Animado ante a perspectiva de uma conquista, Satã procurou, com engenhosidade, arquitetar um plano de abordagem. Sabia que, se falhasse em sua tentativa, todas as esperanças de triunfo ter-se-iam diluído, desfazendo-se todos os seus sonhos de aventura. Concluiu que o engano haveria de ser sua poderosa arma. Não fora através dele que conseguira dominar um terço das hostes celestes?! Aguardaria, portanto, um momento propício para armar sua cilada.







No Éden pairava uma perfeita paz. Por todos os lados os passarinhos faziam ouvir seus alegres trinos em louvor constante ao Criador. Toda a natureza a florir parecia proclamar um reino de eterna alegria. Os animais sempre submissos ao homem, o senhor daquele paraíso encantador.







Tudo era felicidade para o casal; mas esta tornava-se mais intensa na viração daqueles dias primaveris. O arrebol, que com sua beleza coloria o céu prenunciando as escuras noites, anunciava-lhes também o momento da visita diária do Eterno. Juntos, sob a luz de Sua presença, passavam longo tempo em conversação. Com ânimo, o casal contava ao Senhor as surpreendentes maravilhas que iam descobrindo a cada dia na natureza. Deus, com carinho, descerrava-lhes o significado de cada ser.





( TODO FINAL DE TARDE DEUS VISITAVA ADÃO E EVA)



Como Ele fora bom, trazendo-os à existência e concedendo-lhes um lar tão cheio de delícias! Ao despertarem para as alegrias de cada dia, vinham-lhes à lembrança as carícias e o doce canto do Eterno, que os fazia adormecer todas as noites.







A vida de Adão e Eva no Éden não era de ociosidade. A eles foi recomendado o cuidado do jardim. Sua ocupação não era cansativa, ao contrário, era agradável e revigorante. O Criador indicara o trabalho como uma fonte de benefícios para o homem, a fim de ocupar-lhe a mente e fortalecer-lhe o corpo, desenvolvendo-lhe todas as faculdades. Na atividade mental e física, o homem encontrava um elevado prazer.



(O TRABALHO É UMA BENÇÃO, A OCISOSIDADE NÃO FAZ BEM A NINGUÉM. O TRABALHO NO CAMPO É O MELHOR TRABALHO. É UMA TERAPIA, MUITO USADA PELAS CLÍNICAS DE RECUPERAÇÃO DE VICIADOS E DEPENDENTES QUÍMICOS)



Era comum ao jovem casal receber visitas de seres celestes. Aos visitantes sempre tinham novidades a relatar e perguntas a fazer. Passavam longo tempo ouvindo deles sobre as maravilhas do reino de luz. Através desses visitantes, Adão e Eva passaram a ter amplo conhecimento da rebelião de Lúcifer e de suas eternas conseqüências. Aos visitantes, Adão e Eva sempre pediam que lhes ensinassem os harmoniosos cânticos celestiais. Como se deleitavam ao unirem as vozes ao coro angelical!



(OS HUMANOS E OS SERS ANGELICAIS POSSUIAM GRANDE INTIMIDADE, E OS HOMENS ESTAVAM PERFEITAMENTE INSTRUIDOS SOBRE OS ARDIS DO DIABO. NEM A BÍBLIA, NEM OUTRA FONTE DE CONHECIMENTO REVELA QUANTO TEMPO ADÃO E EVA FICARAM NO PARAISO, AQUI PODE ESTA OUTRO INTERVALO DE TEMPO QUE PODE TER DURADO DIAS, OU MILHARES DE ANOS)







Em Sua onisciência, Deus tinha conhecimento do terrível intento do inimigo. Convocando as Suas hostes principais, revelou-lhes com pesar o iminente perigo que pairava sobre o Universo. Satã haveria de armar uma cilada, a fim de levar o homem a comer da árvore da ciência do bem e do mal. Ante essa revelação, os filhos da luz ficaram temerosos, pois conheciam a tremenda facilidade de Satã em enlaçar criaturas inocentes e atirá-las em suas malhas de morte.







No solene concílio, sem a autorização de Deus, decidiram enviar, com urgência, mensageiros para advertirem o homem do grande perigo. Dois poderosos anjos foram encarregados dessa decisiva missão.



Imediatamente, os mensageiros comissionados irromperam pelos portais de Jerusalém, alcançando o seio do espaço infinito.



(OS ANJOS NÃO SÃO CRIATURAS ROBÔTICAS, ELAS SÃO AUTONOMAS E CAPAZES DE TOMARE DECISÕES POR SI MESMAS. NESTA PASSAGEM, VEMOS QUE OS ANJOS DELIBERARAM AGIR, MESMO SEM A AUTORIZAÇÃO DE DEUS. ISSO NÃO IMPLICARIA PECADO OU REBELDIA)





Em instantes, transpuseram imensidões, cruzando todo o universo.





Podiam agora divisar a pouca distância o Jardim do Éden, onde o destino do Universo estava para ser decidido.







Adão e Eva viram então no límpido céu o sinal da aproximação dos visitantes celestes e a eles ergueram os braços numa alegre saudação. Adão e Eva admiraram-se, porém, por não verem no semblante deles a mesma alegria. Os visitantes traziam na face uma expressão de anseio que eles não podiam entender. Tentaram mudar-lhes a triste feição, contando-lhes as novas descobertas feitas no paraíso. Os mensageiros, todavia, não tendo tempo disponível como outrora, interromperam-nos com palavras de advertência. Satã haveria de armar-lhes uma cilada, a fim de levá-los a comer do fruto da árvore da ciência do bem e do mal. Se dessem ouvidos à tentação, fariam sucumbir toda a criação no abismo de um eterno caos.





(É LAMENTAVEL QUE MESMO COM TANTAS ADVERTÊNCIAS, ADÃO E EVA NÃO PUDERAM RESISTIR A TENTAÇÃO DO DIABO E LANCARAM A CRIAÇÃO NO SOFRIMENTO EM QUE VIVEMOS)





Os anjos lembraram-lhes que o reino lhes fora confiado como um sagrado depósito, devendo, em uma vida de fidelidade, honrar Aquele que por amor esvaziou-Se, colocando-Se numa posição de hóspede do ser humano. Adão e Eva deveriam ser firmes ante as insinuações do inimigo, pois assim selariam a eterna vitória do reino da luz.







Falando-lhes da feliz recompensa que se seguiria ao seu triunfo, os anjos revelaram que era plano de Deus a transferência de Jerusalém Celeste para a Terra. Ali, novamente acoplada ao paraíso, permaneceria para sempre. E o homem, submisso ao Criador, reinaria pelos séculos sem fim sobre o monte Sião, em meio aos louvores das hostes universais.



(JERUSALÉM É UMA CIDADE CELESTIAL E A JERUSALÉM TERRESTRE É UM REFLEXO DA CELESTIAL. O MONTE SIÃO É ANTES DE MAIS NADA, UM LUGAR CELESTIAL, E O MONTE SOBRE A QUAL ESTÁ A SIÃO TERRESTRE É UM ESPELHO DAS COISAS ESPIRITUAIS)





Mas tudo isso dependia inteiramente do posicionamento humano frente às tentações do inimigo, que faria de tudo para arrebatar-lhe o reino.







Adão e Eva ficaram temerosos ao conhecerem os planos de Satã, mas foram consolados ao saberem que ele não poderia fazer-lhes nenhum mal, forçando-os a comer do fruto proibido. Se, porventura, procurasse intimidá-los com seu poder, todas as hostes do Eterno viriam em seu socorro.







Os mensageiros da luz concluíram sua missão recomendando ao casal permanecerem vigilantes, tendo sempre em mente a responsabilidade que sobre eles repousava.







Adão e Eva, agradecidos pelas advertências dos anjos, uniram as vozes num cântico de promessa em uma eterna vitória.





Estavam certos de que jamais abandonariam o bendito Criador, ouvindo a voz do tentador. Animados ante a promessa humana, os dois mensageiros retornaram ao seio da Jerusalém Celeste onde, junto às hostes santas, aguardariam com anseio o anelado triunfo.







Satã viu aproximarem-se do paraíso os mensageiros e ouviu o canto do homem prometendo uma eterna vitória. Esse cântico fez com que sua inveja e ódio aumentassem de tal maneira que não os pôde conter. Disse então a seus seguidores que em breve faria silenciar aquela voz.







As hostes rebeldes ficaram curiosas para conhecer os planos de seu chefe, mas foram por ele advertidas de que deveriam aguardar até que tudo ficasse para sempre decidido. Se o homem ouvisse sua voz, comendo do fruto da árvore da ciência do bem e do mal, seria vitorioso, possuindo para sempre o domínio do Universo. Caso o homem resistisse, permanecendo fiel ao Criador, já não haveria qualquer esperança para eles.







O paraíso parecia estar envolvido por uma eterna segurança, mas no semblante do homem podia ser vista uma expressão de temor. Desde a partida dos anjos, Adão e Eva permaneciam silenciosos, meditando com reverência sobre a tremenda responsabilidade de sua missão. Pensavam na seriedade daquela iminente prova que haveria de selar o seu futuro e o de toda a Criação.







Animados, contudo, ante o pensamento da vitória, uniram mais uma vez as vozes num cântico que expressava a certeza do triunfo anelado.







Satã, que observava atentamente o casal, percebeu estar chegando a sua oportunidade. Aproximou-se de forma invisível do paraíso, e ficou esperando o melhor momento.







Inconsciente da presença do inimigo, o casal continuava em sua desprendida alegria. No semblante transtornado de Satã estampou-se um maldoso sorriso, ao presenciar um descuido do casal: em sua exaltação, haviam afastando-se um do outro. O astuto inimigo, não perdendo tempo, apossou-se de uma serpente, a mais bela do paraíso, fazendo-a aproximar-se graciosamente de Eva.



(A PRIMEIRA POSSESSÃO DEMONÍACA QUE OCORREU FOI NO CORPO DE UMA COBRA, RAZÃO PORQUE ELA FICOU ESTIGMATIZADA COM UMA MALDIÇÃO)



Eva, que assentada no gramado brincava com os animais, percebeu a presença da atraente serpente, cujo corpo refletia as cores do arco-íris. Ficou admirada ao vê-la colher flores e frutos do jardim, depositando-os a seus pés. Agradecida, tomou-a nos braços, dedicando-lhe afeto.



(COBRA COLORIDA, DAS COBRAS QUE CONHEÇO A COBRA CORAL PARECE SER A AQUI DESCRITA)



Tendo conquistado a afeição da mulher, Satã, em sua astúcia, começou a atraí-la para junto da árvore da ciência do bem e do mal. Sem se dar conta do perigo, Eva acompanhou a serpente até a árvore da prova. Ali, tendo nos braços o inimigo velado, acariciou-o e disse-lhe palavras de carinho. Tendo nos olhos o brilho da sedução, a serpente pôs-se a falar. Suas palavras eram cheias de sabedoria e ternura e sua voz como a de um anjo. Eva mal pôde crer no que via. Sua alegria tornou-se imensa por ter nos braços uma criatura tão fantástica. Passaram a conversar sobre muitas coisas: o amor; as belezas do jardim; o poder do Criador. Eva ficou admirada ante o conhecimento tão vasto da serpente, que discorria com maestria sobre qualquer assunto. Envolvida por essa experiência, Eva esqueceu-se completamente de seu companheiro. Nem sequer passavam pela sua mente as advertências dos anjos.



(EVA FOI ENGANADA, PORQUE EM NENHUM MOMENTO ELA PENSOU QUE ESTAVA FALANDO COM SATANÁS, ELA ACREDITAVA QUE ESTAVA DIANTE DE UMA CRIATURA DE DEUS.



Subitamente o coração de Adão pulsou forte por não ver Eva a seu lado. Ergueu então a voz num grito ansioso. Sua voz, ecoou pelo paraíso, contudo, não trouxe consigo uma resposta. O silêncio quase o sufocou. Em sua aflição pôs-se a correr de um lado para outro, procurando-a, em vão. Nessa ansiosa busca, sentiu a brisa afagar-lhe os cabelos e recordou seu primeiro sonho. Essa lembrança, no entanto, desfez-se ante o pensamento do perigo que os ameaçava.







Com a mente tomada por um grande senso de culpa, Adão apressou o passo na aflitiva procura. Onde estaria a sua amada? Mais uma vez ergueu a voz num grito ansioso que repercutiu por todo jardim: "Eva, onde você está?" Aguardou uma resposta, mas ouviu somente um eco vazio que o desesperou.





Lembrou-se da árvore da ciência do bem e do mal; ali era o único lugar que não fora procurado.



Com a serpente em seus braços, Eva interrogou-a a respeito de muita coisa. Maravilhou-se ao perceber que a serpente a sobrepujava grandemente em conhecimento. Cheia de curiosidade, perguntou à serpente:







- Onde está a fonte de seu tão grande saber? Responda-me, pois quero também possuí-la.







Sem perder tempo, Satã, apontando para a árvore da ciência do bem e do mal, respondeu:







- Ali está a fonte de todo meu saber.







Ele conta então uma mentirosa história: disse que era uma serpente como as demais, comendo dos frutos do paraíso. Provando certo dia daquele fruto especial, recebeu, como que por encanto, todas as virtudes.



Olhando para a árvore da ciência do bem e do mal, Eva ficou surpresa e confusa. Privaria o Criador em seu amor algo tão bom às suas criaturas?! Vendo-a surpresa, Satã perguntou:







- É assim que Deus disse: Não comereis de todas as árvores do jardim?







Eva, inquieta, respondeu:







- Dos frutos das árvores do jardim comemos, mas do fruto dessa árvore que você diz ser fonte de sabedoria, disse Deus: "Não comereis dele, para que não morrais."







A serpente em tom de desdém disse:







- Isso é falso. Se fosse assim, eu teria morrido. Certamente o Eterno os proibiu de comer dessa árvore para impedir que o homem venha a se tomar como Ele, conhecendo todas as coisas.







As palavras sedutoras da serpente causaram confusão na mente de Eva. Em quem confiaria? Tinha em mente a lembrança da ordem do Criador e de sua sentença, mas ao mesmo tempo tinha diante de si uma prova palpável que O contradizia.







Num desafio, a serpente colheu frutos da árvore proibida e passou a saboreá-los. Colocando um fruto nas mãos da mulher, incentivou-a a comer, dizendo:



( O FRUTO DA ÁRVORE DA CIÊNCIA DO BEM E DO MAL, ERA UM FRUTO QUE ERA PROÍBIDO PARA OS HUMANOS, VEMOS A COBRA, POSSUIDA POR LÚCIFER COMENDO DESTE FRUTO E NADA DE MAIS ACONTECEU COM ELES. O MANDAMENTO ERA PARA OS HUMANOS. COMER DAQUELE FRUTO SERIA A OPÇÃO PELA REBELIÃO)



- Não disse o Eterno que se alguém tocasse nesse fruto morreria?







Em Jerusalém havia grande comoção. Poderosos anjos apresentaram-se diante do Criador, solicitando permissão para esmagarem o covarde inimigo, oculto naquela serpente. O Eterno, contudo, impediu-lhes tal ação. Deviam respeitar o livre-arbítrio concedido ao homem, podendo ele manifestar sua escolha sob a tentação do inimigo.



( OS ANJOS SÃO FIÉIS GUARDIÃES DA VONTADE DIVINA E AO ASSISTIREM O ESPETÁCULO DA TENTAÇÃO DE EVA, TENTARAM IMPEDIR O TRÁGICO DESFECHO. OUTRA VEZ FORAM IMPEDIDOS POR DEUS, QUE EM NOME DO LIVRE ARBÍTRIO DEIXOU O UNIVERSO SOFRER AS CONSEQUÊNCIAS DA LIBERDADE. MUITAS VEZES A LIBERDADE PODE TRAZER SOFRIMENTO, PORQUE SOMOS UNICAMENTE RESPONSÁVEIS PELA DECISÃO LIVRE QUE TOMAMOS)





Os filhos da luz sofriam imensamente ao verem a mulher duvidando dAquele que tão bondosamente lhes dera a vida e a oportunidade de reinarem naquele paraíso. Como poderia duvidar de quem lhes dedicava tanto amor?!







Eva vacilava em sua convicção ao contemplar o fruto em suas mãos. Seu brilho, seu encanto, uma forte magia atraia aquele fruto a sua boca. Por alguns momentos o futuro pareceu-lhe sombrio e aterrador, mas venceu esse sentimento, pensando nas glórias que haveria de conquistar ao comer aquele fruto. Ainda um tanto indecisa, ergueu vagarosamente as mãos até tocar o fruto com os lábios.







Os súditos do reino da luz, estremecidos, inclinaram-se tomados por grande espanto. Parecia quase impossível, àquela altura, a mulher voltar atrás.







Enquanto pálidos os fiéis indagavam sobre uma possível esperança, presenciaram com horror a terrível decisão de Eva: resolvera romper para sempre com o Criador, tornando-se cativa da morte.







O Eterno, que em silêncio e dor contemplava aquela cena de rebelião, curvou a fronte.







Os fiéis, que em pânico julgavam-se vencidos, foram conscientizados de que nem tudo estava perdido. Se Adão resistisse à tentação, permanecendo fiel ao Eterno, ele selaria a grande vitória. Eva, que fora vítima de um engano, poderia ser conscientizada de seu erro, sendo favorecida com o perdão divino.







Quando Adão em sua angustiosa corrida alcançou o lugar da árvore, já era tarde demais. Assentada junto ao rio, Eva saboreava despreocupadamente o fruto proibido. Adão estremeceu. Seria mesmo o fruto da prova? Num gesto de esperança olhou para a árvore da ciência do bem e do mal, mas em pranto reconheceu a triste condenação. Cheio de tristeza contemplou sua esposa, mas não encontrou palavras para despertá-la para tão amarga realidade. Em completo desespero, ergueu a voz numa dolorosa exclamação:







"Eva, Eva, o que você está fazendo!"







Ao comer do fruto proibido, a mulher foi tomada por emoções que a fizeram imaginar haver alcançado uma esfera superior de vida. Ao ouvir a voz de seu esposo, ainda tomada pelas ilusórias emoções, ergueu a fronte estampando um sorriso, mas surpreendeu-se ao vê-lo chorando.







Com profunda amargura, Adão procurou saber a razão que a levara a rebelar-se contra o Eterno. Eva, prontamente, passou a contar-lhe a fantástica história da sábia serpente.







Satã sabia que essa história de serpente jamais convenceria o homem a comer do fruto da árvore proibida. Precisava encontrar uma maneira sutil de levá-lo a selar sua sorte seguindo os passos de sua esposa. Tendo Eva sob seu poder, resolveu fazer dela o objeto tentador. Aguardaria o momento oportuno para enlaça-lo.







No dia em que dela comerdes, certamente morrereis. A lembrança desta sentença deixava Adão muito aflito. A expectativa de ver sua amada perecendo em seus braços, era demais para suportar. Esta aflição, contudo, foi diminuindo, ao ver que ela continuava feliz e carinhosa ao seu lado, como se nenhum mal lhe houvesse acontecido. Aliviado, Adão voltou a sorrir, correspondendo aos afetos de sua companheira. Rendia-se às mais doces emoções, longe de saber que era o inimigo quem o envolvia naqueles abraços.



(PARECE QUE ADÃO AO VER EVA COMER, ACHOU QUE ELA IRIA MORRER IMEDIATAMENTE, MAS COMO ISSO NÃO OCRREU. ELE FICOU MENOS TENSO E ALIVIADO, EM SEGUIDA, O TEXTO SUGERE QUE O DIABO POSSUIU EVA, FAZENDO-A SORRIR PARA ADÃO E ACARICIÁ-LO. AGORA A MULHER IRIA SER O INSTRUMENTO PARA A QUEDA DO HOMEM)



Nesse momento de enlevo, Eva começou a falar-lhe de sua experiência com a ciência do bem e do mal.



Falou-lhe dos tesouros da sabedoria que lhe haviam sido abertos. Em seu novo reino, viveria muito feliz. Entretanto, essa felicidade seria incompleta sem a participação de seu esposo. Falou-lhe da impossibilidade de retroceder em seus passos, e insistiu para que ele a seguisse.







Depois de falar-lhe de sua decisão, Eva, com um doce sorriso, estendeu-lhe as mãos contendo um fruto, pedindo-lhe que o comesse numa demonstração de seu amor por ela.



(COMO EVA FEZ COM ADÃO, INCONTÁVEIS VEZES NA HISTÓRIA HUMANA, AS MULHERES SEDUZEM OS HOMENS, PEDINDO UMA PROVA DE AMOR E QUE MUITAS VEZES SE TRATA DE UM PEDIDO SATANICO E OS HOMENS REPETIDAMENTE TEM CAIDO. LEMBRO-ME AGORA DO CASO DE HERODES QUE FOI SEDUZIDO A MATAR JOÃO BATISTA A PEDIDO DE SALOMÉ)



Com a voz tentadora em seus ouvidos, Adão assentou-se no gramado em profunda reflexão. Sua face tornou-se novamente pálida e suas mãos trêmulas. Temia rebelar-se contra o Criador, mas ao mesmo tempo compreendia que não conseguiria viver separado de sua companheira, a quem amava com infinito amor. Eva era carne de sua carne, a extensão de seu ser.







Sentia-se angustiado ao ter de tomar uma decisão tão séria.







A palidez do rosto de Adão refletiu-se no semblante de todos os fiéis ao Eterno. Ouviram a insinuação do inimigo e perceberam com horror a vacilação do homem. A indecisão de Adão deixava-os desesperados. Obedecesse ele àquela proposta de Satã, toda felicidade seria eternamente banida. Nas decisões do ser humano estava o destino de todo o Universo.







Depois de intensa luta íntima, Adão olhou para sua companheira; a ela unira-se em promessas de uma eterna entrega. Não a deixaria só agora. Partilharia com ela os resultados da rebelião. Tomou então das mãos de Eva um fruto e, num gesto apressado, levou-o à boca.







Procurando abafar a voz de sua consciência, que lhe falava de uma eterna perdição, Adão lançou-se nos braços de sua esposa, desfrutando o alto preço de sua rebelião.







Satã, com brados de triunfo, deixou o paraíso, voando rapidamente para junto de suas inumeráveis hostes, que aguardavam ansiosas o resultado de tão arriscada tentativa. Ao saberem da desgraça humana, uniram-se numa estrondosa festa. Sentiam-se seguros. Sião agora lhes pertencia por direito, podendo lá estabelecer um reino eterno, jamais sendo molestados pelas leis do Eterno.







Em todo o Universo os filhos da luz sofriam e pranteavam a derrota. Nunca houvera tanta tristeza e horror ante o futuro. As vozes que viviam a entoar louvores ao Criador proferiam agora lamentações.



( A DOR DO ANJOS. ESTE TEXTO DESCREVE O LAMENTO DOS ANJOS PELA QUEDA DA HUMANIDADE QUE DEIXOU O CAMINHO DE DEUS PARA IR APÓS SATANÁS)



O Eterno, antes mesmo de criar o Universo já havia previsto esse triunfo da rebeldia e, em Sua sabedoria e amor, idealizara um plano de resgate. Ordenou que Seus mais poderosos anjos circundassem imediatamente o jardim do Éden, impedindo que Satã tomasse posse do monte Sião. Consoladas ante a manifestação divina, as potentes criaturas, em pronta obediência, romperam o espaço infinito, circundando em instantes o paraíso, no seio do qual o ser humano, já transtornado pelo pecado, vivia o negror de uma noite que seria longa e cruel.



(DEUS NA VERDADE NÃO SE SURPREENDE COM NADA, ELE JÁ SABIA DESDE O PRINCÍPIO DO UNIVERSO SOBRE AS COISAS MÁS QUE IRIAM ACONTECER, MAS O TODO-PODEROSO VAI DANDO PERMISSÃO PARA QUE DETERMINADAS COISAS ACONTEÇAM, SEM QUE NADA SAIA INTEIRAMENTE DO SEU CONTROLE)



Sendo a autoridade do Eterno fundamentada na justiça, de que maneira poderia justificar Suas ações diante dos inimigos? Não entregara por Sua vontade o reino ao homem, e esse por livre escolha não o submetera a Satã? Enquanto surpresas as criaturas racionais consideravam as ações decisivas de Deus, ouviram Sua potente voz que, repercutindo por toda a criação,trazia a revelação do grande mistério - revelação tão maravilhosa que a partir daquele momento, por toda a eternidade, ocuparia a mente dos fiéis, sendo tema para as mais doces meditações.







O Eterno falou primeiramente sobre a terrível condenação que pendia sobre o homem e toda a criação. Disse que, ao se desligar da Fonte da Vida, o homem havia se precipitado em tão profundo abismo que não poderia ser alcançado pelo Seu braço de justiça e poder. Humilhado e torturado pelas garras do inimigo, não restava ao homem outra sorte além da morte - fruto doloroso de sua espontânea rebelião.



Considerando a situação humana, as hostes da luz não viam possibilidades de triunfo. Sabiam que só o homem poderia retomar o domínio do inimigo, devolvendo-o ao Criador. Mas o ser humano, eternamente escravizado em sua natureza, seria incapaz de tal vitória.



( O PECADO ATINGIU O SER HUMANO EM SUA NATUREZA, TORNANDO-A ESCRAVIZADA DO PECADO)



Com voz melodiosa e cheia de ternura, Deus revelou o plano da redenção, dizendo: "Na verdade, o homem colherá o fruto de sua rebelião numa terrível morte. Não posso, com o meu poder, mudar-lhe a sorte. Se assim agisse, seria injusto diante de meu decreto. Mas farei cair toda a condenação sobre um Substituto que surgirá na descendência humana. Esse Homem não trará em suas mãos as algemas da morte, sendo inocente e incontaminado em Sua natureza. Como representante da raça humana, enfrentará Satã e o vencerá. Após triunfar nessa batalha, provando que o amor é mais forte que o egoísmo, que a verdade é mais forte que a mentira, que a humildade é mais poderosa que o orgulho, o fiel Substituto erguerá as mãos vitoriosas não para saudar a grande conquista, mas para tomar das mãos da humanidade escravizada a taça de sua condenação. Sorverá assim, submisso, o cálice da eterna morte. Esse imenso sacrifício abrirá aos seres humanos uma oportunidade de serem redimidos, voltando aos braços do Criador, juntamente com o domínio perdido."



(A PRIMEIRA PROMESSA DE UM MESSIAS PARA SALVAR A HUMANIDADE DO PECADO ESTA DESCRITA NESTE TEXTO. AQUI DEUS DISCURSA AOS ANJOS, MOSTRANDO QUE ENVIARÁ UM SUBSTITUTO PARA SOFRER O CASTIGO PELA HUMANIDADE)



As hostes, surpresas ante a revelação do Eterno, indagaram a identidade d'Esse Substituto. O Criador, com um sorriso amoroso, disse-lhes:







"Parte de Mim será esse Homem. O Meu Espírito repousará sobre uma virgem, e nela será gerado um Filho Santo. Esse menino será divino e humano. Em sua humanidade, ele será submisso à divindade que n'Ele habitará. Os remidos verão n'Ele o Pai da Eternidade, o Criador e Redentor, o Rei dos reis. O Seu nome será Yoshua (nome hebraico que traduzido significa o Eterno salva)."



(ESTA É A MAIS CLARA DESCRIÇÃO DA TEANTROPIA DE JESUS. JESUS ERA HOMEM E DEUS E A VONTADE HUMANA ESTA SUBORDINADA A DIVINA. A CRISTOLOGIA AQUI APRESENTADA MOSTRA QUE JESUS ERA DEUS ENCARNADO)



Assumindo a natureza humana, Deus poderia pagar o resgate, morrendo em lugar dos pecadores.



(ENCARNAÇÃO DE DEUS, TORNANDO-SE HOMEM, NA FIGURA DE CRISTO)



As hostes da luz ficaram emudecidas ao conhecer o plano do Criador. O pensamento de verem-nO submeter-Se a tão penoso sacrifício, a fim de redimir o domínio perdido, era demais para suportarem. Não havia, contudo, outra esperança de vitória, a não ser através dessa amorosa entrega.







Após desfrutar o pecado, o jovem casal sentiu-se mal. Inicialmente sentiram um grande vazio no coração, que logo foi preenchido pelo remorso e pela tristeza. Perceberam que, inspirados pela cobiça, haviam selado sua triste sorte e a de toda a criação. Parecia-lhes ouvir ao longe o gemido de um Universo vencido.





(O DIABO AO SE AFASTAR, PERMITIU QUE ADÃO E EVA REFLETISSEM SOBRE SUAS CONDUTAS E LOGO VEIO O REMORSO)





O sol, que os enchera de vida e calor naquele dia, ocultava-se no horizonte, anunciando-lhes uma negra noite. O arrebol, que até ali anunciara-lhes o feliz encontro com o Criador, parecia envolve-los numa sentença de que jamais despertariam para um novo dia. Com o olhar voltado para o frio solo, vinha-lhes à lembrança a sentença: "No dia em que dela comerdes, certamente morrereis." Desesperadas lágrimas rolavam em seus rostos ao aguardarem o trágico fim.







Ao considerar o motivo de sua rebelião, Adão começou a recriminar sua esposa por ter dado ouvidos à serpente. Eva, por sua vez, procurando desculpar-se, lançou a culpa sobre o Criador, dizendo: "Por que o Eterno permitiu que a serpente me enganasse?!"



(A PRIMEIRA CONSEQUENCIA DO PECADO, A CONSEQUENCIA MAIS IMEDIATA, FOI A DESORDEM FAMILIAR, ADÃO E EVA NÃO SE ENTENDIAM E PASSARAM A TROCAR ACUSAÇÕES)



O amor que reinava no coração humano desaparecia, dando lugar ao orgulho e ao egoísmo, que se fundiam em ressentimentos e ódio. Sua natureza já não era pura e santa, mas corrompida e cheia de rebeldia. Tudo estava mudado. Mesmo a brisa mansa que até ali os havia banhado em carícias refrescantes, enregelava agora o culposo par. As árvores e os canteiros floridos, que eram seu deleite, consistiam agora em empecilhos ao caminharem sem rumo naquela noite.







O propósito de Satã em encher o sábado de trevas parecia haver se cumprido. Naquela noite, não existia sequer o reflexo prateado do luar para falar-lhes de esperança. As estrelas cintilantes, suspensas no escuro céu, estavam ofuscadas pela dor.





Baixavam sobre o mundo as trevas de uma longa noite de pecado - sombras sob as quais tantos se arrastariam sem esperança de um alvorecer.







A noite já ia alta e as trevas pareciam envolver o triste casal em eternas sombras quando surgiu repentinamente um brilho no céu, que ia aumentando à medida que se aproximava da Terra. O casal estremeceu, pois sabia que era o Criador que vinha dar-lhes o castigo. Vencidos pelo pânico, puseram-se a correr, distanciando-se do monte Sião, o lugar da vergonhosa queda. Justamente para ali viram o Criador dirigir-Se. Eles, que sempre corriam ao encontro do amoroso Pai, atraídos por Sua luz, fugiam agora desesperados em busca de lugares escuros, de densa floresta.



(O HOMEM EM COMUNHÃO COM DEUS CORRE A SEUS BRAÇOS, O HOMEM EM PECADO CORRE DE DEUS)



O Eterno, movido por infinito amor, passou a seguir os passos do casal fugitivo. Como tudo se transformara! Seus filhos não conseguiam mais ver n'Ele um Pai de amor, mas alguém que, irado, buscava castigá-los.



( O PECADO DAVA A ADÃO E EVA MEDO DO CASTIGO DIVINO)



Movido por forte anseio de abraçar Seus filhos humanos, Deus fez ecoar a voz numa indagação: "Adão, onde vocês se encontram?" Sua voz, ao soar em meio às trevas, trazia consigo somente um eco vazio.



Quantos, enganados por Satã, fugiriam de Sua presença no decorrer da longa noite de pecado, julgando-No um Senhor tirano, que vive buscando falhas e fraquezas nos pecadores, a fim de castigá-los! O Criador, todavia, não desistiria de procurá-los pelos vales sombrios do reino da morte, até conquistar um povo arrependido.







Adão e Eva, exaustos pela pressurosa fuga, esconderam-se por entre a folhagem de um pé de figueira. Reconhecendo sua nudez, procuraram fazer aventais cosendo aquelas folhas. Vestidos assim, julgaram poder livrar-se do sentimento de vergonha ante o Criador.







O Eterno, aproximando-Se do local onde o casal se escondia, perguntou:







- Adão, onde estão vocês?







Não podendo mais se ocultar de Deus, Adão ergueu-se juntamente com sua companheira e, cabisbaixos, apresentaram-se ao Criador, prostrando-se trêmulos a Seus pés. Não conseguiram encará-Lo mais, devido ao senso de culpa.







O Criador, carinhosamente, tomou-os pelas mãos, erguendo-os do chão, e, com expressão de tristeza no semblante, perguntou-lhes:







- Por que vocês fugiram de Mim? Acaso comeram do fruto da árvore da ciência do bem e do mal?







Adão, todo trêmulo, com voz entrecortada de temor, respondeu:







- A mulher que me deste por companheira, ela deu-me o fruto e eu comi.







Com esta resposta, Adão procurava desculpar-se, lançando a culpa sobre sua companheira.







Voltando-Se para Eva, o Eterno indagou-lhe:







- Por que você fez isso?







Eva prontamente respondeu-Lhe:







- Aquela serpente me enganou e eu comi.







Ambos não queriam reconhecer a culpa, lançando-a sobre outrem. Em suma, atribuíam ao Criador a responsabilidade por todo o mal praticado: "Por que concedera-lhes o livre-arbítrio? Por que criara a mulher? Por que criara a serpente?"







Deus observava Seus filhos que, tímidos e desconcertados, permaneciam diante de Si. Com profunda tristeza, Ele previu que essa seria a experiência de incontáveis seres humanos no decorrer da história. Quantos haveriam de se perder por não reconhecerem a própria culpa! Quantos procurariam justificar-se, lançando seus erros sobre os outros e até mesmo sobre o Criador!







Com palavras brandas, o Eterno procurou fazê-los reconhecer sua culpa. Somente reconhecendo sua necessidade, poderiam ser ajudados.







Olhando para as frágeis vestes tecidas por mãos pecadoras, disse ao casal:







- Filhos, essas vestes são insuficientes, logo secando se desfarão. Vocês precisam de vestes duradouras, que possam cobrir vossa nudez, livrando-vos da condenação. Se vocês quiserem, Eu posso dar-lhes essa veste.







Ante as palavras bondosas do Criador, que traziam esperança, o casal prostrou-se arrependido, despindo-se de suas ilusórias vestes, símbolos de seu fracasso. Almejavam agora as vestes da salvação, prometidas pelo divino Pai.



(NUDEZ É SIMBOLO DO PECADO, VESTES É SÍMBOLO DE SALVAÇÃO, DEUS PROVIDENCIOU VESTES PARA ADÃO E EVA, MAS OS HOMENS INVENTARAM UM TIPO DE VESTE QUE FACILMENTE SE DESMANCHAVA. AS VESTES DE ADÃO E EVA É SÍMBOLO DA FALSA RELIGIÃO COMO: BUDISMO, ISLAMISMO, ESPIRITISMO, CATOLICISMO, HINDUISMO ENTE OUTRAS)



Depois de contemplar Seus filhos que, arrependidos, jaziam a Seus pés, o Eterno tomou-os carinhosamente pelas mãos e os levantou. Alegrava-Se em poder revelar ao homem caído o plano da redenção.







Deus passou a descerrar-lhes primeiramente os amargos resultados de sua queda, dizendo: "Filhos, vocês selaram o destino de toda a criação nas garras da morte. A desarmonia já permeia a natureza, procurando destruir nela todas as virtudes. O abismo no qual vocês imergiram pela desobediência é por demais profundo para que possam ser alcançados pelo meu poderoso braço. Assim, desligado da Fonte da Vida, não resta mais ao ser humano outra sorte além da morte."







Depois de proferir estas palavras que revelavam uma triste sorte, o Eterno convidou o casal a segui-Lo. Cabisbaixos, Adão e Eva, em pranto, seguiram o Criador em Seus passos de justiça, que encaminhavam-nos ao lugar da vergonhosa queda, onde supunham encontrar o doloroso fim.







Enquanto caminhavam, contemplavam através das lágrimas as belezas adormecidas banhadas pela luz de Deus. Viam os inocentes animais, que não tinham consciência da grande dor. Subitamente, o casal se deteve, vencido por intenso pranto; seus vacilantes passos os haviam levado para junto de um cordeiro, o animalzinho mais querido. Seus olhinhos de meiguice haveriam também de se apagar!







Enxugando-lhes as lágrimas, o Eterno ordenou-lhes tomar nos braços o inocente cordeiro.



Envolvendo-o junto ao peito, acompanharam silenciosamente os passos do Criador, até alcançarem o topo do monte Sião, lugar da vergonhosa queda. Contemplando ali os restos dos rubros frutos, com ímpeto lhes veio à mente a lembrança da sentença divina: "No dia em que dela comerdes, certamente morrereis."



O terrível momento chegara. O homem culpado deveria sorver o amargo cálice da morte, sucumbindo sem esperança.





Consciente de sua perdição, o casal percebeu, com horror, que as mãos que os trouxeram para a vida empunhavam agora um cutelo pontiagudo de pedra. Trêmulos, prostraram-se e esperaram pelo cumprimento da justa sentença.





(DEUS ESTAVA ARMADO COM UM CUTELO E ADÃO PENSOU QUE DEUS O MATARIA)



Enquanto emudecidos pelo medo, Adão e Eva aguardavam o golpe que os reduziria a pó, sentiram o toque macio das mãos divinas que os erguiam para uma nova vida. A condenação, contudo, haveria de recair sobre um substituto.







Colocando nas mãos de Adão o cutelo, o Criador lhe disse:







- O cordeiro morrerá em lugar de vocês.







Adão deveria sacrificá-lo.







Assustado ante a ordem de Deus, o casal, em pranto, pôs-se a clamar:







- Senhor, o cordeirinho não, ele é inocente!







Com expressão de justiça, o Eterno acrescentou:







- Se ele não morrer, vocês não poderão ter as vestes das quais falei.





(O TEXTO ACIMA É UM DOS MAIS BELOS ENSINOS SOBRE A SOTERIOLOGIA BÍBLICA. ESTE DIÁLOGO ENTRE DEUS E ADÃO É UMA ENORME LIÇÃO PARA TODOS NÓS. O PECADO QUE COMETEMOS, AJUDA A DESORGANIZAR O UNIVERSO. ADÃO CHOROU PELA MORTE DO INOCENTE CORDEIRO, MAS FORAM SEUS PECADOS QUE CAUSARAM LITERALMENTE A MORTE DO CORDEIRO. MUITOS DIZEM QUE COISA HORRÍVEL FIZERAM COM JESUS, MAS NA VERDADE O QUE FERIU E ESPANCOU JESUS NÃO FORAM OS RAMOS, NEM OS JUDEUS, FORAM OS NOSSOS PECADOS. EU TAMBÉM AJUDEI A CRAVAR JESUS NA CRUZ!!!!)





Ante a insistência do Criador, Adão, todo tremulo, num esforço doloroso, cravou no peito do cordeirinho aquela aguda pedra.





O golpe foi fatal, e o animalzinho, vertendo seu precioso sangue, mergulhou nas trevas de uma noite sem fim.







Contemplando o cordeirinho inerte sobre a relva ensangüentada, o casal ergueu a voz e chorou.



Começavam a compreender a enormidade de sua tragédia. Quão terrível era a morte! Ela, em seu poder, apagara toda a luz dos olhos do inocente animal.



( O PECADO DE ADÃO TROUXE LITERALMENTE A MORTE PARA O MUNDO)



Inclinando-Se silenciosamente sobre o corpo inerte do cordeiro, o Eterno tirou-lhe a pele revestida de branca lã e com ela fez túnicas para cobrir a nudez do casal. Após vesti-los perguntou-lhes com carinho:







- Vocês entenderam o sentido de tudo isto?







Em profunda reflexão, por entre soluços de reconhecimento e gratidão, o casal exclamou:







- Ele morreu em nosso lugar, para dar-nos suas vestes!







Adão e Eva, embora compreendessem aquela realidade física, estavam longe de entender o significado daquele acontecimento.





A eles o Criador revelaria o mistério do divino amor.







Com expressão de infinita misericórdia, Deus passou a revelar ao ser humano o sentido daquele doloroso sacrifício, dizendo:







"O inocente cordeirinho, que hoje padeceu, simboliza um homem que haverá de nascer. Em seus olhos haverá a mesma meiguice, o mesmo amor. Revestido por uma vida justa, como a branca lã que cobria o cordeiro, esse homem crescerá como um renovo sobre a Terra, não tendo nas mãos as algemas do pecado. Em sua aparência, esse homem não trará a pompa de um rei, por isso será desprezado por muitos. Será um homem de dores, pois cairá sobre si o peso de todas as provações. Em sua fidelidade ao reino da luz, esse homem lutará contra o inimigo usurpador, vencendo-o finalmente. Após triunfar em suas lutas, tomará sobre si o fardo de vossa condenação que lhe causará uma terrível morte. Ele será traspassado por causa da vossa rebelião e moído pelas vossas iniqüidades. Será oprimido e humilhado, mas não abrirá a sua boca, como o cordeirinho que hoje entregou-se pacificamente. Sucumbindo na morte, ele vos concederá os méritos de sua vitória. Envolvidos por suas vestes de justiça, estareis livres da condenação. A vida eterna alcançareis assim, mediante o sacrifício desse homem justo que haverá de nascer.



Adão e Eva, que num misto de gratidão e dor ouviram a revelação de tão grande salvação, indagaram reverentes a respeito desse homem especial que em sua descendência haveria de surgir, a fim de cumprir tão imenso sacrifício."







O Criador, olhando-os ternamente, movido por um amor que supera mesmo a morte, os envolveu num carinhoso abraço e revelou:







- De Meu sofrimento surgirá este Homem!







- Nós somos merecedores da morte Senhor, mas Tu és inocente e não deves sofrer em nosso lugar!







Enxugando-lhes as lágrimas, o Eterno com ternura lhes falou:







- Meus filhos, Eu os amo com um eterno amor. Após sorver o cálice da eterna morte, Este Homem retomará a vida e subirá ao céu. Intercederei ali pelo homem perdido, concedendo a todos aqueles que, arrependidos, aceitarem meu sacrifício, as vestes de minha vitória. Juntos, triunfaremos finalmente sobre o reino do pecado que se desfará em cinzas sob nossos pés. Criarei então um novo Céu e uma nova Terra, onde unicamente a justiça e o amor reinarão. Viveremos assim para sempre, num reino de perfeita harmonia e paz.







O Criador, que acompanhado pelo casal permanecia ainda sobre o monte Sião, concluiu Suas revelações dizendo: "O jardim do Éden ficará agora vazio. O ser humano, durante a longa noite de pecado, vagueará em seu exílio. Não andará, contudo, sozinho: o Eterno, também peregrino, trilhará com o homem toda a estrada espinhosa, até poderem juntos galgar o monte perdido, triunfando gloriosamente sobre o reino da morte. A árvore da ciência do bem e do mal, monumento da rebeldia, será então desfeita, dando lugar a uma árvore gloriosa que, unindo sua copa à árvore da vida, se tornará no arco comemorativo da grande vitória. Sobre o santo monte redimido, repousará então para sempre o torno universal, que pelos fiéis triunfantes será nomeado: o trono de Deus e do Cordeiro."



(A EXPULSÃO DO HOMEM DO ÉDEN FOI ACOMPANHADA DE UMA INSTRUÇÃO PROFUNDA, ORIENTANDO A HUMANIDADE PARA QUE PUDESSEMOS RETORNAR AO PARAISO PERDIDO)



Adão e sua companheira, após ouvirem palavras tão confortadoras e cheias de esperança, ergueram a voz num cântico de gratidão e louvor. Conheciam agora o infinito amor de seu Criador e estavam dispostos a servi-Lo.







Depois de consolar o casal, Deus levou-os para fora do Éden. Não lhes foi fácil se despedir daquele precioso lar; ali haviam despertado para a vida nos braços do Eterno; ali desfrutaram momentos de pura felicidade, em companhia do Criador, dos anjos e dos dóceis animais. Uma saudade infinita parecia envolver o casal em seus passos de abandono.







Foi com espanto que Satã e seus súditos presenciaram a intervenção do Eterno. Ficaram abalados ante a surpreendente revelação do plano de resgate. Com raivosa frustração, compreenderam que, se de fato a promessa divina se concretizasse, não restaria nenhuma esperança.







Depois de refletir sobre tudo o que acontecera, uma grande ira apossou-se de seu coração. Não estava disposto a reconhecer a redenção do ser humano. Faria todos os esforços para retê-lo, juntamente com o reino que lhe fora entregue.







Quando o casal, acompanhado pelo Criador, alcançou o vale ferido pela morte, amanhecia. Ali Satã os enfrentou com fúria, numa tentativa de se apossar novamente do ser humano. O casal ficou trêmulo em face do inimigo, mas as mãos protetoras de Deus os acalmaram.







Expressando no semblante a firmeza de uma justiça que é eterna, o Eterno silenciou as ameaças do inimigo com as seguintes palavras: "O ser humano Me pertence, pois Eu o comprei com o meu sangue".



Ao caminharem junto ao Criador, Adão e Eva observavam com tristeza os sinais da morte estampados naquela natureza antes tão cheia de vida. As belas flores, que haviam desabrochado para exalar aromas eternos, pendiam agora murchas; os passarinhos, que com alegria os saudavam em cada alvorecer com os seus trinos, voavam agora distantes, fazendo soar tão tristes cantos! Tudo estava mudado na natureza. A ciência do bem e do mal não trouxera nenhum bem ao Universo, mas um intenso conflito espiritual e físico.



(A INTRODUÇÃO DO PECADO, NÃO DESORGANIZOU SOMENTE A NATUREZA HUMANA, MAS TODO O UNIVERSO FOI AFETADO COM O PECADO, PLANTAS, ANIMAIS E ATÉ AS FORÇAS CLIMÁTICAS)



Ante as conseqüências devastadoras de sua queda, o casal, vencido por uma indizível tristeza, prostrou-se arrependido e chorou amargamente. Deus, que também compungido pela dor contemplava o cenário desolador, procurou, com palavras de esperança, confortá-los. Falou-lhes sobre o novo Céu e a nova Terra que um dia criaria, onde a paz e o amor voltariam a reinar em cada coração. Ali viveriam sempre juntos, não trazendo na fronte as marcas da tristeza, mas coroas de eterna vitória.





Ali enxugaria as lágrimas de suas faces e essas jamais voltariam a umedecer os seus olhos.



Amparando Adão e Eva em seus passos, o Criador conduziu-os através de um vale ferido, até alcançarem o sopé de uma colina. Galgaram-na em lentos passos, enquanto trocavam palavras de ânimo e esperança. Seus pés alcançaram finalmente a relva macia que cobria o topo espaçoso daquela colina. Era sobre aquele lugar que o casal via a cada dia o sol declinar, banhando o céu e os vales de um vermelho vivo, como o sangue que jorrara do peito do cordeiro.







O sol declinava em sua jornada, anunciando a chegada de mais uma triste noite - a primeira fora do paraíso. Num calmo gesto, o Eterno, mostrando-lhes o vale sobranceiro à colina, falou-lhes com carinho:







"Aqui será vossa provisória morada. Daqui podereis contemplar o paraíso que por algum tempo permanecerá na Terra, até ser recolhido ao seu lugar de origem, no seio da Jerusalém Celeste. Ali, protegido pela justiça, aguardará o alvorecer da vitória. Quando esse grande dia chegar, retornaremos juntos a Sião, onde seremos coroados em glória, num reino de eterna felicidade e paz".



(O PARAISO DO ÉDEN FOI RECOLHIDO DA FACE DO PLANETA TERRA, MAS DURANTE UM CERTO TEMPO ADÃO PODE CONTEMPLAR AINDA O PARAISO. SEGUNDO ESTE LIVRO, O ÉDEN FOI RECOLHIDO PARA A CIDADE CELESTIAL, EM UMA OUTRA DIMENSÃO)





Depois de dizer estas palavras, Deus ordenou ao casal que construísse naquele lugar um altar de pedras, sobre o qual a cada semana, na noite que antecede o sábado, deveriam imolar um cordeiro, pela memória de Seu sacrifício. Como sinal de Sua presença, e para a certeza de que seus pecados seriam perdoados, Ele acenderia um fogo sobre o altar, o qual duraria toda a noite, até consumir por completo a oferta do sacrifício.





(AQUI APARECE O SENTIDO E O MANDAMENTO DO SACRIFICIO DE ANIMAIS COMO FIGURA DE CRISTO, O CORDEIRO DE DEUS QUE TIRA O PECADO DO MUNDO)



Para que o ser humano pudesse firmar sua fé sobre as verdades reveladas, e não na manifestação visível da pessoa do Criador, Ele haveria de permanecer invisível daquele momento em diante. Somente em ocasiões especiais, quando se fizesse necessário Sua aparição ou a de anjos para novas revelações e advertências, isto ocorreria.



(DEUS TAMBÉM ESTABELECE QUE O HOMEM DEVEFRIA ENFRENTAR A VIDA NA TERRA PELA FÉ E QUE DAQUELE MOMENTO EM DIANTE DEUS PERMANECERIA INVISÍVEL



O Eterno disse-lhes com amor: "Filhos, embora vocês tenham de permanecer neste ambiente hostil, não precisam temer, pois Eu permanecerei ao lado de vocês. Serei um companheiro amigo nesta jornada; levarei sobre os meus ombros suas dores, seus anseios, suas lutas. Quando, tentados pelo inimigo, estiverem a ponto de ceder, poderão encontrar abrigo em meus braços, que sempre estarão estendidos para salvá-los e, se algum dia vocês não resistirem, e pela fúria do inimigo forem arrastados para as profundezas do abismo, não se desesperem julgando não haver esperança, pois Eu estarei ali para acudi-los com o meu perdão e força. Tenham sempre em mente o significado das vestes recebidas das minhas mãos, pois elas falam da redenção que ao homem pertence. Descansem filhos meus, nos meus braços de amor."







O Criador deixou o casal adormecido sobre a relva, depois de beijar-lhes as faces já marcadas pelo sofrimento. Sua luz dissipou-se ao tornar-Se invisível, dando lugar às trevas daquela primeira noite fora do paraíso.



(NESTE PONTO LEMOS UMA COMOVENTE DESPEDIDA DE DEUS AO CASAL DE HUMANOS. FIQUI EMOCIONADO, PARECE QUE PUDE VER ESTE MOMENTO. MAS DE TUDO O QUE JÁ LI NESTE MUNDO ATÉ HOJE, NUNCA LI UM LIVRO QUE EXALTASSE TANTO O AMOR DE DEUS COMO ESTE LIVRO. PARECE QUE ESTAS PALAVRAS SÃO MUITO VIVAS E PRESENTES)



Deus, ainda que invisível, permanecia ao lado de Adão e Eva ali na colina. O sofrimento deles era o Seu sofrimento, como também a esperança de um dia retornarem vitoriosos a Sião.







Longa seria a noite do pecado, e renhida a batalha pela reconquista do reino perdido. O triunfo da luz requereria da parte de Deus um sacrifício imenso. Na pessoa do Messias, a seu tempo, ele nasceria entre os homens, com a missão de pagar o preço do resgate. Por meio dEle muitos seriam libertos das garras do inimigo: todos aqueles que O aceitassem como Salvador e Rei.





Contra esses escolhidos, o inimigo arregimentaria todas as forças procurando fazê-los cair. Em sua visão do futuro, o Criador contemplou com alegria o triunfo final dos redimidos. Haviam sido extremamente provados, mas em tudo foram mais do que vencedores por meio dAquele que os redimiu das trevas para o reino da luz.







Depois de antever os sofrimentos que adviriam da grande luta, o Eterno estendeu o olhar pelas planícies cativas, contemplando ali as hostes rebeldes dispostas para a luta. O objetivo desses exércitos, era apossar-se novamente do ser humano, no qual estava selado o direito de domínio sobre o Universo.



Contrária à natureza do Criador é a guerra, mas para defesa de Seus filhos, estava disposto a empregar o Seu poder. Sua força, contudo, somente seria empregada com justiça. Se o ser humano recusasse essa proteção oferecida mediante o sacrifício do Messias, Deus nada poderia fazer para impedir que o mesmo perecesse nas garras do inimigo. Adão e Eva, contudo, haviam se arrependido de seu grande pecado, recebendo pela misericórdia de Deus vestes de salvação, simbolizadas pelas peles do cordeiro sacrificado.



Justificado pela entrega do casal, o Eterno convocou Seus poderosos exércitos para a peleja. Em pronta obediência as hostes da luz irromperam pelo espaço sideral em direção à Terra, circundando qual forte muralha a colina, portadora daquele tesouro redimido pelo sangue do divino Rei.







Ao ser humano fora conferido no Éden o dever de cuidar da natureza : preparavam canteiros para as flores; colhiam frutos para mantimento; dirigiam os animais em seu inocente viver, adestrando-os para que lhes fossem úteis. Essas ocupações tinham sido para eles fontes de desenvolvimento e prazer. Agora, apesar das adversidades, deveriam continuar realizando esse dever. O trabalho em si, realizado segundo as ordens do Criador, já anularia muitos ataques do inimigo.



(LABORATERAPIA É UMA FORMA DE TRATAMENTO CONTRA O PECADO. DEPOIS DE FICAR UMA DÉCADA AFASTADO DO CAMINHO DO SENHOR, EM 1996 COMPREI UM PEQUENO SÍTIO E PASSEI A CULTIVAR A TERRA. CADA DIA CUIDADNDO DA LAVOURA E EM CONTATO COM A NATUREZA, FIZERAM MEU ESPÍRITO E ALMA SE VOLTAR PARA DEUS, HOJE, 2011, SINTO-ME PLENAMENTE EM COMUNHÃO COM DEUS NOVAMENTE. A VIDA NO CAMPO APROXIMA O HOMEM DE DEUS)



As primeiras ocupações do casal naquela manhã, trouxeram-lhes revelações do grande amor de Deus, até então desconhecidas. Ao reunirem as pedras para construção do altar, experimentaram a dor de feridas que jorram sangue, como também a fadiga que faz minar suor. Sentindo e contemplando tudo na própria carne, amaram mais o Salvador, para quem o altar construído prefigurava feridas maiores, que verteriam todo o Seu sangue, como também fadigas que minariam toda a seiva de Sua vida.







O olhar de saudade e de esperança do casal de agora em diante, jamais pousaria no Éden distante, sem discernir primeiro o altar dos sacrifícios. Esse altar, com suas manchas de suor e sangue, permaneceria como uma lembrança da dor e do sofrimento que, depois de umedecer os lábios dos seres humanos, transbordaria na taça do Criador.







Após contemplar por longo tempo o paraíso da eterna vida que estendia-se muito além daquele altar escuro de morte, o casal experimentou o doce alívio do descanso.







Desejosos de conhecer as paisagens de seu novo lar, Adão e Eva, animados pela esperança, saíram a passear. Seus passos conduziram-nos por caminhos de sorrisos e de lágrimas; de encantos e desilusões; de flores que desabrochavam delicadas, banhadas em perfume, e de flores despetaladas, tombadas murchas e sem cheiro; de animais ainda dóceis e submissos e de animais inimigos, ferozes e ameaçadores. O casal discernia em seu passeio as divisas de dois mundos: o da luz e o das trevas; do amor e do egoísmo; da esperança e do desespero; da harmonia e da desarmonia; da vida e da morte. Essa visão encheu-lhes de tristeza e choraram longamente. Essa tristeza aumentaria ainda mais no futuro, quando descobrissem o aprofundamento dessas divisas no seio de sua descendência.







Seis arrebóis já haviam colorido os céus anunciando ao casal as noites escuras e frias que com seu manto de trevas desfazia todas as imagens vivas, menos a esperança de revê-las coloridas no alvorecer de luz.



Aproximava-se agora a hora do sacrifício, quando o rude altar, abrasado em sua justiça clamaria por sangue. Se não lhe oferecessem a oferta, explodiria com certeza, envolvendo todo o mundo com suas chamas; Já não haveria então alvorecer, nem esperança de Éden a florir.







Quão precioso é o sangue! Sangue é vida; vida é luz! Para um ser aquela noite tornar-se-ia eterna, sem alvorecer! Esse ser deveria assumir a culpa de todo o mundo, dando o seu sangue ao rude altar.







Adão e Eva depois de refletirem por longo tempo, contemplando o berço da morte construído por suas mãos, entreolharam-se inquietos com essa questão decisiva: Quem se oferecerá? Essa indagação nascida de sua culpa, fez vibrar no profundo de suas lembranças a voz do bendito Criador em Sua revelação de infinita bondade: - Eu os amo com um eterno amor; Eu morrerei em vosso lugar".







Agradecido, o casal prostrou-se reverentemente ante o sedento altar, vendo-o pela fé, saciado pelo dom do eterno amor.







Naquela tarde de sexta-feira, Deus submetia o ser humano a uma tremenda prova de fé. Eles tinham diante de si o altar de pedras, construído conforme a ordem divina, mas não havia nenhuma ovelha para o sacrifício. Em seu anseio, lembravam-se do Éden, onde havia muitos rebanhos.







Ao verem o sol tombar no horizonte, Adão e Eva passaram a clamar a Deus por socorro, pois sabiam que somente um milagre poderia providenciar-lhes, naquele derradeiro momento, um cordeiro para o sacrifício.







Quando as sombras do anoitecer começaram a envolver a colina, o casal que vivia tão dura prova de fé, discerniu um pontinho branco que saltitava no gramado vindo em direção deles. À medida em que se aproximava, aquele vulto parecia falar de esperança, de vida e calor. Ao verem que o grande milagre acontecera, correram ao encontro do cordeiro, envolvendo-o nos braços. Ele estava fatigado, mas não descansaria: daria descanso. Estava sedento, mas não beberia: daria de beber ao altar que clamava por sangue. Aquele cordeiro tinha vontade de viver nos braços do homem, mas morreria, para que esse pudesse viver nos braços de Deus. Era um perfeito simbolismo do Redentor que deixaria Sua glória, vindo em busca do pecador.







As trevas de mais uma noite baixaram lentamente envolvendo toda a natureza em sua prisão. Sua força, porém, seria quebrada diante do ser humano, pelo brilho de um fogo especial, aceso pelas mãos do divino perdão sobre o corpo sem vida do inocente cordeiro.







Em meio à noite o altar clama; o homem triste exclama, enquanto o cordeiro, mudo, não reclama ao ser estendido para a morte.







As mãos que construíram o altar erguem-se agora, não para acariciar como outrora, mas para ferir, sangrando o preço do perdão. Só um gesto, nada mais, e a estrela se apagará para sempre dos olhos inocentes, fazendo brilhar na face culpada a luz da salvação.







Adão, trêmulo hesita em compaixão. No cordeirinho manso e submisso, pronto a morrer em seu lugar, vê o Salvador prometido. Com o coração arrependido, num esforço doloroso, crava o cutelo de pedra no peito do animalzinho que perece em suas mãos sem sequer dar um gemido.



O poder da noite imediatamente é quebrado pelo brilho do fogo da aceitação. Sua luz revela ao ser humano sua trágica condição: Vendo as mãos manchadas pelo sangue inocente, o casal sente-se culpado por aquela morte. Em pranto ajoelham-se ante o altar que já não lhes reclama sangue, mas oferece luz, aceitando o imerecido perdão.







Erguendo-se, o casal contempla demoradamente o corpo ferido do pobre cordeirinho, sem poder agradecer-lhe pela riqueza concedida em troca de seu tão rude golpe.







Banhados pela suave luz do sacrifício, Adão e sua companheira permanecem a meditar, até serem vencidos por um profundo sono. Recostando-se ao solo coberto de relva macia, adormecem docemente sob os cálidos raios do perdão, certos de que seu brilho e calor perdurariam até serem as trevas daquele sábado desvanecidas completamente pelo fulgurante sol.







A luz do cordeiro, desde que fora acesa sobre o altar naquela noite, permanecia em constante guerra com as trevas. Por várias vezes crescia em brilho, afugentando para distante a fria escuridão, banhando a natureza com os seus raios de vida. Por vezes, as trevas trazendo o seu vento frio, quase bania por completo a chama. Essa, todavia, num grande esforço alimentava-se do sangue do cordeiro, lançando ao alto sua ardente chama, inundando de luz e calor tudo aquilo que havia ao redor.







O conflito entre a luz nascida do sacrifício e as trevas naquela noite, descerravam aos fiéis do Universo muitas lições importantes - verdades que ocupariam suas mentes por toda a eternidade. Naquela chama, ora ardente em seu brilho, ora fustigada pelos ventos da noite, os fiéis viam uma representação do conflito milenar entre o bem e o mal; conflito que sem trégua se estenderia até o alvorecer . O Eterno, no penhor de Seu futuro sacrifício, acendera em meio das trevas, a luz da verdade, e essa seria mantida acesa no coração do ser humano, em virtude de Seu sangue que seria derramado para remissão da culpa. Contra essa luz, o inimigo arremessaria todos os ventos frios da maldade, banindo do coração de muitos o seu doce brilho. Quantos jazeriam perdidos por recusarem a luz do perdão divino, ficando envoltos pelas trevas da escura noite!







Depois de longas horas de combate, surge no céu os sinais do amanhecer. A escuridão que com ira havia lançado seus ventos sobre a imorredoura chama procurando bani-la, torna-se confusa ante os sinais do amanhecer. O céu tingido de um vermelho vivo, faz lembrar o sangue que jorrara do peito do cordeiro para que a chama do perdão pudesse iluminar a noite humana. Em meio ao colorido de sangue, surge no horizonte o fulgurante sol, trazendo em seus aquecidos raios o sabor da vitória, envolvendo tudo com sua vida. O alvorecer em seu saudoso afeto, acaricia o distante paraíso, levando de seu amado seio em sua brisa matinal o aroma da saudade, numa mensagem de consolo e esperança às criaturas sofredoras do vale da morte.







Banhados pelos cálidos raios e pela brisa da esperança, o casal desperta em mais um sábado, cujo simbolismo aponta para o descanso no reino de Deus, ao culminar o grande conflito entre a luz e as trevas.







Para além daquele altar coberto de cinzas, Adão e Eva contemplam demoradamente o saudoso paraíso. Ainda que distantes em seu exílio, alegram-se com a certeza de que o sacrifício do Messias fará raiar para eles o sábado dos sábados: aquele de lágrimas para sempre banidas; de sol sempre a brilhar num límpido céu; de cordeiros sempre vivos a brincar pelo gramado; dia sem anoitecer, quando não haverá mais altar coberto de sangue e cinzas. Suspiram por esse dia de glória, quando Deus Se fará eternamente visível, levando nas mãos as marcas de Seu infinito amor pelos Seus filhos.







Adão e Eva que estavam acostumados às flores eternas no paraíso, aquelas que não as viram desabrochar, viam-nas agora surgirem em tenros botões, em meio às ameaças de espinhos prontos a ferirem. Essas tenras flores, sem importarem-se com os espinhos, exalavam perfumes suaves de louvor e gratidão, jamais se cansando de agradar o ambiente. Quando fustigada pelos ventos frios da noite, essas flores não se ressentiam, mas ofereciam seu aroma, que transformava a fúria dos ventos em brisas perfumadas de um alvorecer.







Movidos por profunda gratidão, o casal acompanhava atentamente o ministério de amor daquelas flores que, jamais se cansavam de abençoar, oferecendo sua beleza e perfume como alívio para aqueles que eram feridos pelos rudes espinhos.







Aquelas flores singelas e puras, depois de mostrar em sua curta vida que o perdão e o amor são mais fortes que todos os ventos e espinhos, num último esforço de comunicar alegria, exalavam seu perfume, tombando murchas e sem vida sobre o solo frio. Ali, esquecidas, transformavam-se em insignificante pó que era espalhado pelo vento.







A morte das flores, ainda que parecesse fracasso, revelou ao casal o mistério do renascimento da vida: Morrendo, as flores davam vida aos frutos que, por sua vez, depois de servirem de alimento, doavam suas sementes cheias de vida. Na morte dessas sementes, renascia o milagre da vida, multiplicando as árvores com suas flores prontas a repetir o ensinamento do amor e do sacrifício.





( O CICLO DE MORTE E VIDA DA FLOR, FRUTA E SEMENTE É UMA LIÇÃO DE REDENÇÃO)





A natureza, portanto, embora maculada pelo pecado, revelava o mistério oculto do plano da redenção. Cada flor a desabrochar em meio aos espinhos, em sua curta vida de amor, era um símbolo do Salvador que nasceria entre os espinhos da maldade, para com o seu perfume consolar o coração dos aflitos. Semelhante à flor, o Messias depois de provar que o amor e o perdão são mais fortes que todos os ventos do ódio; que a verdade e a justiça do reino de Deus são maiores que todos os enganos e injustiças do reino do inimigo, verteria a seiva de sua vida, morrendo para redimir os culpados.







Consolados pelas revelações da natureza, Adão e sua companheira, aprendiam a cada dia a amar mais o Salvador. Cresciam em sabedoria, humildade e santidade. Todas as virtudes destruídas pelo pecado, renasciam no coração.







A colina, sob a proteção dos anjos da luz, tornou-se numa miniatura do Éden distante. Entre os animais reunidos e domados com amor, haviam muitas ovelhas. Na noite que antecedia cada sábado, Adão tinha, por ordem do Criador, de repetir o doloroso ato. Quanta amargura e arrependimento sobrevinham ao casal ao baixarem as trevas da noite do sacrifício! Quanto consolo lhes trazia a chama do perdão que jamais deixara de brilhar sobre o altar.







O decisivo valor do sacrifício, para que a vida pudesse florescer sob a proteção divina, levou o casal a valorizar imensamente o seu pequeno rebanho. Cada sexta-feira, contudo, passou a trazer consigo, além da dor, uma inquietação: - Quem doará seu sangue ao altar quando a última ovelha perecer?



Aos olhos do casal maravilhado, aconteceu enfim o milagre do amor, renovando-lhes a esperança de viverem outras semanas sob o brilho da chama do perdão: uma ovelha, a mais gorda delas, passou a sangrar como em sacrifício; De sua dor, nasceram-lhes quatro cordeirinhos.







Cheios de alegria e gratidão, Adão e Eva prostraram-se ante o Salvador invisível, tendo nas mãos aquelas novas criaturinhas que traziam em seus olhos a mesma meiguice e disposição para o sacrifício.



Seguros de que novos milagres multiplicariam seus dias, o casal uniu sua voz como outrora, num cântico de gratidão e adoração ao Criador que, como os cordeirinhos nasceria também da dor para cumprir em sua vida o maior de todos os sacrifícios, para salvação da humanidade.







O Eterno, embora invisível aos olhos de Seus filhos humanos, permanecia bem próximo, acompanhado por um exército de anjos, em incansável ministério de cuidado e proteção. O casal estava inconsciente de que a doce calma e paz reinantes naquela colina, bem como toda a sua prosperidade, eram frutos de tão intensa luta. Se os seus olhos fossem abertos para as cenas que ocorriam invisíveis, ficariam tomados de espanto; Quão terrível era o inimigo e suas hostes em suas constantes investidas com o propósito de arruinar o ser humano, arrebatando-o das mãos do Criador.







Depois de contemplar os de cordeiro, Deus fitou o casal com ternura, revelando-lhes algo que os surpreendeu e alegrou:







- Quando desses cordeiros trinta e seis houverem subido ao altar, os vossos braços envolverão o primeiro filho que, como eles surgirá também da dor. Esse filho em sua infância lhes trará alegria saltando como os cordeirinhos em vosso lar. Devereis instruí-lo com dedicação nas leis da harmonia, mostrando-lhes o caminho da redenção. Como vocês, ele será livre para escolher o rumo a seguir. Aceitando o ensinamento, sua vida será vitoriosa; rejeitando-o, caminhará para a derrota.







Adão e Eva ouviram com alegria a promessa divina, mas ao mesmo tempo experimentaram no profundo do ser um temor ao conscientizar-se da responsabilidade que teriam. Sabiam que Satã faria todos os esforços para levar a criança prometida à perdição. Era noite alta quando o Criador, depois de acariciar seus filhos, os deixou adormecidos sobre o gramado macio.







Depois da promessa, cada cordeirinho levado ao altar fazia pulsar mais forte no ventre materno a esperança da alegria que em breve alcançariam. Trinta e seis finalmente baixaram às trevas cumprindo o tempo determinado pelo Criador em que a primeira criança receberia a luz.







Com as mãos ainda manchadas pelo sangue do sacrifício, Adão amparou sua esposa que, aos pés do altar prostrou-se vencida pela dor que lhe trouxe o primeiro filho. A pequena criança não trazia na face a alegria da liberdade, mas o choro de sua prisão; Esse pranto duraria a noite inteira, não fosse o brilho daquela chama aquecida de esperança que, logo atraiu a atenção de seus olhinhos atentos. Envolvendo-o com alegria, Eva consolada de seu sofrimento, disse: "Alcancei do Senhor a promessa". Deu-lhe então o nome de Caim.







Depois de envolver o filhinho com as peles macias de um cordeiro, o casal permaneceu acordado a meditar. Muitos eram os pensamentos que ocupavam suas mentes: pensamentos de alegria, de gratidão, de esperança e de anseio pelo senso da responsabilidade que agora pesava sobre seus ombros.



Acariciando com ternura a pequena criança, o casal amadureceu em sua experiência, compreendendo melhor o misterioso amor de Deus que, para salvar Seus filhos, dispôs-Se a morrer em lugar deles.



Adão e Eva não estavam sozinhos em suas reflexões: todos os seres inteligentes do Universo consideravam com interesse sobre o futuro daquele indefeso bebê que no íntimo trazia um reino de dimensões infinitas, a ser disputado pelos dois poderes em luta.







Vendo a criança esboçar o seu primeiro sorriso, o casal subitamente lembrou-se da promessa do Criador que era confirmada em cada sacrifício : Ele nasceria da mulher como criança, com a missão de redimir a humanidade. Não seria Caim já o cumprimento da promessa? O infante com seus olhinhos brilhantes de alegria se parecia tanto com os cordeirinhos que nasciam e cresciam com a missão de serem sacrificados! Considerando assim, o casal apertando o filhinho junto ao peito começou a chorar sem consolo. Quão terrível, seria oferecer seu filhinho inocente ao rude altar!







Para o casal compungido pela dor, surgiu em fim o brilhante sol fazendo reviver com seus cálidos raios as promessas que apontavam para um Salvador que, ainda no futuro, nasceria também da dor para cumprir o eterno plano de redenção.







Abençoada pelo Criador e envolvida pelo amor e cuidado dos pais, a criança se desenvolvia em sua natureza física e mental, tornando-se a cada dia alvo maior de uma incansável batalha entre as hostes espirituais.







Adão e Eva, ansiosos por fazê-lo compreender as verdades da salvação, tomavam-no nos braços a cada alvorecer e, à beira do altar lhe apontavam o Éden distante, contando aquelas histórias de emoção as quais o pequeno Caim ainda não conseguia compreender. Qual foi a alegria daqueles pais, ao vê-lo numa manhã de sol, apontar com a mãozinha para o lar da saudade, pronunciando o nome sagrado do Criador. Emocionados tomaram-no nos braços, pedindo-o para repetir esse sublime nome que, qual chave de felicidade, sempre descerrava-lhes um paraíso de eterno amor.







Todas as hostes da luz inclinaram-se com alegria ao ouvir a pequena criança pronunciar o nome do divino Rei.







As semanas iam se passando trazendo consigo novas vítimas para o altar, e o pequeno Caim, alvo da atenção e cuidado de Deus, das hostes da luz e daqueles amantes pais incansáveis na missão de instruí-lo, agrupando suas poucas palavras, sempre curiosos com tudo passou a interrogar.







O dia declinava quando o menino, que jazia ao colo de sua mãe, perguntou-lhe:







- Mamãe, por que o sol sempre vai-se embora, deixando a gente no frio da escuridão?"







Eva, surpresa contemplou seu filho, sem encontrar palavras para responder-lhe a indagação que trouxe-lhe à lembrança o passado de felicidade destruído por sua culpa. Após um momento de silêncio, beijando a face do pequeno Caim, disse-lhe:







- Filhinho, um dia o sol virá para ficar, trazendo em seus raios um mundo só de harmonia; já não haverá animaizinhos a brigar, nem cordeirinhos a morrerem sobre o altar" Caim, insatisfeito com as palavras da mãe, demonstrou não ter paciência para aguardar esse dia que jazia em distante futuro.







Repetia em pranto:







- "Eu quero o sol hoje , amanhã não!"







Eva, pacientemente, procurou acalmar seu filho, falando sobre a luz de Deus, que pode tornar a noite em dia. Ele o amava e poderia encher seu coraçãozinho de brilho, de alegria e paciência. Poderia assim, aguardar feliz o dia de seus sonhos.







Balançando a cabecinha em rejeição ao consolo da mãe, Caim proferiu entre soluços: -"Eu quero o sol porque eu posso vê-lo, ao Eterno não".







Como uma seta dolorosa as palavras de rebeldia de Caim penetraram no coração de Eva, fazendo-a chorar amargamente. Uma tristeza infinita pairava sobre o coração do Criador rejeitado. Esboçavam-se nos gestos de Caim os primeiros passos pelo caminho descendente da rebeldia. Quantos o seguiriam rumo à morte!







Inconsciente da tristeza que abatera-se sobre o reino da luz, Adão, ao ver o sol declinar no horizonte, deixou seu trabalho no campo rumando-se para casa. Tinha um cântico no coração ao caminhar para mais um encontro com os seus.







Ao aproximar-se do altar, viu junto dele sua companheira prostrada em pranto. O pequeno Caim jazia também ali a chorar. Tomando-o nos braços, Adão perguntou-lhe com anseio: -"O que aconteceu meu filho?" Caim tristemente respondeu: -"Mamãe deixou o sol ir embora"







Amparando o filho com seu braço esquerdo, Adão pousou sua mão direita sobre o ombro de Eva, mas não encontrou palavras para consolá-la. A frase dita por seu filhinho, pareceu rasgar-lhe o coração, fazendo-o reviver a queda.







Depois de refletir, Adão sentindo-se culpado respondeu para Caim: -"Foi o papai quem deixou o sol ir embora meu filho!".







Com soluços de grande tristeza, Adão uniu-se a eles no pranto. A lembrança do Salvador, contudo, o consolou. Enxugando suas lágrimas e as de seu filhinho, disse-lhe com ternura: -"Podemos nos alegrar filhinho ,pois Deus prometeu fazer o sol para sempre brilhar no céu; ele será como o fogo que surge no altar, banindo as trevas da noite".







Com os olhinhos voltados para o último clarão do arrebol, Caim permaneceu sem consolo.







Naquele entardecer, não houve como de costume um alegre jantar. A pequena família, entristecida, permaneceu a meditar por longas horas, até sonolentos adormecerem sob a luz das estrelas.







O inimigo e suas hostes, em sarcasmo de maldade zombaram naquela noite do sofrimento de Deus e Seus fiéis. Repetindo as palavras de rebeldia do pequeno Caim, ufanava-se como vencedor. Num desafio ao Criador pronunciou : - Veja como esse meu pequeno escravo te rejeita! O mesmo se dará com todos aqueles que hão de nascer. Estou certo de que o direito de domínio jamais sairá de minhas mãos.



Todas as hostes rebeldes repetiram em eco as afrontas do enganador, humilhando os súditos da luz que sofriam do lado do Eterno.







Com suas afrontas, o inimigo procurava fazer Deus desistir de Seu plano de redenção. Se isso acontecesse, seu reino de trevas se estenderia por toda a eternidade , suplantando o domínio da luz.



Em resposta ao desafio do inimigo, o Eterno afirmou solenemente : - Ainda que todos me rejeitem , Eu cumprirei a promessa.







O Criador não suportava o pensamento de ver o pequeno Caim caminhar para a perdição. Por ele intercedia a cada dia, oferecendo ante a justiça o Seu sangue que verteria. Anjos poderosos guardavam-no a cada momento, espancando as trevas espirituais que o acercavam procurando torná-lo insensível aos benefícios da salvação , que eram ilustrados pelos símbolos.







Adão e Eva em seu incansável ministério de amor, todos os dias ensinavam a Caim as lições espirituais ilustradas na natureza. Em cada sábado procuravam firmar em sua mente juvenil a esperança de uma vida eterna, que seria fruto do sacrifício do Salvador. Ele, depois de viver uma vida sem pecado, morreria como um cordeiro , para poder expulsar para sempre as trevas.







A contemplação do Éden distante banhado em sol fez nascer no coração juvenil de Caim pensamentos de aventura. Ele começou a pensar : "Este paraíso não está tão longe como afirmam papai e mamãe. Por que esperar e sofrer tanto tempo?! Ele é tão belo! É dele que surge todos os dias o sol! Se o conquistarmos, será fácil deter a luz em sua nascente; Assim viveremos num paraíso de eterno sol.







As idéias de aventura de Caim, enchiam o coração de Adão e Eva de tristeza. Viam que seu interesse era somente pelo tempo presente; ele sonhava com um paraíso de felicidade e luz conquistado por sua força. Em seus planos, não sentia necessidade de um Salvador; - Para que, se era tão jovem, inteligente , cheio de vida e ideais?- dizia







Os dias de lutas, intercessões e sacrifícios pelo destino de Caim foram se passando. Oportunidades preciosas surgiam em cada dia diante dele para se apegar ao Salvador, mas a todas rejeitava, uma por uma. Em sua incredulidade chegou a duvidar da existência desse Deus, o qual jamais vira. Aos pais que, aflitos mas sempre com paciência, procuravam livrá-lo da perdição para a qual estava caminhando, prometeu um dia , após sorrir com ar de incredulidade, crer no Criador e em Seu plano de salvação, caso Ele se tornasse visível na hora do sacrifício.







Com ardente fé, aqueles pais passaram a clamar ao Eterno. Sua presença visível poderia, quem sabe, salvar aquele filho querido que a cada dia tornava-se mais rebelde.







O Criador ouviu o clamor dos pais aflitos. Embora soubesse que Sua aparição dificilmente quebraria no coração do jovem Caim seu espírito rebelde, estava disposto a cumprir o pedido. Estenderia os braços amigos a Caim, procurando com amor conquistar-lhe o coração. Como conhecia os seus anseios e sonhos de aventura, facilmente poderia identificar-Se com ele, cativando-o, pois era também Alguém que sempre carregara no peito sonhos de aventura; Não fora a criação do Universo uma grande aventura?! Não fora o Seu sonho vê-lo cravejado de sóis fulgurantes, iluminando bilhões de mundos com o seu brilho?! Não era também o Seu maior atravessar o vale da morte, em busca da conquista do Éden distante, prendendo para sempre o Sol em seu céu?! Tinham muita coisa em comum!







Caim estava curioso naquela sexta-feira. Na face dos pais, via ânimo e alegria, frutos de uma fé grandiosa. Incentivado por essa expressão de confiança, o jovem passou a ajudá-los nos preparativos para o santo sábado.







O Sol finalmente esquivou-se rolando para o poente, deixando como de costume seu rastro de saudade que anunciava medo. Em meio às trevas, Caim discerniu o vulto branco do cordeiro sendo erguido para o altar pelas mãos do pai - esse incansável sacerdote que sempre estava implorando ao Criador pela salvação de seu amado filho.







Com a mão erguida, Adão preparava-se para o golpe que poderia, quem sabe, quebrar no coração de Caim sua incredulidade, fazendo nascer num só momento a crença na salvação. De seus lábios escapa-se então a prece da fé: - Pai Eterno, ouve o meu pedido; Meu filho precisa de Ti! Somente um olhar Teu poderá conquistá-lo. Venha Senhor!!







Esta oração sincera caiu nos ouvidos daquele filho, comovendo-o. Somente a prece já seria suficiente para convencê-lo da existência real de um Salvador.







Um forte brilho envolveu logo toda a colina banhando também o vale oriental .Os olhos arregalados de Caim pousaram então nos olhos amáveis do Criador, que trazia na face um brilho superior ao do sol, mas não ofuscante. Contemplando-O com admiração, Caim exclamou: - Ele é jovem como eu, e se parece com o Sol!







Adão e Eva, comovidos pela grande saudade tinham vontade de saltar ao peito do Salvador e beijá-Lo, mas deixaram que Ele Se encontrasse primeiro com Caim. Com alegria , viram o precioso filho envolvido nos braços do grande amigo, que era parecido com o seu astro.







Depois de longo abraço, Deus abraçou e beijou também o querido casal, companheiros no sofrimento.



Caim, conquistado pela afeição do Pai Eterno, mostrou-Lhe seus animais de estimação e seu pequeno jardim carregado de lindas flores. Como estava encantado por vê-los coloridos naquela noite desfeita pelo brilho do Criador, como sob a luz do dia! Parecia até mesmo que o Sol baixara a eles.







Ao pensar no Sol, Caim, como o amava muito, passou a falar sobre ele dizendo:







- Como ele é belo e bom! Quando ele vai-se embora, deixa em suas lágrimas de sangue um sentimento de tristeza e temor. Tudo desaparece em sua ausência : os animais, o jardim; até os passarinhos silenciam os seus cantos! ...Mas basta ele dizer que vai aparecer, tudo se enche de encanto; A natureza se desperta de mansinho, parecendo ainda temer as trevas, mas quando as vê fugir , fica alerta e canta; Os animais, os passarinhos, o jardim,... tudo volta a viver feliz! Mas, esta felicidade sempre acaba!!!







Após falar estas palavras, Caim fitando o Criador indagou curioso:







- Papai sempre diz que foi você quem criou o Sol. É verdade?







Com um sorriso de sinceridade Deus respondeu-lhe que sim







- Quando Você o fez no princípio, continuou Caim, ele já fugia para o poente?







- Ele nunca foge, respondeu o Eterno, é o mundo quem foge dele. Ele fica triste com essa ingratidão!







- Mas como? Perguntou Caim, contemplando curioso Sua face de luz.







Com palavras carinhosas, Deus passou a contar-lhe a história de Lúcifer que, em sua ingratidão baniu de seus olhos e dos olhos de uma multidão de criaturas, o brilho de Sua face - o Verdadeiro Sol. Depois de assim agir, iludiu a muitos dizendo que foi o Sol quem fugiu deles. Com sua astúcia, continuou o Criador, o anjo rebelde procurou arrastar o ser humano para as trevas, e conseguiu. O Sol naquele dia, chorou tantas lágrimas de sangue, que banhou todo o céu. Em seu último suspiro de luz, porém, ele prometeu ao mundo já tomado pelas trevas, voltar um dia a brilhar para sempre, enchendo todo o seu seio de vida.



Após falar-lhe estas palavras, o Eterno fitando aquele jovem, com expressão de tristeza nos olhos concluiu dizendo: - Hoje, o anjo rebelde promete a seus seguidores que irá com sua força deter o sol, mas ele jamais conseguirá realizar esse plano, pois não possui o laço que poderá detê-lo: o amor.







Cabisbaixo, Caim ouviu dos lábios do Criador essa história de promessas, a qual já se cansara de ouvir de seus pais. Essa história não lhe dava prazer, pois mostrava uma noite longa de sacrifícios sobre o altar, e de um Salvador a perecer em dor. Em realidade, Caim não via razões para tudo isso. Por que não banir logo o sofrimento colorindo as trevas de luz?!







Num esforço para conquistá-lo, o Eterno com muito amor fitou aquele jovem insatisfeito, e disse-lhe que, somente o sangue de Seu sacrifício poderia fazer o Sol para sempre brilhar, num reino de eterna felicidade e paz. Não havia outro caminho para essa conquista. Por isso, deveria ser paciente, descansando-se sob o Seu cuidado.







Após conversar por longo tempo com Caim, na tentativa de fazê-lo reconhecer sua necessidade de salvação, Jeová voltando-Se para o casal, passou a consolá-los com a promessa do nascimento de outro filho. Mais trinta e seis sacrifícios seriam contados, e seus braços envolveriam o segundo filho. Nasceria também da dor, mas traria nos olhos o brilho e o consolo da salvação. O seu testemunho de fidelidade ficaria perpetuado por todas as gerações, no símbolo de um altar coberto de sangue.







As semanas iam se passando, trazendo ao casal novas de alegrias e tristezas : de um coração cheio de vida a pulsar no ventre de Eva, e de um vazio com cheiro de morte a crescer no coração do jovem Caim. Ainda que ele tenha ficado deslumbrado ante a manifestação de Deus, em nada essa aparição mudou-lhe sua maneira arrogante de pensar sobre o sentido da vida. Ele não via sentido nos sacrifícios oferecidos no altar. Nos dias que seguiram o seu encontro com o Criador, ele argumentava com os seus pais dizendo:







- Se eu fosse poderoso como o Eterno, eu jamais me submeteria ao sacrifício para reconquistar o reino perdido. Ele é forte, e brilha como o sol. Ele poderia com uma só palavra expulsar todas as trevas, devolvendo-nos o paraíso. Para que tanto sofrimento?! Com essa argumentação, Caim supunha-se mais sábio que o Criador. Quem sabe, num próximo encontro teria oportunidade de aconselhá-Lo.







Dessa forma, o jovem Caim aprofundava-se cada vez mais no abismo do orgulho e do egoísmo - lugar de ilusões para onde se ia, pensando estar caminhando para a vitória. Não fora Lúcifer juntamente com um terço das hostes celestes atraídos por essa mesma ilusão?! O bondoso Deus , todavia, não selaria o destino de Caim sem antes procurar de todas as formas salvá-lo da ruína eterna. Essa graça imerecida, fruto do divino amor, seria concedida a todo o ser humano que viesse a nascer neste mundo.